Sacan a la luz valiosas pinturas barrocas en un edificio de la calle Calvo en Málaga

Detalle del friso con motivos vegetales que corona la fachada del edificio de la calle Calvo.
Detalle del friso con motivos vegetales que corona la fachada del edificio de la calle Calvo. / SUR
  • El Ayuntamiento rehabilita el inmueble para destinarlo a ocho alojamientos protegidos para personas de avanzada edad

El siglo XVIII se abre paso entre el centro comercial Málaga Plaza y el hotel Ibis Budget Málaga Centro. El singular contraste entre lo barroco y la ciudad moderna que transformó un Perchel que ya solo queda en la memoria de los más longevos ha aflorado de forma notoria gracias a la rehabilitación de un edificio de la calle Calvo habitado hasta no hace mucho por familias en unas penosas condiciones. El Ayuntamiento se hizo con el inmueble y los solares cercanos para destinarlos a la construcción de viviendas protegidas, lo que ha derivado en un proyecto de restauración de una fachada para la que se presumía la existencia de pinturas, pero no de tanta calidad como las que han aparecido finalmente.

Beatriz Martín, de la empresa Tarma Restauración, reconoció su sorpresa por el valor de las pinturas barrocas encontradas y «lo bien conservados que están los colores». «Creíamos que iba a salir una decoración más sencilla, pero nos hemos encontrado con una fachada muy elaborada en la que destaca la profusa vegetación representada en el friso superior», expuso esta experta, quien precisó que el citado friso fue plasmado completamente a mano, sin plantilla alguna ya que, aunque sigue un mismo esquema, no repite las formas.

En un mes acabaran los trabajos de restauración de esta fachada y podrá admirarse en todo su esplendor. Tendrá en la cercana Casa del Obispo, sede de la Agencia de Vivienda y Rehabilitación de Andalucía (AVRA), su rival más cercana, si bien su estilo es más parecido al exterior de la casona que alberga el Museo del Vidrio, frente a la parroquia de San Felipe Neri.

Los restauradores se han tenido que emplear a fondo y retirar hasta seis capas de pintura hasta dar con la decoración original. Posiblemente el repintado constante ha permitido que se conserven estas pinturas que, sobre la puerta de entrada al edificio, han desvelado la fecha de 1755, que podría corresponder con la de la construcción de la casa. No obstante, aún no está claro quién la mandó construirla ni su origen. «Estamos indagando en archivos pero todavía no hemos encontrado algo al respecto», explicó el arquitecto Ignacio Dorao, autor del proyecto de rehabilitación que acomete el Instituto Municipal de la Vivienda con una inversión de 427.078 euros, a cargo de la empresa Cotracom. Según Dorao, el hecho de que este inmueble estuviera catalogado por la presumible presencia de pinturas en su fachada ha hecho que se mantenga en pie, en contraste con la profunda renovación urbana de su entorno más inmediato.

El IMV espera que las obras para recuperarlo y adaptarlo para albergar ocho alojamientos protegidos para personas de avanzada edad estén listas a lo largo de este verano. El arquitecto explicó que el proyecto ha puesto en valor lo que pudo ser el patio del edificio, que albergó una nave en la que se fabricaban quioscos con madera, hierro y vidrio.