La campaña del Brexit ya tiene su película

Llega a España gracias a HBO, plataforma que la tiene ya disponible en inglés y con subtítulos en castellano

Secuencia de la película. /SUR
Secuencia de la película. / SUR
Txema Martín
TXEMA MARTÍN

«Todos saben quién ganó pero no todos saben cómo». Así de desafiante se presentaba en forma de tráiler la primera película exclusivamente sobre la campaña de salida del Reino Unido de la Unión Europea y que dio una sorpresa al mundo en el referéndum de junio de 2016. La película 'Brexit', que en inglés tiene como subtítulo 'The incivil war', fue estrenada en los hogares británicos en Channel 4 un lunes de enero, justo cuando se estaba debatiendo en el Parlamento Británico el acuerdo para la salida de la Unión Europea. Esta coincidencia junto a la proximidad de la película con los hechos que relata han envuelto en polémica el estreno de esta película que ha causado conmoción en la sociedad y en la política británica. Ahora, cosechando en su mayoría buenas críticas también en Estados Unidos, ha llegado a España gracias a HBO, plataforma que la tiene ya disponible en inglés y con subtítulos en castellano.

'Brexit' es una película con un ritmo frenético que tiene como protagonista absoluto a Dominic Cummings, interpretado de una manera brillante por Benedict Cumberbatch, ya experto en eso de meterse en la piel de otro. Cummings fue el director la campaña oficial pro Brexit llamada 'Vote Leave'. No fue la única: como queda detallado en esta película, los ultranacionalistas y derechistas del Partido de la Independencia del Reino Unido, UKIP, formaron su propia campaña y le hicieron al Brexit el trabajo sucio, poniendo en el acento en la inmigración, mientras que Cummings se decantó por las cifras y la soberanía popular. 'Brexit', la película, ofrece por lo tanto dos conflictos interesantísimos: uno que se produce entre Cummings y los partidarios de permanecer en la Unión, y otro generado en las propias filas.

El fantasma de la entrada de Turquía en la UE y los coletazos todavía activos de la crisis económica mundial hicieron el resto. La tensión del asunto llegó a producir pocos días antes de la votación el asesinato de Jo Cox, miembro del Partido Laborista y diputada proeuropea, tras ser acuchillada y tiroteada días antes de la votación por un simpatizante de la ultraderecha, punto de inflexión de la mejor secuencia del filme. La historia además da algunas claves para entender el funcionamiento de la política actual. El análisis de 'big data' junto a la vida de las personas subida entera a las redes sociales forman un cóctel idóneo para crear la herramienta de manipulación política más potente, Cambridge Analytica, que tiene ahora clientes bien conocidos como Donald Trump, pero el primero que realmente sacó un provecho definitivo de su uso fue Obama en su primera campaña presidencial.

'Take back control', es decir, 'Recupera el control' es el lema que se empleó en aquella campaña y que, como se vio después, divulgó unos datos económicos absolutamente falseados, como ellos mismos reconocieron días después de que el Brexit ganara el referéndum por la mínima cuando casi nadie se lo esperaba, ni siquiera ellos mismos. Aparecen personajes reales aunque los españoles podremos reconocer solo a unos pocos, quizá a Boris Johnson o a Nigel Farage. Eso no resta en cualquier caso ni un ápice de la atención que requiere una película estupenda.

Experto en meterse en la piel de otro

La dirección corre a cargo de Toby Haynes, un director de películas y miniseries para televisión como 'Black Mirror' o 'Doctor Who' pero casi todo el mérito de la película recae, además de en las interpretaciones, en la figura del británico James Graham, un premiadísimo dramaturgo que, al contrario que Haynes, ha estado siempre especializado, entre otros géneros, en el thriller político y su aterrizaje en el teatro. Su guion estuvo envuelto en cierta polémica cuando uno de los primeros borradores fue robado y filtrado en varios círculos que hicieron comentarios en internet vertidos por partidarios activos de la salida del Reino Unido, que dijeron que todo era una fantasía y una gran mentira. Graham se defendió demostrando que la versión que se había filtrado no tenía nada que ver con lo que iban a filmar. Casi como el Brexit: se dijo que estar en la UE les costaba 350 millones de libras a la semana. Ahora están perdiendo más de mil millones en el mismo plazo.