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La joven que denunció la violación en la feria reconoce a la jueza que se la inventó

El 17 de agosto, la imputada denunció que fue víctima de una agresión sexual en el real.
El 17 de agosto, la imputada denunció que fue víctima de una agresión sexual en el real. / SUR
  • La chica, que ayer declaró como imputada, se mostró arrepentida y alegó que lo hizo por miedo a que se difundiera el vídeo que le grabaron

La violación múltiple a una joven en la Feria de Málaga, de la que se han escrito ríos de tinta y cuya repercusión mediática tuvo alcance nacional, ha resultado ser un invento. La supuesta víctima ha reconocido que la denuncia que interpuso contra cinco chicos, a los que acusó de agredirla sexualmente con distinto grado de participación, es falsa.

La joven fue interrogada ayer en calidad de imputada por la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Málaga, la misma que archivó su denuncia inicial al entender que no había quedado «debidamente justificada» la perpetración del delito. También fueron llamados a declarar los cinco chicos detenidos el 17 de agosto acusados de agresión sexual. Pero esta vez, a diferencia de la anterior, lo hicieron sin grilletes. Ya no eran sospechosos, sino perjudicados.

Primero comparecieron los cinco jóvenes, asistidos por sus respectivos abogados y, en el caso de los dos menores, acompañados también por sus padres. Todos pidieron seguir adelante con este nuevo procedimiento –que se inició el miércoles– al considerar que la denuncia que la chica les puso es falsa. En agosto, cuando testificaron en el juzgado tras ser detenidos, manifestaron que la habían conocido esa noche en el real y dos de los entonces imputados reconocieron haber mantenido relaciones con ella, aunque sostuvieron que fueron consentidas en todo momento.

Testimonio de la imputada

Después declaró la joven, asistida igualmente por su abogado, a la que se le imputa un presunto delito contra la Administración de Justicia por denuncia falsa. Según ha podido saber SUR, la chica admitió ante la magistrada que la violación de la que acusó a los cinco jóvenes no era cierta. Al parecer, alegó que el motivo por el que lo hizo fue el temor a que se difundiera el vídeo que uno de los detenidos filmó con su teléfono móvil mientras ella mantenía relaciones.

De hecho, la grabación, hallada por la policía en el móvil de uno de los menores arrestados, fue el primer indicio que escamó a los investigadores sobre la veracidad de los hechos descritos en la denuncia. El vídeo, de un minuto y 25 segundos de duración, reflejaba una escena sexual aparentemente «consentida», según insistieron entonces los abogados de los detenidos. Pero desde el primer momento se consideró una prueba parcial, ya que no reflejaba la secuencia completa.

En uno de los teléfonos intervenidos se encontró otro archivo, en este caso una fotografía, que entraba en contradicción con el relato de la denunciante. Se trataba un ‘selfie’ en el que la chica aparece en actitud relajada y acompañada por tres de los jóvenes sobre la colchoneta de las atracciones donde decía haber sido violada. La imagen se tomó a las 7.27 del 17 de agosto, la misma franja horaria a la que, según la versión de ella, había sido asaltada en una calle del real, cuando volvía de trabajar, y conducida hasta ese lugar.

El informe pericial del forense sobre la lesión que presentaba y las declaraciones de los testigos desvirtuaron el contenido de la denuncia. El responsable de la caseta donde la supuesta víctima trabajaba como relaciones públicas declaró que la chica acabó su turno a las tres y media de la madrugada, y no a las siete –como ella había manifestado–, y añadió que la vio con cuatro o cinco jóvenes «bailando y tomando unos chupitos» en actitud «alegre y de buen rollo». Una amiga de la imputada, con la que había salido esa noche, contó a la policía que el grupo de chavales se les acercaron para bailar e intentaban cogerlas por la cintura. Ella se apartó, pero, según dijo, su amiga «sí se mostraba de acuerdo y aceptó bailar con ellos».

Los testimonios que terminaron de tumbar la denuncia corresponden a cinco feriantes –cuatro trabajadores de una hamburguesería y la dueña de un puesto de gofres–, que aseguraron ante la jueza haber presenciado la escena de sexo. Todos coincidieron en su impresión de que la chica no había sido violada. «Si hubiésemos visto que estaba siendo forzada, la habríamos defendido. Éramos seis hombres. Pero no nos pareció que precisara ayuda», manifestó el testigo clave, el primero que acudió a la policía al enterarse de la acusación que pesaba sobre los jóvenes.

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