Arabia Saudí quiere desembarcar en La Scala

Panorámica del auditorio de La Scala de Milán, el teatro de ópera más prestigioso del mundo./R.C.
Panorámica del auditorio de La Scala de Milán, el teatro de ópera más prestigioso del mundo. / R.C.

Los jeques ofrecen 15 millones de euros por entrar al consejo de administración del teatro de ópera más prestigioso del mundo

DARÍO MENORCorresponsal. Roma

«¿El próximo año iremos todas a la inauguración de la temporada con el velo?» Daniela Santanchè, senadora del partido ultraderechista Hermanos de Italia, ha sido quien ha reaccionado de forma más airada a la polémica surgida en Italia por la intención de Arabia Saudí de entrar en el consejo de administración de La Scala a cambio de una inversión de 15 millones de euros repartidos en cinco años. El teatro de la ópera milanés es uno de los mayores símbolos a nivel internacional de la excelencia musical italiana y constituye una de las joyas de la corona del patrimonio cultural del país.

Aunque La Scala ya tuvo en el pasado patrocinadores extranjeros, dejar que tenga voz en su gestión un país que no respeta los derechos humanos como Arabia Saudí resulta difícil de digerir para la opinión pública. Especialmente después del asesinato el pasado octubre del periodista Jamal Khashoggi, un caso que acabó salpicando al príncipe heredero saudí, Mohamed bin Salman.

El consejo de administración del teatro decidirá en su reunión del 18 de marzo si admite o no como un miembro más al príncipe Badr bin Abdullah, ministro de Cultura del reino del desierto. La posibilidad de que se le abran las puertas de La Scala fue confirmada por Alexander Pereira, superintendente del coso milanés, en una entrevista con 'La Repubblica' que salió el pasado martes. Pereira explicó que los contactos con los saudíes habían comenzado meses atrás y que no se estaba negociando sólo un patrocinio, pues también había intención de organizar actividades culturales y de formación musical en el país árabe con el sello de La Scala.

Las conversaciones, en las que participaron representantes de Aramco, la petrolera estatal de Arabia Saudí, fueron auspiciadas paradójicamente por el presidente regional de Lombardía, Attilio Fontana, miembro de la Liga. Este partido xenófobo ha hecho del rechazo a la inmigración, en particular la musulmana, uno de sus caballos de batalla, como demuestran habitualmente sus dirigentes al dejar cabezas de cerdo, un animal considerado impuro por el islam, en los solares donde se planean construir mezquitas.

La polémica por la eventual entrada de Arabia Saudí en el consejo de administración de La Scala ha saltado a Bruselas. «Es una bofetada al Milán de los derechos humanos», comentó el eurodiputado Antonio Panzeri, del Partido Democrático, principal formación de la oposición a la coalición entre el Movimiento 5 Estrellas y la Liga que sostiene al Gobierno italiano.

«Entiendo la necesidad de obtener fondos, pero no podemos permitir de ninguna manera que uno de los símbolos más prestigiosos de Milán colabore con quien en su propio país pisotea todos los días los derechos y la libertad», dijo Panzeri, que anunció presiones del Parlamento Europeo a las autoridades de Riad para que respeten las libertades fundamentales. Más moderado se mostró Giuseppe Sala, alcalde de la capital lombarda y presidente del consejo de administración de La Scala. Manifestó su deseo de que no se trate de un mero patrocinio, sino que se aproveche para «reforzar la imagen del teatro en Oriente Medio».

Para muchos italianos la eventual llegada de capital de Arabia Saudí al coso milanés supone una ulterior afrenta después de que la final de la Supercopa de Italia de fútbol entre el Milán y la Juventus se celebrara el pasado mes de enero en la ciudad saudí de Yeda. «Es una tristeza y una inmundicia que se juegue en un país islámico donde las mujeres no pueden ir al estadio si no van acompañadas de hombres. Yo ese partido no lo veo», comentó en los días previos al encuentro el líder de la Liga y ministro del Interior italiano, Matteo Salvini.