Pepe Olalla: «Ya es hora de que las tasas de suicidios dejen de taparse porque es un problema muy grave»

Pepe Olalla, en la sede de Justalegría, en El Perchel, con parte de su equipo. /Laura Sánchez
Pepe Olalla, en la sede de Justalegría, en El Perchel, con parte de su equipo. / Laura Sánchez

La ONG malagueña Justalegría compagina la cooperación para el desarrollo con un programa pionero para la prevención de conductas suicidas en Málaga

Amanda Salazar
AMANDA SALAZARMálaga

En el año 2006, un grupo de malagueños fundó la ONG de cooperación para el desarrollo Justalegría con el objetivo de luchar contra la pobreza en el Caribe. En un viaje a República Dominicana para ayudar en la misión de los jesuitas, conocieron la otra cara de las islas paradisíacas que cada año visitan millones de turistas. Zonas rurales donde la población pasaba hambre, sin saneamiento ni agua potable... En el año 2010, cuando se produjo el terremoto de Haití, esta asociación ya estaba más que asentada en el país vecino, y colaboraron con los equipos internacionales en los trabajos de emergencia. De ahí pasaron a Marruecos, con programas en Nador y el Monte Gurugú.

A la labor de Justalegría fuera de nuestras fronteras se sumó en el año 2014 un programa de acción social en Málaga para la prevención de la conducta suicida. Este proyecto acaba de recibir el Premio a la Innovación Social de la Obra Social 'La Caixa'. José Olalla, Pepe, como prefiere que le llamen, es presidente de la entidad desde hace cinco años, pero lleva vinculado a la ONG desde mucho antes. Destaca la importancia de un programa pionero en toda España, que considera «imprescindible» dadas las cifras de suicidios en la actualidad.

Con su bagaje en cooperación internacional, ¿por qué un programa local de prevención de suicidios?

–Coincidieron distintos factores. Por un lado, nuestros socios nos estaban demandado desde hacía tiempo que actuásemos también en Málaga. Eran los años de la crisis y existía también una necesidad aquí. Fue entonces cuando el Ayuntamiento de Málaga se puso en contacto con nosotros para pedirnos ayuda en el área de la prevención de suicidios. Confiaban en Justalegría porque conocían cómo trabajábamos y nos animaron a desarrollar un proyecto trabajando en red con el Teléfono de la Esperanza. Así nació el programa de prevención de suicidios.

El programa, ya con el nombre de 'Razones para vivir' desde 2016, ha sido distinguido por su papel innovador. ¿Qué supone ese reconocimiento para Justalegría?

–Supone un impulso importante para que podamos seguir avanzando. Porque se trata de un plan muy ambicioso, que comprende desde la formación a la investigación sobre perfiles suicidas, pasando por escuelas de fortalezas personales y sensibilización de colectivos profesionales como sanitarios, periodistas o maestros. Por eso, sin fondos, no podemos realizarlo. Necesitamos ese reconocimiento para encontrar apoyos y ampliar, por ejemplo a otros municipios, no solo a Málaga capital. Y después, exportarlo a otras provincias, porque no hay nada parecido en toda España a este nivel. Poco a poco lo que era una semilla está convirtiéndose en un árbol.

«El nexo en común de los distintos perfiles en riesgo es el sentimiento de soledad»

¿Se está perdiendo el reparo que existía a hablar de suicidios en los medios?

–Ya es hora de que las tasas de suicidio salgan en los medios y ocupen la primera plana porque se trata de un problema muy grave. Hace poco, SUR publicaba que el suicidio es la primera causa de muerte violenta y que triplica a los accidentes de tráfico. Es imposible seguir ignorando esto. La sociedad empieza a reconocerlo como un problema actual. Yo digo que con esto ocurre como con la violencia de género; ya existían los suicidios, pero llega un momento en el que se pierde el miedo a nombrarlos. Hay que hablarlo, hacerlo bien, evitando el efecto contagio. Ahí es donde nosotros trabajamos con la prensa, para ofrecer a los periodistas claves sobre cómo tratarlo en las informaciones.

¿Están incrementándose las cifras de suicidio?

–Sí, están aumentando. Existen dos perfiles muy diferentes. Por un lado, los adolescentes y jóvenes de entre 15 y 29 años. Por otro, personas de más de 65 años. El nexo en común es la soledad. La provincia de Málaga tiene una tasa alta, por encima de la media andaluza y española –180 en 2017 según el Instituto de Medicina Legal.

¿Cómo llegan las personas que atiende el programa?

–Derivados desde los servicios sociales de los distritos, aunque también llegan directamente al conocer nuestra web www.razonesparavivir.org, que ya ha registrado más de 7.800 visitas desde que se creó en 2016.

«Queremos trabajar el próximo curso con adolescentes, una de las franjas más vulnerables»

¿Qué pueden encontrar las personas que acudan a pedir ayuda dentro de 'Razones para vivir'?

–Sobre todo, una escucha de calidad y sin prejuicios ante una situación así. Ofrecemos orientación especializada a personas que llegan con la idea de la muerte instaurada, es decir, que ante sus problemas, piensan constantemente en la muerte. Para ello, contamos con el asesoramiento de expertos de la Unidad de Gestión Clínica de Unidad de Salud Mental del Hospital Regional Universitario de Málaga. En las Escuelas de Fortalezas Personales que desarrollamos en los distritos, trabajamos con el grupo, porque a veces conocer los problemas de los demás hace relativizar los de uno mismo y escapar de esa 'visión de túnel'. Hay que transmitir que el suicidio es una solución permanente a un problema temporal. Pero sobre todo se convierte un punto de apoyo social, un lugar para la amistad, que es un factor de protección muy importante.

¿Cuál es el siguiente paso de 'Razones para vivir'?

–Queremos ampliar el programa para llegar a los adolescentes el próximo curso, que es una de las franjas más vulnerables. Para ello, estamos elaborando un proyecto para dotar a los docentes de herramientas y protocolos para que detecten y puedan alertar sobre este tipo de conductas entre sus alumnos. Nuestro reto es llegar a los institutos, trabajar en los distritos con los chicos y también acercarnos a los docentes de los últimos cursos de Primaria.

Una fiesta para recordar que hay 'Razones para vivir'

El Palacio Monte Miramar acogerá este viernes 13 de julio a partir de las 21.30 horas una fiesta benéfica de Justalegría para recaudar fondos y dar a conocer la labor que realiza la entidad con su programa de prevención de suicidios 'Razones para vivir', que cuenta con la financiación del Ayuntamiento de Málaga y de la Obra Social 'la Caixa'. Más de 70 empresas colaboradoras acompañarán a la ONG, que estrena nueva ubicación en el Miramar para el que ya se ha convertido en su evento más importante del verano –los últimos años se ha celebrado en los Baños del Carmen–.

Las entradas para el cóctel más el donativo son 30 euros y las invitaciones pueden adquirirse en la Taberna Uvedoble y Casa Bellota (Centro); Copicentro Reding (Malagueta); Farmacia Bellavista (Limonar), y en la Floristería Buganvilla (El Palo). La fiesta estará amenizada por siete DJ invitados.

«El año pasado vinieron medio millar de personas, esperamos superar en esta ocasión los 600 asistentes», explica José Olalla, presidente de Justalegría. Se trata también de una buena excusa para que voluntarios y socios de la entidad que apoyan a la entidad durante todo el año puedan coincidir. La fila 0 es ES53 2100 1712 1602 0027 5081.

 

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