Paquito D'Rivera: «El mundo cree que va a derrocar el régimen cubano a base de cariñitos»

Paquito D'Rivera recala esta noche en la Cueva de Nerja. / RICARDO RÍOS
Paquito D'Rivera recala esta noche en la Cueva de Nerja. / RICARDO RÍOS

«A Trump le cantaría el bolero 'Bájate de esa nube'», afirma la leyenda viva del jazz, que esta noche toca en el Festival de la Cueva de Nerja

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Atiende al teléfono desde Bélgica, poco antes de tomar un avión que le llevará a Madrid y después otro que le dejará en Málaga. Reconoce que no sabe muy bien su destino final. «¡Una cueva prehistórica! ¡Uy, qué bueno!», lanza Paquito D'Rivera. Leyenda vida del jazz, pionero y teórico, ganador de 14 Premios Grammy, doctor honoris causa en universidades de medio el mundo, D'Rivera recala esta noche (22.00 horas) en el Festival de la Cueva de Nerja dentro de la gira de celebración de su 70 cumpleaños.

-Setenta años de vida y de ellos, 65 en el escenario. ¿Por qué sigue en la brecha?

-Bueno, hay que seguir pagando la renta y la mejor forma de ganarse la vida es hacer lo que a uno le gusta. Recuerdo que una vez a Celia Cruz le preguntaron cuándo se iba a retirar y ella respondió '¿Retirarme de qué? ¿De cantar? Pero si de todas formas voy a cantar bajo la lluvia, mejor canto en el escenario y me pagan' (Ríe).

-¿Le pasa algo parecido?

-A mí me gusta mi trabajo y me gusta mucho viajar. Entonces, como mi trabajo consiste en gran parte en la 'viajera', pues estoy feliz haciendo esto. Muchas veces me preguntan si me canso y claro que sí, me canso, pero entonces me acuesto a dormir unas horas y se me pasa (Ríe).

-Hablando de pasar, han pasado ya 45 años desde que participó el Irakere, aquella formación mítica que mezcló el jazz con la música clásica y el folclore cubano. ¿Le siguen llamando loco por aquello?

-Irakere fue un fenómeno único. A Chucho Valdés se le ocurrió la idea de mezclar jazz con música bailable. Fue algo totalmente distinto que influyó a mucha gente y que convenció a mucha gente de que sólo hay dos tipos de música: la buena y la otra. Uno puede mezclar todo eso con tino y con buena medida y se puede hacer buena música.

-Esa mezcla en una seña de identidad de su trabajo.

-La división de géneros no me entusiasma demasiado. Yo le paso por encima y ya.

-Esa división aparece por ejemplo en los Premios Grammy, que mantienen categorías diferentes para el jazz y para el jazz latino. ¿Cree que tiene sentido esa distinción?

-No estoy seguro. Lo latino ha aportado al jazz el sentido del ritmo, incluso cierto sentido del humor. La contribución de los músicos latinos ha sido muy grande. El jazz nace en un país multinacional y multicultural y cualquier cosa que uno le añada es bienvenida.

-¿Alguna vez temió a los puristas?

-Siempre hay puristas, gente que habla del jazz puro, pero eso es una cosa que no puede existir, porque es impuro por antonomasia y eso es lo bueno que tiene. El elemento encantador de la música de jazz es la improvisación y la impureza.

-Suele recordar que aprendió esa vocación mestiza de su padre, que en el tocadiscos de su casa en Cuba ponía lo mismo música clásica que jazz. Abandonó la isla en 1980 para solicitar asilo político en Estados Unidos. ¿Mantiene la esperanza de volver a la isla?

-Una esperanza muy lejana. Por alguna razón, el mundo cree que va a derrocar el régimen cubano a base de cariñitos, con intercambio cultural y así no se puede derrocar una dictadura. Hay que boicotearla, hacer como con Sudáfrica durante el 'apartheid'. No sé cuál es la diferencia con Cuba. Y ahora hablan del nuevo presidente de Cuba... Un presidente elegido por otro presidente que fue elegido por su hermano.

-Le noto escéptico con los cambios anunciados en la isla.

-Se lo acabo de decir: un presidente elegido por un presidente que fue elegido por su hermano. No hay que cambiar una cosa, hay que cambiarlo todo. Un cáncer no se puede resolver con curitas, hay que extirparlo. Y eso es un cáncer que tiene 60 años. Son unos criminales y unos ladrones, hay que llamarles por su nombre. No puedo entender que Pinochet sea un dictador y Fidel Castro el 'Señor Presidente'.

-Ya que habla de presidentes y como emigrante cubano, ¿qué opina de la política migratoria aplicada por Donald Trump?

-¡Ay! ¡Si fuera la política migratoria! A ese señor no hay forma de predecirlo. No se sabe pa' dónde va. De verdad que no sé qué contestarle. El problema migratorio está sucediendo en el mundo entero y los países tienen que aceptar una inmigración organizada. Pero eso de separar a las familias, a los niños de sus madres, eso no se puede entender. Es cruel.

-¿Qué tema tocaría para Donald Trump? Por aquello de que la música amansa a las fieras...

-(Ríe) 'Caramelo a kilo', quizá, la canción de Celia Cruz. O mejor, el bolero 'Bájate de esa nube', que cantaba Fernando Álvarez. Ese es un país de inmigrantes, donde el racismo siempre ha estado presente de una forma muy absurda, porque la gente de distintas razas es la que han hecho a ese país grande.

-En España tenemos otros separatismos.

-Tengo poco que opinar en relación con la política interna de un país, pero en este caso recuerdo la frase de Maquiavelo que decía 'Divide y vencerás'. En Estados Unidos y en Brasil ha habido movimientos separatistas, Simón Bolívar quiso hacer la gran Colombia con Colombia y Venezuela pero nadie le hizo caso. Parece que tenemos una tendencia al divisionismo, aunque yo no. Tengo la opinión de unir, unir, unir... Es el caso de Estados Unidos. Si los españoles quieres separarse, pues, ¡bienvenidos al desastre!

-Más que separado, su nombre va unido a la historia del jazz. ¿Cómo le gustaría ser recordado?

-No tengo la mejor idea. Otra vez me acuerdo de Celia (Cruz) que decía 'Yo quiero ser recordada como una persona alegre a la que le gustaba cantar'. Yo diría lo mismo, quisiera que me recordaran como a una persona feliz a la que le gustaba tocar el saxofón y compartir su música con otra gente.

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