Málaga a trazos: Calle Bolivia

Málaga a trazos: Calle Bolivia

La casa ya está deshabitada aunque cabe imaginar a sus anteriores moradores a la sombra del emparrado, acunados por el rumor del oleaje y el chirrido de las cigarras

Luis Ruiz Padrón
LUIS RUIZ PADRÓN

Hubo un tiempo en que nada se interponía entre la terracita y el Mediterráneo. La casa ya está deshabitada aunque cabe imaginar a sus anteriores moradores a la sombra del emparrado, acunados por el rumor del oleaje y el chirrido de las cigarras; en este rincón bendecido por los dioses grecolatinos, donde Nereo y Baco se dan la mano, los atardeceres debieron de ser espectaculares. Claro que igual le estamos pidiendo un esfuerzo excesivo a nuestra imaginación: si un día existió playa, en su lugar hoy media Málaga este se desplaza rumbo a casa, y bajo los pámpanos se extiende un aparcamiento improvisado repleto de coches. Ulises lo tendría difícil para reconocer la Ítaca que sin duda existió aquí, sepultada ahora bajo el asfalto de calle Bolivia.

Y, sin embargo, cuando el semáforo de los Baños del Carmen está en rojo, llega el eco de una orquesta desde el balneario. Otras veces, son los delfines quienes nos sorprenden, acercándose al roquedal a una distancia sorprendentemente corta. Los racimos madurarán un verano más, confiando en la llegada de un recolector que al final no comparecerá. Pero solo el guardacoches parece ser consciente de la presencia de la ajada edificación; por él sabemos que está a la venta.

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