Dublineses

España se hunde. La selección, se entiende. Y los Caballeros de la Orden del Finnegans salen al encuentro de Leopold Bloom

ANTONIO JAVIER LÓPEZHTTP:
Los Caballeros Soler, Vila-Matas, Garriga Vela, Otero y Lago posan en la Torre Martello. :: SUR/
Los Caballeros Soler, Vila-Matas, Garriga Vela, Otero y Lago posan en la Torre Martello. :: SUR

Ese día empezaban las rebajas en la cola del paro. Y ni siquiera quedaba el consuelo del balón, con la belleza futbolística nacional desfigurada por la cicatriz de una navaja suiza. Y mientras todo eso sucede, una tropa un poco estrafalaria camina por el centro de Dublín. Van camino de la Torre Martello, en Sandycove, donde se celebra el solemne juramento. El año pasado lo pronunció José Antonio Garriga Vela. Ahora es el turno de Marcos Giralt Torrente. Así lo ha decidido la mayoría. Asisten Enrique Vila-Matas, Eduardo Lago, Antonio Soler, Malcolm Otero Barral y Jordi Soler. Los Caballeros de la Orden del Finnegans, cuyo único propósito consiste en venerar el 'Ulises' de James Joyce.

Por eso viajan a Dublín cada 16 de junio, día en el que la novela despliega la odisea urbana de su protagonista, Leopold Bloom. De ahí que esa jornada se celebre el 'Bloomsday', en el que la Orden del Finnegans participa con sus propios rituales. Primero, lectura en el Meeting Point dublinés de un fragmento de 'Ulises'. Luego, sobre el escenario, todos los caballeros deben pronunciar al unísono el lema de la orden: 'Thank you. How grand we are this morning!' (Gracias. ¡Qué grandes estamos esta mañana!), frase que cierra el capítulo sexto del libro por el que están allí.

Y de allí a la Torre Martello, desde donde caminan hasta la vecina Dalkey. El paseo termina en el Pub Finnegans, inspirador del nombre de la orden, cuyo bautizo no se debe, como creen los pedantes, a 'Finnegans wake', última novela de Joyce.

El miércoles, en el pub irlandés aguardaban a los Caballeros de la Orden del Finnegans algunos seguidores llegados desde varios puntos de la geografía patria. Quizá alguno llevara en el equipaje 'Dublinesca', la nueva novela de Vila-Matas, en la que el editor Samuel Riba, después de sufrir un colapso físico y laboral, prepara un viaje a Dublín junto a unos amigos para celebrar un funeral por la muerte de la letra impresa. Un juego de espejos en el que se reflejan y confunden realidad y ficción. La vida leída como una novela. La propia existencia como la peripecia de un personaje literario, el hastío de la realidad, la huida de toda certeza.

Un viaje a Dublín para ver a unos caballeros que viajan a Dublín para rememorar un viaje mental por Dublín. Y tomar una pinta en el Pub Finnegans. Ordenar cada año a un nuevo caballero, que también tiene sus obligaciones, no se crean. Por ejemplo, sólo puede faltar a la cita una vez cada diez años; una segunda ausencia supone la expulsión inminente. Pero la Orden crece. El año pasado, Garriga Vela; este, Giralt Torrente. Un juramento en la Torre Martello. Una novela de Joyce. Como 'Dublineses'. Como ellos cada 16 de junio.

Contenido Patrocinado

Fotos

Vídeos