CRÍTICA

Una historia y mucho más

Un estreno con presencia del autor y director de la obra 'San Bernardo': Indalecio Corugedo. Se ha estrenado en el Teatro Echegaray dentro del XXXII Festival de Teatro de Málaga, puesta en escena por la Compañía Enebro Teatro. El texto presenta a una familia encabezada por un maquinista a punto de jubilarse y que toda su vida laboral la ha pasado sin ver la luz del día, porque su tarea es conducir el metro madrileño en la línea: Sol-Cuatro Caminos. El único punto luminoso en su existencia lo ha encontrado, esporádicamente, en la estación de San Bernardo, porque en su familia, de apariencia intachable, constituida por una esposa ultrapiadosa, dedicada a obras caritativas y piadosas con los demás, rezuma desprecio y rencor hacia él, porque no le perdona haberla preñado cuando eran muy jóvenes y su familia no lo aceptaba. Pero 'San Bernardo' no es solo este drama porque, con habilidad, el autor va introduciendo, en la trama pinceladas sobre realidades sociales, conductas familiares, sociales y morales denunciables, pero veladas por intereses espurios.

Todo ello late en la trama, pero muy bien matizado y construido con irónico humor. Capítulo aparte requiere, y muy importante, unas excelentes interpretaciones encabezadas por una magistral Cristina de Inza que encarna a la perfección a la 'beatona' que ejerce caridad selectiva, bajo la dirección de su guía espiritual, pero excesiva en cuanto a afectos con uno de sus hijos y fobias hacia el primogénito y al maquinista encarnado por Ángel Pardo, que logra hacer vibrar de emociones en un personaje sufrido, que se aferra, para seguir viviendo, a un sentimiento platónico hacia una figura que ve y le ve, en algunas en ocasiones, en San Bernardo. Especialmente brillante es el diálogo entre el padre y su hijo Bobby, brillantemente interpretado por Román Reyes. Teatro de calidad, que dice cosas de interés y con arte.