Jorge Martínez y Carlos Domínguez abren la puerta grande de La Malagueta

Martínez, a la izquierda de la imagen, y Domínguez, ayer./Hugo Cortés
Martínez, a la izquierda de la imagen, y Domínguez, ayer. / Hugo Cortés

El sevillano González-Écija deja constancia de su buen concepto y templanza y el alumno local Álvaro Passalacqua corta una oreja

Antonio M. Romero
ANTONIO M. ROMERO

A buen seguro que en el álbum de su memoria taurina Jorge Martínez y Carlos Domínguez no olvidarán las gratas sensaciones que les dejó su salida a hombros, ayer noche, por la puerta grande Manolo Segura de La Malagueta. Fue el premio a su actuación en el ruedo, que fue premiada con las dos orejas por el respetable. Un triunfo con el que los diestros almeriense y pacense presentaron sus credenciales a la final, mañana, del Certamen Internacional de Escuelas Taurinas.

Una tarde más el público volvió a responder masivamente, destacando la numerosa presencia de jóvenes en los tendidos. El lunar lo pusieron las reses de Virgen María que no tuvieron casta ni clase, sobre todo, si se compara con la buena novillada que abrió el ciclo con el hierro de Gabriel Rojas.

El festejo

Lugar
La Malagueta.
Ganadería
Erales de Virgen María correctamente presentados, pero de desiguales hechuras, descastados y sosos; primero y segundo, blandos.
Alumnos de Escuelas Taurinas
Leandro Gutiérrez (Aguascalientes): silencio tras dos avisos; Álvaro Passalacqua (Málaga): oreja tras aviso; Jaime González-Écija (Écija): oreja y petición de la segunda; Jorge Martínez (Almería): dos orejas; Carlos Domínguez (Badajoz): dos orejas; y Angelín (Murcia): silencio tras aviso.
Incidencias
Segunda semifinal del XIII Certamen Internacional de Escuelas Taurinas 'La Malagueta'. Más de media entrada en tarde de calor. Emilio Bolaños y Cristian Bolaños dejaron dos grandes pares de banderillas en el cuarto.

Jorge Martínez cortó dos orejas en el cuarto de la tarde, el novillo de mayores hechuras del encierro y que fue muy molesto. El almeriense estuvo voluntarioso en el recibimiento con el capote aunque sin gran lucimiento. Con la muleta demostró que tiene oficio y mucha soltura a la hora de estar delante de una res que no se lo puso fácil. Esa circunstancia unido a que lo mató de una estocada en la que hizo muy bien la suerte le llevó a lograr los máximos trofeos.

Los mismos logrados por Carlos Domínguez en el quinto. El pacense estuvo bullidor durante toda la actuación. Estuvo variado con el capote (afarolados de rodillas, verónicas, chicuelinas y una larga) y con la muleta, faena que brindó al público y donde se le vio asentado ante un burel que cabeceaba, aunque con un toreo muy acelerado. Alargó en exceso el trasteo y en el epílogo, mientras toreaba de rodillas con la izquierda, fue arrollado por el burel sin mayores consecuencias. Mató de una estocada casi entera trasera y algo caída de efecto fulminante. Pasó a la enfermería por un pisotón en el pie cuyo mejor bálsamo fue la salida a hombros.

Una oreja del tercero paseó Jaime González-Écija, quien con el capote demostró ya su buen concepto del toreo y que confirmó con la muleta con una faena maciza y de firmeza donde dejó unos buenos muletazos con la mano diestra en los que hubo temple. Mató mal de un bajonazo.

Álvaro Passalacqua paseó una oreja del segundo, un animal muy blando. El alumno de la Escuela de Málaga tuvo la virtud de entenderlo y medirle la altura para que no se fuera al suelo y le construyó un trasteo aseado, donde sobresalieron los muletazos con la izquierda. Dejó un pinchazo antes de cobrar un bajonazo.

Lo mejor de Leandro Gutiérrez fue su soltura con las banderillas, con la muleta hubo mucho pase pero poca enjundia, además no estuvo acertado con los aceros. Cerró el festejo Angelín, quien espoleado por el triunfo de sus compañeros se fue a portagayola. Con el capote y la muleta estuvo voluntarioso y entregado ante un novillo con complicaciones. No estuvo atinado con la espada.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos