GRAN ÉXITO DEL 'OTELLO' DE VERDI

MANUEL DEL CAMPO

Lejos están aquellos años que conocimos -década de los cuarenta del pasado siglo XX- en los que la ópera tenía un carácter elitista entre nosotros (también puede en parte por insuficiente conocimiento del género) y en los que el Teatro Cervantes apenas superaba la media entrada. Hemos sido testigos del proceso de una Málaga cultural creciente, que ha llegado a la música con mayúsculas y a la ópera, dejando atrás 'etiquetas' hasta el punto de llenar habitualmente la sala en sus temporadas líricas y en este caso del año 2019 dar tres funciones a teatro lleno, lo comprobamos anteayer, con 'Otello' y ocurrirá hoy viernes y el domingo, según está previsto.

Sin duda puede decirse que 'Otello' es la mejor de las óperas trágicas compuestas por Verdi, cuyo libreto es de Arrigo Boito y la fuente está en el drama homónimo de William Shakespeare. La música posee una gran fuerza dramática, con un melodismo más amplio que las anteriores obras verdianas, incluyendo asimismo páginas de gran belleza, carece de 'números cerrados' pero de enorme fuerza tanto vocal como dramática. El terceto Otello-Desdémona-Yago, como también Casio, sustentan esa fuerza dramática de la pieza tanto como el aspecto lírico de la ópera.

La primera función, que pasamos a comentar, tiene en Otello, el moro de Venecia, el papel quizá más difícil para tenor dramático del género operístico, lo que no impide que sea muy codiciado, y tuvo como intérprete a un excelente Jorge de León, lo mismo en el registro central-grave que en unos agudos servidos con firmeza y un especial empuje. Desde el punto de vista vocal, Desdémona presenta menos problemas, pide una soprano lírica no parca en volumen y con timbre que revele la juventud del personaje. Ajustada Rocío Ignacio, aumentó su delicadeza en el cuarto acto con la 'Canción del sauce' y el 'Ave María'. Con Yago dio vida Verdi a un barítono-actor, que debe dominar toda una serie de matices, que defina melódicamente y transmita la malignidad del personaje en los momentos expresivos y dramáticos con calor e intensidad. Tuvo en él al malagueño Carlos Álvarez, exuberante en la vocalidad, dominador en la expresión, gran cantante y actor desde el 'Suvvia, fa senno, aspetta' del primer acto hasta el último, con mención a la gran escena del 'Brindis', el famoso 'Credo in un Dio crudel', dúos, terceto, cuarteto, concertantes, etc. Asimismo, sobresalió la bella voz de Luis Pacetti como Cassio -seguridad en todo momento-, componiendo con Otello y Yago un estupendo terceto en el tercer acto. El extenso reparto del 'Otello' de Verdi se completó con la mezzosoprano Marifé Nogales, el barítono Francisco Tójar, el tenor Manuel de Diego, el barítono Isaac Galán, banda interna, Coro de Ópera de Málaga que dirige Salvador Vázquez, muy conjuntado, en encomiable trabajo, preciso y afinado, así como en el foso la Orquesta Filarmónica de Málaga, eficaz soporte de la representación, indispensable para el mejor desarrollo de la obra. El maestro Marco Guidarini condujo con claridad y sapiencia, concertando a la perfección, con absoluto dominio sobre las voces y los instrumentos.

Sugerente la escenografía con su toque de modernidad en el montaje y la 'evolución' del barco, ambientando los distintos escenarios en que transcurre la acción con diversidad de planos. Acertada la dirección de escena de Alfonso Romero para este 'Otello' sustentado por la producción escénica del Teatro Principal de Palma de Mallorca y la producción musical de nuestro Teatro Cervantes.

Al concluir la representación el público aplaudió con entusiasmo a todos los intérpretes y muy en especial a Carlos Álvarez, repetidamente aclamado con el mismo público en pie durante largos minutos. Clima de apoteosis para una inolvidable jornada operística.