«Un bailarín es, ante todo, un intérprete»

«Un bailarín es, ante todo, un intérprete»
  • El teatro andaluz acaba de distinguir con sus premios Lorca a este artista y creador, que dirige la compañía Beyond desde su escuela de danza

  • David Segura Coreógrafo

Si no fuera porque se confiesa «un poco Peter Pan», costaría comprender que alguien decide, a los 23 años, iniciar su formación como bailarín clásico tras forjar su vocación por la danza a fuerza de piruetas de 'break dance' en su Torre del Mar natal. En ese camino a la inversa, David Segura (Málaga, 1984) une su vida dentro y fuera del escenario a la de Pepa Martín, pedagoga y bailarina. Con ella funda en 2011 la escuela de danza Happy Style Dance, cuartel general de la Beyond Dance Company, con la que Segura acaba de obtener el Premio Lorca de la Asociación de las Artes Escénicas de Andalucía como mejor intérprete de danza contemporánea.

¿Se puede bailar moderno sin pasar por lo clásico?

Rotundamente, no. Es la base.

¿Y cómo se entabla ese diálogo que usted propone entre ambas?

Porque un bailarín no es de clásica, contemporánea o urbana. El bailarín es, anto todo, un intérprete de la danza.

¿Pero dónde se deja entonces la técnica?

Tienes que tenerla y pasar por esa formación, pero cuando te pones en escena debes interpretar. Si una persona va a bailar con unas cuentas (1,2,3,4) no está bailando, eso es otra cosa.

Me recuerda a aquella estrofa de Sabina de que «bailar es soñar con los pies».

¡Exacto!

A ver, pregunta de profano. ¿Puede proporcionar la misma belleza la electricidad de Michael Jackson que la plasticidad de Baryshnikov?

Totalmente. Es que soy de los que piensa que hay personas que nacen para hacer una cosa. Y esos que usted menciona son dos ejemplos de lo que le digo.

Nacer con un don.

Yo le llamo pasión.

Pues sí. ¿Los hombres hemos perdido el complejo de Billy Elliot?

Mire, yo creo que la danza urbana está jugando un papel fundamental. A mi escuela vienen muchos niños para aprenderla, pero acaban haciendo clásica porque, como le he dicho, necesitan la base.

¿Porque son prejuicios, o entre el hombre y la mujer hay diferencias expresivas a la hora de bailar?

Yo creo que es la sociedad, que dice 'los chicos para el fútbol y las chicas para ser princesitas'.

Ya. Cambiemos de tercio. El teatro andaluz le distingue ahora con el Premio Lorca.

Uff, ha significado un empujón para el futuro. Llevamos años poniendo en escena musicales por toda Andalucía y creando nuestros propios espectáculos con la compañía. -¿Se ve usted sobre el escenario en ese futuro?

El futuro lo veo sin bailar, pero sin dejar de bailar.

¿Perdón?

Quiero bailar a través de otros cuerpos.

Ah, vale, consolidar su faceta de coreógrafo. Me da a mí que usted es un perfeccionista extremo.

No sabe usted cuánto. Analizo mis bailarines al detalle, me conozco sus cuerpos a la perfección y me sufren. Para progresar sólo tengo una receta: pasión, trabajo y entrenamiento. Sin constancia no hay nada que hacer.

¿Y usted, mira a otras compañías?

Pues a riesgo de que suene egocéntrico, no.

¿De dónde bebe entonces su inspiración?

Soy un coreógrafo con mis objetivos muy claros. Sí me gusta influenciarme del teatro, la pintura, el circo o las artes marciales.

Curioso. Y luego está su escuela de danza. ¿Cualquiera puede bailar?

Ese es nuestro lema.

No me lo creo. Usted a mí no me pone a bailar.

(Risas). No, qué va.

Le doblo la apuesta. Está usted ante un pato mareado a la hora de bailar, le advierto.