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Del patio de la Alhambra al de la Aduana

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Del patio de la Alhambra al de la Aduana

27.01.14 - 01:46 -
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Del patio de la Alhambra al de la Aduana
Terracotas restauradas en el atrio del rehabilitado Palacio de la Aduana.:: Roland Halbe

Son responsables de una de las restauraciones más sonadas de las últimas décadas: la de los doce leones que dan nombre al patio más famoso de la Alhambra. No obstante, no es fácil encontrarlos. «La verdad es que tenemos la asignatura pendiente de nuestra web para mostrar nuestro trabajo, pero la agenda está tan cargada de trabajo que nos falta tiempo», se disculpa Beatriz Martín Peinado, que transmite tal pasión por la restauración que no hay página de Internet que pueda superarla. Un entusiasmo que también muestra al hablar de la rehabilitación de las veinte terracotas y la fuente del Palacio de la Aduana. Unas pequeñas joyas -«piezas preciosas», en palabras de la técnico- que recuperaron su forma original y perdieron el siglo de contaminación que llevaban encima con la intervención de la empresa granadina Tarma Restauración y Patrimonio.

Los bustos y la fuente ya se encuentran instalados en el atrio de la segunda planta y el patio del que será Museo de Málaga. No obstante, ni estas obras ni las del propio centro, que agrupa las secciones de Bellas Artes y Arqueológico, se podrán ver hasta el próximo año, según confirmó la semana pasada el propio ministro de Cultura, José Ignacio Wert, cuyo departamento es el propietario del museo y el que ha sufragado la rehabilitación integral de la Aduana.

«La fuente, al ser de mármol y estar situada en la parte de abajo, se encontraba en mejores condiciones de conservación, mientras que las terracotas, más expuestas en el exterior del segundo piso, estaban más deterioradas», explica la restauradora Beatriz Martín Peinado, que trabajó durante un año en las esculturas hasta conseguir que recuperaran el aspecto original. Concretamente el que tenían en 1877, cuando fueron instaladas en el atrio para aligerar la sobriedad del edificio con motivo de la parada y fonda que hizo allí el rey Alfonso XII durante su visita a Málaga.

La fuente fue desmontada pieza a pieza para ser trasladada al taller de Tarma, donde también se llevaron las veinte esculturas para su recuperación. Un transporte complejo y, sobre todo, pesado, ya que cada terracota alcanzaba en la báscula los cien kilos. Sumándolas todas, más de dos toneladas de piedra que entraron en el taller para pasar una itv que las dejó como nuevas. «Todas las terracotas habían perdido la capa de protección y presentaban una cobertura negra de contaminación aumentada por la humedad y la cercanía del mar», señala Martín Peinado, que a modo de 'C.S.I' añade que aplicaron un novedoso sistema de limpieza con pistola láser que eliminaba la suciedad sin afectar al soporte cerámico.

El propio arquitecto Fernando Pardo, encargado del proyecto de rehabilitación de la Aduana para su conversión en Museo de Málaga junto a Bernardo García Tapia y Ángel Pérez Mora, no duda en calificar de «espectacular» la restauración de las terracotas, un trabajo que extiende al resto de profesionales que han colaborado con la adjudicataria Sacyr «para no distorsionar el edificio y conservar la piedra original» en las esculturas, el pavimento o las fachadas.

La restauradora Beatriz Martín Peinado, que también ha intervenido en otras restauraciones en Málaga como las fachadas de las iglesias de San Felipe Neri, San Juan o Santiago, añade además un dato interesante al señalar que las terracotas del palacio malagueño «son unas piezas que no te las sueles encontrar y menos en el remate de una terraza». Unas rarezas que representan figuras de inspiración romana -hombres con laureles, cascos, penachos y togas, y mujeres con tocados y abundantes joyas- y cuya autoría se desconoce. De lo que no hay duda es de que estas obras están ejecutadas magistralmente. «El artista tenía evidentes conocimientos escultóricos y de las proporciones», concluye la restauradora de Tarma.

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