La Malaca romana se hace visible bajo el Rectorado

Piletas en el solar del Rectorado, durante las obras de restauración del edificio./SUR
Piletas en el solar del Rectorado, durante las obras de restauración del edificio. / SUR

El antiguo edificio de Correos guardaba en su subsuelo un tesoro arqueológico. Las obras de restauración dejaron al descubierto una parte sustancial de lo que fue una de las grandes factorías de salazones romana, lo que da idea de la dimensión industrial de la Málaga de aquella época

Francisco Gutiérrez
FRANCISCO GUTIÉRREZ

El edificio de Rectorado de la Universidad de Málaga esconde un preciado tesoro. Tras su fachada de estilo neomudéjar este edificio, que se construyó entre los años 1916 y 1923, muestra el pasado de una Málaga pujante e industrial. Pero de esto hace ya tres mil años. Las piletas de 'garum' y otras construcciones de aquella gran factoría de salazones, la de mayor dimensión de las que se han encontrado a lo largo de la costa andaluza, trasladan al visitante a una Malaca que ocupaba un lugar destacado en la economía del Imperio romano de la época.

Las excavaciones arqueológicas que se realizaron para restaurar el edifio y transformarlo en sede del Rectorado de la UMA pusieron al descubierto unas 27 piletas utilizadas en la época romana para obtener el 'garum', un condimento obtenido a partir de pescado, muy apreciado por los romanos, que llegaban a pagar grandes sumas por este producto.

Los cimientos del antiguo edificio, del que solo se han conservado sus fachadas, se asentaron en parte en las propias piletas que se utilizaban para secar el pescado. Los historiadores daban por perdidas estas instalaciones industriales, ya que a principios de siglo se realizaron grandes desmontes en la ladera de Gibralfaro y la Alcazaba para abrir la calle Cervantes y donde se levantaron los edificios de Correos y el Banco de España. Las crónicas de Rodríguez de Berlanga -el estudioso de la Lex Flavia Malacitana- documentaban un buen número de piletas de salazones en toda esta zona, pero los arqueólogos los daban ya por perdidos con motivo de las nuevas construcciones que se realizaron a principios de siglo, ya que en algunas zonas el desmonte llegó hasta los seis metros de profundidad.

Piletas en el solar del Rectorado, durante las obras de restauración del edificio.
Piletas en el solar del Rectorado, durante las obras de restauración del edificio. / SUR

En el solar ocupado por Rectorado de la Universidad se documentaron un total de 27 piletas y algunos silos. También se conservaba un trozo de muralla, que puede corresponder a la etapa de los Austria, ya que se cuenta con planos en los que se dibuja esta misma muralla, una construcción defensiva en el frente marítimo de la ciudad.

Neomudéjar en el centro de la ciudad

La Antigua Casa de Correos y Telégrafos de Málaga se construyó entre los años 1916 y 1923, con el objetivo de potenciar y mejorar las comuniciones postales y de telégrafos. Es un edificio de planta cuadrada y estilo neomudéjar. Las esquinas de su fachada principal son redondeadas de la que sobresale una torre también con formas curvas que acaba en un tejadillo muy singular. Con el tiempo quedó muy limitado en cuanto a espacio, y se construyó el nuevo edificio de la prolongación de la Alameda, ahora también abandonado. La antigua sede de Correos se cerró en 1986, y la Universidad lo adquirió en 1993, siendo rector José María Martín Delgado, para restaurarlo y dedicarlo a sede institucional de la Universidad, aunque las obras no comenzaron hasta 1998.

Tres mil años de historia

Cuando se van a cumplir los 20 años de aquella intervención arquitectónica y arqueológica, la Universidad de Málaga ha organizado una muestra que ha titulado ‘Málaga. Un tiempo, todos los tiempos; un viajero, todos los viajeros’, que recrea tres mil años de vida a través de la muralla fenicia y el primer puerto de Málaga.

Se trata de una instalación se reproduce para el visitante la experiencia de sentirse como uno de los muchos navegantes que llegaron a Málaga y pusieron su pie en los muelles del puerto fenicio, ubicado justamente en el sótano del Rectorado. La sensación de viajar a través del tiempo se complementa con ánforas que explican los muchos elementos que esos barcos transportaban y han forjado la ciudad de Málaga como suma de muchas culturas y encuentros.

Una exposición recrea los 3.000 años de historia que se esconden en el subsuelo del edificio.
Una exposición recrea los 3.000 años de historia que se esconden en el subsuelo del edificio. / SUR

La intervención ha sido realizada por la empresa malagueña Proyectos MLK, y sitúa al Rectorado en el eje de los recorridos monumentales por la ciudad, al recuperar su posición de primer puerto y también puerta en la muralla, la Puerta de la Alcazaba, ‘Bab al Qasba’ en época musulmana.

El equipo de la intervención ha sido dirigido por la arqueóloga Leticia Salvago como directora científica, y por el realizador de cine José Antonio Hergueta (dirección artística). La banda sonora es del músico Antonio Meliveo y el tratamiento gráfico de las imágenes de vídeo, de Manuel Horrillo.

En la sala, los espectadores podrán asistir a un viaje donde se combinan piezas que se exhiben en muchos de los museos malagueños, desde piezas arqueológicas como la Lex Flavia Malacitana, el efebo de Antequera o el mosaico de Venus, hasta cuadros de los pintores Muñoz Degrain, Diego Santos o Bola Barrionuevo, pasando por textos de Vicente Aleixandre o Jean Cocteau, todos referidos a Málaga y su Historia.

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