Otra escuela es posible en la Axarquía

Rakel y Daniel, junto a varios padres y sus hijos en las instalaciones que tienen en Almayate. /SUR
Rakel y Daniel, junto a varios padres y sus hijos en las instalaciones que tienen en Almayate. / SUR

Dos emprendedores de Almayate ponen en marcha el primer centro de educación infantil del país inspirado en la cultura Gaia de respeto ambiental

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

El respeto al medio ambiente, la diversidad cultural, la justicia social, el empoderamiento de los individuos y los actores locales, la mejora de la conciencia y el potencial humano desde la más tierna infancia. Estos son algunos de los principios fundacionales de las Escuelas Gaia, una filosofía pedagógica que cuenta con adeptos en los cinco continentes. Dos jóvenes emprendedores, la malagueña Rakel Domínguez, de 39 años, y el suizo Daniel Stocker, de 33, se han propuesto crear en la Axarquía el primer centro de formación estable homologado de este tipo en España, destinado a los menores de seis años. Para ello, cuentan con una parcela de 10.000 metros cuadrados en Almayate, aunque están barajando otras ubicaciones en la comarca oriental. Hasta ahora han impartido varios talleres en otro terreno que no tenía aulas cubiertas, por lo que necesitan dar un paso más y mejorar las instalaciones, en las que tienen sólo dos casas de madera.

Según explican, ya cuentan con un grupo de 50 familias interesadas en participar en este proyecto piloto de 'eco-escuela' comunitaria, en el que llevan trabajando más de seis meses. «Además de familias españolas, hay muchos extranjeros residentes de la zona de la Axarquía muy interesadas en dar a sus hijos una educación alternativa, donde primen los valores de sostenibilidad, comunidad, respeto, cooperación, solidaridad y altruismo», detalla Domínguez.

Según explica, su objetivo es educar, tanto a los niños de menos de seis años –una etapa en la que la escolarización en España no es obligatoria–, como a sus padres, y al público en general, sobre estos valores ambientales, poniendo el énfasis en las cuatro dimensiones de la sostenibilidad: «A nivel social, económico, medioambiental y en la visión del mundo», describe. Si lo consiguen, Almayate será escenario de la primera escuela Gaia, reconocida y homologada por el Gobierno en España y la segunda de Europa. La otra está en Estonia. «Sus fundadores están ayudándonos a crear un currículo educativo adaptado a la normativa española para conseguir la homologación estatal y queremos abrirlo como una filial de ellos», cuenta la educadora, que es licenciada en Periodismo y Antropología.

Además de en Estonia, existen escuelas Gaia en Brasil, India, Tailandia, Hong-Kong y Dinamarca. En Mallorca hay una asociación que también está tratando de poner en marcha un centro de educación infantil estable y homologado. «Tenemos una propuesta de educación muy interesante para iniciar en Málaga, adaptada a las nuevos retos con los que nos encontramos como humanidad y como planeta», afirma.

Según detalla Domínguez, en el espacio que les cedieron inicialmente en Almayate no contaban con un aula cerrada para el invierno, por lo que necesitan un lugar adecuado «donde los niños puedan aprender calentitos», afirma. «Las familias vienen de la zona comprendida entre Motril y Málaga capital, «por ello, muchas de ellas se encuentran, en estos momentos, buscando una vivienda de alquiler cerca de la escuela», argumenta.

Necesitan de unos 10.000 euros. Para captar fondos para su proyecto, han organizado tres mercadillos solidarios en las últimas semanas en el restaurante Puerto Niza de Benajarafe, con productos de artesanía, alimentación ecológica, artículos de segunda mano y antigüedades.

«Desde hace mas de cinco años asesoramos a personas y proyectos en la zona de Málaga sobre permacultura y sostenibilidad», cuenta Rakel Domínguez, quien detalla que entre los objetivos de su asociación, Semilla Monte Alegre, está también el promover «activamente» la agricultura ecológica regenerativa, el aprovechamiento de los recursos naturales, las técnicas de retención de agua en paisajes y otras vías que ayuden a frenar la erosión y la inminente desertificación «que nos acecha», apostilla la emprendedora malagueña.

Además, a través de cursos y talleres, buscan fomentar la concienciación medioambiental, la alimentación saludable, así como promover la educación para el desarrollo sostenible y un estilo de vida saludable, según describen Rakel Domínguez y Daniel Stocker.