ÉXITO CON STRAUSS Y MAHLER

MANUEL DEL CAMPO

La Orquesta Filarmónica de Málaga superó la mitad de los programas de su XXIX Temporada de abono del Teatro Cervantes con el octavo de los mismos. Los autores, Richard Strauss (1864-1949) y Gustav Mahler (1860-1911) y una obra importante de cada uno: 'Cuatro últimos lieder' y la 'Sinfonía nº4 en sol mayor', respectivamente. El director titular y artístico maestro Manuel Hernández-Silva en el podium y la soprano tinerfeña Raquel Lojendio como solista, ante un público que llenaba la sala.

El ciclo de los 'Cuatro últimos lieder' de Strauss se ha escrito que «es una de las despedidas más emocionantes de la historia de la música y un verdadero paradigma del post-romanticismo». Los textos, tres de Hermann Hesse ('Primavera', 'Septiembre' y 'Al irme a dormir') y uno de Joseph von Eichendorff ('En el ocaso') están referidos a la muerte y a la serena aceptación del destino. Estrenadas en 1850 en Londres por la soprano dramática noruega Kirsten Flagstad, el compositor no llegó a oírlas pues había ya fallecido siendo su orden distinto al actual y fue el director Ernst Roth quien puso título al conjunto.

Figura el lied al principio y al final de la producción de Strauss, desde la 'Canción de Navidad' que hace a la edad de seis años hasta los 'Cuatro últimos lieder' que compuso a los 84 con inspiración, oficio y sentimiento. Aparte las complicaciones que encierra este ciclo, convenció la interpretación expuesta por el maestro Hernández-Silva. Resulta delicado armonizar la voz solista, servida por Raquel Lojendio, siempre brillante, con la fogosidad de la orquestación straussiana, que en algún momento de anteayer sobresalía en exceso el volumen sonoro de la OFM. Al término de la ejecución de la obra sonaron muchos aplausos en honor de director, solista y orquesta.

Gustav Mahler dejó completas un total de nueve sinfonías, que están numeradas, así como una 'Décima' no terminada que diversos compositores trataron de concluir. Si nos referimos a sus sinfonías puramente orquestales, la número 4 en sol mayor añade una voz de soprano en el último movimiento cantando textos de 'El cuerno mágico de la juventud', que se apoya en el lied 'La vida celestial' que había compuesto en 1892. En su versión final, la 'Sinfonía nº4' precisa de una gran orquesta con una sección ampliada de los vientos, muy rica en percusiones y por supuesto las cuerdas. El maestro Hernández-Silva la llevó con un habitual firmeza y seguridad con amplio repertorio de claros gestos, sobresaliendo el toque alegre y no exento de humorismo (en principio el propio Mahler aplicó a su 'Cuarta' el calificativo de 'humorística'). Vigor en los momentos requeridos, expresividad, un 'poco adagio' especialmente logrado con las cuerdas en magnífico trabajo, espléndidos los solos de la concertino Andrea Sestakova e impecable los vientos y percusiones a lo largo de toda la jornada. Sobresaliente Raquel Lojendio, bella voz con exquisito gusto, identificada con la obra y en perfecta conjunción con la OFM, ésta muy efectiva en la labor que se le exigía. Grandes aplausos con repetidas salidas y saludos de todos los intérpretes en la escena, pusieron punto y final a este estupendo concierto.