Trucos para evitar que la factura de la luz se dispare este invierno

Trucos para evitar que la factura de la luz se dispare este invierno

Ajustar la potencia contratada, pasarse a bombillas de bajo consumo o conectar los dispositivos a una regleta, entre las medidas que reducirán los recibos

Alberto Gómez
ALBERTO GÓMEZ

Se acerca el invierno y las fiestas navideñas, que suponen un gasto extra no solo en regalos, comida y salidas sino también en la factura de la luz. Con estos diez sencillos consejos reducirás el consumo energético en estos meses de frío, cuando la calefacción dispara los recibos.

Ajustar la potencia. La potencia contratada es la capacidad eléctrica para activar diversos dispositivos, aparatos y electrodomésticos al mismo tiempo. Salvo en casos puntuales, como en viviendas donde residen muchas personas, donde hay elementos de mucho consumo o donde trabajan autónomos, la mayoría de hogares necesitan menos potencia de la que tienen contratada. Cuanto menor sea esta potencia, menor será el gasto. Aunque no es recomendable reducirla de forma drástica para evitar que los plomos acaben saltando con frecuencia, es importante saber que los españoles consumimos entre tres y cinco kilovatios de potencia media. Un método para saber que tenemos más potencia contratada de la necesaria es encender todos los aparatos eléctricos a la vez para ver si salta el interruptor; si aguanta significa que podríamos reducir la potencia contratada y ahorrar algo de dinero, así que ponte en contacto con tu comercializadora para bajarla. Recuerda que la mayoría de las viviendas mantienen la potencia contratada por los inquilinos anteriores o por la compañía eléctrica.

Solicitar la discriminación horaria. Esta tarifa eléctrica establece diferentes precios para el kilovatio hora según el tramo del día. La Organización de Consumidores (OCU) recomienda este sistema de contratación, todavía un gran desconocido entre buena parte de la población. Aunque sus condiciones pueden asustar –el kilovatio es más barato durante la noche y más caro desde las 13 hasta las 23 horas, tramo en el que habría que concentrar el 30 por ciento del consumo diario para obtener beneficios de esta tarifa–, la OCU recuerda que solo el frigorífico ya consume un 18 por ciento de media en las horas más caras. Si se le suma la actividad durante los fines de semana, casi todas las viviendas superan el 30 por ciento de consumo en horario de noche, por tanto. La mayoría de hogares que la contratan ahorran cerca de unos cien euros al año, pero, en caso de que no sea así, se trata de una tarifa reversible.

Pasarse a bombillas LED o de bajo consumo. Cerca de un 25 por ciento de la energía que consumimos va destinada a la iluminación, así que conviene plantearse realizar una pequeña inversión para comprar bombillas LED, un término que proviene del acrónimo inglés de diodo emisor de luz, el sistema más eficiente y barato. Se caracterizan por consumir muy poco y durar mucho. La estimación es de unas 70.000 horas, con lo que pueden llegar a cincuenta años. Aunque su precio puede parecer demasiado alto (suelen rondar los siete euros), el ahorro energético es más que evidente. También puedes pasarte a las bombillas de bajo consumo, igualmente llamadas lámparas fluorescentes compactas.

Conectar los aparatos a una regleta. La mayor parte de los dispositivos electrónicos que utilizamos, como la televisión o el ordenador, siguen consumiendo energía pese a estar apagados. La función de reposo o ‘stand by’ puede traducirse en hasta un 12 por ciento del consumo eléctrico anual en cada vivienda. Para ahorrar ese porcentaje nada insignificante resulta recomendable mantener los aparatos conectados a regletas con interruptores, que permiten apagar varios dispositivos a la vez, o apagarlos completamente. Es uno de los mayores ejemplos de pequeños cambios de hábito que pueden reducir el recibo de la luz.

Sacar provecho a los electrodomésticos. Algunas prácticas sencillas permiten sacar provecho a los electrodomésticos y, por tanto, ahorrar energía. En el caso del frigorífico, lo ideal es tenerlo a cinco grados, mientras que el congelador debería estar a menos 18 grados. Además, debe limpiarse la parte trasera al menos una vez al año y dejar que los alimentos calientes se enfríen en el exterior antes de introducirlos en el frigorífico para no romper la cadena de frío e impedir que se sobrecargue y emplee más energía en mantener el frío. Usar descalificantes en los electrodomésticos y limpiar los filtros también ayudará a que cada programa en la lavadora o en el lavavajillas sea más económico. Cuando puedas, evita el lavado a altas temperaturas y elige programas cortos. En cuanto a la vitrocerámica o las placas de inducción, un pequeño truco consiste en utilizar sartenes u ollas con una base algo más grande que la superficie de los fogones, así se aprovecha al máximo el calor.

Comprobar la eficiencia energética de los aparatos. Una de las primeras cosas que hay que tener en cuenta para reducir la factura de la luz es el nivel de eficiencia energética de nuestros aparatos. Los modelos antiguos consumen mucho más, así que si el aparato tiene muchos años no sería descabellado plantearse renovarlo por alguno nuevo. Si vas a comprar un aparato o electrodoméstico, fíjate siempre en la etiqueta energética, que informa de los valores de consumo de energía y agua. La escala de clasificación, de menor a mayor eficiencia, es D, C, B, A, A+, A++ y A+++. Estos últimos son los más eficientes, aunque probablemente sean también los más caros; el ahorro que supone un menor consumo energético compensa un mayor desembolso a la hora de comprar el aparato, y además contribuyes a la sostenibilidad medioambiental.

Mantener la calefacción a una temperatura media. Los consejos más útiles son básicos: mantener las persianas abiertas durante el día para que entre la luz y caliente la vivienda, ventilar las habitaciones de día o mantenerse abrigados. Parece poco responsable estar en casa con la calefacción encendida y en tirantes en pleno invierno. Por lo general tampoco resulta saludable establecer una diferencia de más de doce grados entre la temperatura exterior y la del termostato del aparato, ni en verano ni en invierno. La temperatura ideal oscila entre los 19 y los 21 grados, y recuerda que cuanto más bajes la temperatura, más energía requiere el climatizador y más abultada será la factura.

Olvidarse de los dispositivos ‘milagrosos’ de ahorro. La OCU advierte de que están a la venta algunos dispositivos que se conectan a la toma de corriente eléctrica con la promesa de reducir el consumo de energía y, en consecuencia, recortar también la factura, aparatos que rondan entre 15 y 30 euros y que, según anuncian los fabricantes, disponen de una tecnología capaz de reducir el consumo. En la mayoría de casos se trata de condensadores que pueden reducir ligeramente la intensidad de corriente que fluye en los cables pero no tienen ningún efecto sobre el consumo de potencia real, es decir, sobre el consumo registrado por el contador, que es el que pagamos en la factura.

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