Diario Sur

Barandillas rotas, un peligro latente

Barandilla rota en la calle San Vicente de Paúl tapada con una valla.
Barandilla rota en la calle San Vicente de Paúl tapada con una valla. / Fernando González
  • En la calle San Vicente de Paúl y en el Pasillo de Santa Isabel hay vallas sin barrotes por arreglar

El trágico suceso ocurrido hace unos días en Marbella en el que un niño de dos años falleció tras sufrir un accidente poco después de que su padre lo recogiera de la guardería y el pequeño se precipitara al vacío desde una altura aproximada de tres metros a través de una barandilla a la que le faltaba un barrote ha causado una gran conmoción. Un desgraciado accidente ocurrido por una deficiencia en una valla que irremediablemente trae a la mente el peligro que existe en algunos lugares de la ciudad, donde también se pueden observar barandillas rotas, algunas dejando importantes huecos a la vista por donde se puede colar un menor pese a estar tapadas provisionalmente por vallas.

Una de estas se encuentra en la calle San Vicente de Paúl, en el tramo que va desde la confluencia de esta calle con Miguel de Indurain y Marcos de Obregón. Allí hay una barandilla a la que le faltan algunos barrotes. Sobre el hueco dejado aparece colocada una valla metálica amarilla que se supone se ha puesto allí mientras tanto es reparado el petril. Pero a pesar de ello deja un hueco considerable en su parte inferior, por donde podría colarse un niño y caer a los aparcamientos de un edificio situado a varios metros de altura. La baranda en cuestión lleva rota desde hace tiempo, según comentan algunos vecinos, quienes reclaman que sea reparada cuanto antes para evitar riesgos como el sucedido en Marbella, pues la valla colocada provisionalmente se puede desprender o bien alguien la pueda retirar dejando el hueco completamente al aire.

No es la única barandilla con desperfectos que se puede apreciar en la ciudad. Otra está situada en el Pasillo de Santa Isabel, justo en la rampa que discurre a la altura de la calle Carretería, en un lugar muy concurrido y por donde transitan a diario muchas personas y entre ellas también muchos menores. En este caso la baranda rota también aparece protegida por una valla metálica de color azul, de las que suele colocar de forma habitual la Policía Local y el Ayuntamiento en la vía pública. Esta barandilla sirve de protección a los que suben por la rampa del Pasillo de Santa Isabel del desnivel existente en ese punto con la entrada a la calle Carretería, pues hay varios metros de altura a la calzada de esta última vía, y una calle que registra además un intenso tráfico de vehículos.

Paseo de la Farola. Tablón atado a una palmera

José Luis Piédrola advierte de otra situación que puede conllevar peligro y envía una fotografía de ello. «En una palmera que se encuentra junto a la entrada del Club Mediterráneo existe desde hace algunos años ya el tablón de la foto atado con una simple cuerda que cualquier día puede desprenderse y producir un grave accidente». «Luego vendrán las lamentaciones y petición de responsabilidades», señala. Y no le falta razón. Se trata de un riesgo innecesario que debería evitarse retirando ese tablón.