Diario Sur
La chimenea de los Guindos, de 96 metros del altura, es el mayor símbolo de todos. :: i. gelibter
La chimenea de los Guindos, de 96 metros del altura, es el mayor símbolo de todos. :: i. gelibter

Un viaje por el legado obrero de Málaga

  • La Asociación en Defensa de las Chimeneas y el Patrimonio Industrial propone una ruta por los vestigios del siglo XIX y XX

  • Clave en el proceso industrializador, la zona oeste de la capital mantiene en pie sus edificios más emblemáticos

málaga. En una ciudad prácticamente fragmentada en dos partes por el río Guadalmedina -y cada una de ellas con su idiosincrasia e imaginario particular-, no se hace difícil entender que la zona este, y en este caso la oeste, tengan un legado propio, que se relaciona con la herencia obrera de los siglos XVIII, XIX y XX. La Asociación en Defensa de las Chimeneas y el Patrimonio Industrial de Málaga propone una ruta para poder conocer todo este legado, tal como ya plantearon para la arquitectura burguesa o los Montes de Málaga.

La Revolución Industrial que comienza en el Reino Unido a finales del siglo XVIII cambiaron tanto el mundo como las formas de vida de las personas. Las poblaciones dieron un giro porque la vida que había en el medio rural se desplazó a la ciudad, como consecuencia de la demanda de mano de obra de las grandes industrias. En el caso de este país, la revolución comenzó por Barcelona, pero también por Málaga.

El proceso de industrialización malagueño se enmarca, según la asociación, en un contexto caracterizado «por el desarrollo del comercio de exportación, estrechamente ligado a una agricultura especulativa, que originó la disponibilidad de capitales y la existencia de una burguesía dinámica muy receptiva a las innovaciones tecnológicas que llegaban del exterior».

De esta manera, los procesos de modernización afectaron a prácticamente todos los sectores de la industria, aunque no se transformaron tecnológicamente al mismo ritmo ni tuvieron las mismas pautas de organización empresarial. «Sin embargo», añaden los miembros de la institución, «resulta interesante el que fueran precisamente los sectores clásicos: siderurgia e industria textil algodonera, los que hicieron de locomotora de desarrollo en nuestra ciudad y a la vez, arrastraron del resto de las actividades industriales hasta consolidar un denso tejido industrial». Y es que fue precisamente en esta zona, al oeste de la ciudad, donde se produjeron estos asentamientos.

En el Puerto

La primera parada propuesta por la Asociación es un paseo por el Puerto de Málaga, puerta de entrada y salida de mercancías. Convertido desde finales de siglo XVIII en el verdadero motor de exportación de mercancías agroalimentarias y producción industrial, fue configurándose a la vez en un centro de llegada de multitud de materias primas pendientes de su transformación en bienes de consumo. Un paseo por el recinto portuario retrae a esa época pasada de «esplendor y actividad industrial». Iniciado el recorrido hacia el oeste de la ciudad, se van identificando una serie de elementos que dan entidad obrero-industrial, a esta zona de la ciudad.

Tras salir del Puerto, el siguiente paso se dirige hacia la Estación del Ferrocarril, centro neurálgico de las comunicaciones terrestres de la ciudad. Durante ese recorrido se puede contemplar la chimenea de la Aceitera Larios de calle Constancia, así como la chimenea de una antigua fundición del antiguo convento de San Andrés domiciliada en calle La Serna-Malpica.

Desde estas chimeneas habrá que dirigirse a la Estación de Málaga, donde se conservan los torreones originales de la estación de 1862, protegidos como edificios históricos. Detrás de la moderna estación actual, se encuentra la nave central de los talleres de los Ferrocarriles Andaluces, un edificio de 1917 construido en piedra, hierro y cristal, que a día de hoy se encuentra en un estado de abandono.

La playa de San Andrés será entonces la siguiente parada, aunque en el camino se halla el Asilo de las Hermanitas de los pobres. Mandado construir por Martín Larios y Herreros en 1868, y cedido a las religiosas de la caridad, que vivían de la limosna, fue concebido para dar cobijo y asistencia sanitaria a los ancianos de la ciudad. Hay que destacar que en la capilla del recinto se encuentra el panteón de la familia Larios y en su cripta yace el fundador y algunos de los miembros de su familia.

Justo detrás, sobre la calle de Héroe de Sostoa, se encuentra el edificio industrial de Metalgráfica de A. Lapeira. Situado en calle Ayala, fue construido en 1918 por el arquitecto Fernando Guerrero Strachan. Dedicada al a fabricación de envases de lata para la exportación de aceites, fue la empresa más importante del sector a nivel nacional.

El barrio de Huelin

A escasa distancia de éste, a mano derecha, se puede encontrar la chimenea de la fundición 'Cayetano Ramírez y Pedrosa', en calle Ferrocarril. Construida en 1916 se especializó desde sus inicios en el ramo de la calderería y en la fabricación de equipos completos de fábricas aceiteras y en lagares.

Atravesando el barrio obrero de Huelin y el grupo de viviendas Torres de la Serna de la Barriada de la Sauceda, y siempre siguiendo la ruta propuesta, el visitante se topará con el edificio de Tabacalera. Una obra magnífica de arquitectura industrial que hoy alberga en su recinto dependencias municipales, así como el Museo del Automóvil y el Museo Ruso.

Las chimeneas

Las chimeneas industriales tienen especial importancia en esta ruta. No en vano, son el símbolo más visible de estos años de especial incidencia en la industria, pero además, la recuperación de la principal de ellas, la de los Guindos, fue la primera actuación de la Asociación, razón por la que se incluye esta palabra en el nombre de la misma.

Como ya se ha comentado, la más espectacular de ellas es la de los Guindos, de 96 metros de altura. Perfectamente integrada en el Paseo Marítimo de la ciudad, recibió el Premio Europa Nostra por su excelente restauración en el año 2010, un premio, por cierto, que este año ha obtenido otra gran construcción de la provincia, el Caminito del Rey.

Aunque algunas de estas chimeneas quedan fuera de la ruta propuesta, los creadores de ésta sí resaltan algunas más a lo largo de la zona oeste, destacando dos de ellas: la chimenea de la Central Térmica San Patricio, situada en el Camino de la Térmica, y que entró en funcionamiento en 1958 para dar energía eléctrica a esta zona de la ciudad y a los polígonos Industriales cercanos; y la chimenea de COLEMA (Central Lechera Malagueña), era una cooperativa especializada en la producción de leche fresca para el mercado local. Se levantó en la década de los cincuenta y en sus últimos años pasó a manos del grupo Puleva que acabó cerrando el establecimiento, evitando así competencia en el mercado.

Para finalizar, y ya de vuelta hacia el Puerto de Málaga, la ruta propone 'Un recuerdo en el Parque de Huelin', así como una visita a los dos establecimientos pioneros de la industrialización malagueña: los Altos Hornos 'La Constancia', levantados en esta zona en el año 1833 por Manuel Agustín Heredia; y contigua a éstos, la textil 'Industria Malagueña, S.A.' construida en 1845 por la familia Larios. En la calle Ayala se conservan algunas de las viviendas de los operarios y técnicos de la citada industria, vestigios, éstos también, de un patrimonio industrial envidiable, al menos en lo referente a los años de esplendor.