La Fura dels Baus reivindica en Málaga al Bach más hedonista

Momento del espectáculo, donde se mezcla música clásica, electrónica, flamenco y videocreación. /Ñito Salas
Momento del espectáculo, donde se mezcla música clásica, electrónica, flamenco y videocreación. / Ñito Salas

La histórica compañía catalana rescata una cantata profana del genio alemán para rendir homenaje a la cerveza en un espectáculo explosivo

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Pocas compañías se atreverían a interpretar una obra de Johann Sebastian Bach dos siglos después incorporándole música electrónica, flamenco y videocración para acabar convirtiendo el teatro, por qué no, en una feliz taberna. Ahora que cualquier sacrilegio, por hilarante que sea, guarda el riesgo de acabar ante la Audiencia Nacional, la provocación de la Fura dels Baus cobra especial sentido. El histórico grupo catalán, que en las últimas cuatro décadas ha hecho del riesgo una forma de entender el arte, desempolva una cantata profana del genio alemán, ‘BWV 212’, también conocida como ‘Cantata de los campesinos’, para rendir homenaje a la cerveza y otros placeres de la vida desde una sorprendente mezcla entre concierto y ‘performance’, crítica social y sentido del humor burlesco, un brebaje poco recomendable para los adscritos al purismo.

La Fura abrió ayer las puertas del Teatro Cervantes al universo mundano y hedonista de Bach, que no solo de composiciones religiosas vivía el padre de la música barroca, y lo hizo sin traicionar el espíritu de la partitura original. Aquí reside uno de los mayores aciertos de ‘Free Bach 212’, cuya esencia no queda empañada por las continuas encrucijadas interdisciplinarias que van sucediéndose durante los noventa minutos que dura el espectáculo. Enmarcada en la trigésimo quinta edición del Festival de Teatro de Málaga, la obra llenó el patio de butacas y buena parte de los palcos y plateas del Cervantes, que hoy vuelve a programarla. Como un último trago de cerveza, la larga ovación final respaldó la atrevida propuesta ‘furera’.

Con dirección musical de Pavel Amilcar, Thor Jorgen y Miki Espuma, este último uno de los fundadores de La Fura y alma del espectáculo, ‘Free Bach 212’ ofrece la cantata de Bach interpretada por el cuarteto historicista Divina Mysteria como elemento troncal de la obra, de la que van surgiendo ramificaciones de música clásica (extraordinarios la mezzosoprano Eulàlia Fontova y el barítono Joan García-Gomà), electrónica (mediante los sintetizadores que el propio Espuma tiene sobre el escenario) y flamenco. Ya sea con la cantaora Mariola Membrives reivindicando el poder de la cerveza («¿Qué es la vida sin cerveza? / No hay pasión, todo es tristeza») o con el rap de García-Gomà, que por un momento abandona su condición de barítono para atreverse con un tema-protesta del grupo mexicano de rock Molotov («Hay que arrancar el problema de raíz / y cambiar al gobierno de nuestro país»), el espectáculo destila intensidad hasta el final gracias a una serie de momentos álgidos que Espuma y compañía intercalan con la partitura original.

Ñito Salas

La elección de la cantata, un de las pocas composiciones profanas de Bach, no es casual. La Fura rescata su espíritu más jocoso barnizado de crítica social; la acción de la obra se centra en una taberna donde una pareja alaba y critica a la vez, como una relación de necesidad y odio, al recaudador de impuestos local, en cuyo honor el pueblo organiza una fiesta que no acabará bien. Las videocreaciones de David Cid y los sonidos de Espuma, aunque a veces redundantes, crean la atmósfera idónea para la trama. La puesta en escena es sencilla, sin más ‘atrezzo’ que unos maniquíes con formas animales, humanos incluidos, y un telón de fondo donde se proyectan las imágenes o se reflejan los movimientos de los intérpretes.

Espuma deja por momentos sus sintetizadores para acompañar a Membrives al cante con una mezcladora de cemento o servirse un vaso de cerveza, probablemente en homenaje a Bach. Hoy queda una oportunidad para comprobar por qué La Fura, con una marcada vocación renovadora desde su fundación hace casi cuarenta años, se ha convertido en un grupo de culto con miles de seguidores en todo el mundo.

 

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