Cinco testigos tumbaron la denuncia de violación al coincidir en que les pareció sexo consentido

Los hechos investigados sucedieron el domingo en la zona de las atracciones del real de la feria.
Los hechos investigados sucedieron el domingo en la zona de las atracciones del real de la feria. / Carlos Moret
  • Cuatro trabajadores de una hamburguesería y la dueña de un puesto de gofres declararon que la chica no pidió auxilio, pese a que ella los vio

«Si hubiésemos visto que estaba siendo forzada, la habríamos defendido. Éramos seis hombres. Pero no nos pareció que precisara ayuda». Con esas palabras se refirió el testigo principal del caso a la escena de sexo que presenció entre dos jóvenes y la chica que acusó a ambos de violarla con ayuda de tres amigos de éstos. El sumario judicial de la supuesta agresión sexual en el real de la feria contiene siete testimonios que han sido claves para tumbar la declaración de la denunciante por las contradicciones en las que habría incurrido. Cinco fueron testigos directos de la presunta violación. Y los cinco coincidieron en que en ningún momento les pareció que estuviese siendo coaccionada.

Sus declaraciones y las pruebas recabadas en la investigación llevaron a la titular del Juzgado de Instrucción número 2 de Málaga a decretar el archivo provisional del caso al considerar que no está «debidamente justificada la perpetración del delito». Los agentes del Servicio de Atención a la Familia (SAF) de la Policía Nacional empezaron a dudar de la versión de la joven tras visionar el vídeo, de poco más de un minuto, filmado con un móvil por uno de los menores detenidos. En las imágenes se observa sexo explícito entre la chica y dos de los implicados, pero «ni coacción ni forcejeo», insiste uno de sus abogados.

Para los investigadores, la grabación, por sí sola, no era suficiente para desvirtuar la denuncia, ya que sólo recoge una parte de la escena y, por tanto, la relación pudo empezar de forma consentida y acabar en una violación. Tampoco la fotografía encontrada por la policía en el teléfono móvil de unos de los arrestados, un ‘selfie’ en el que se observa a tres de los jóvenes con la chica en el centro, sonriente. La imagen, según el sumario del caso, se tomó a las 7.27 horas del domingo. Uno de los detenidos declaró en el juzgado que se la hicieron tumbados en las colchonetas de la atracción de la feria donde se produjo la supuesta violación «después de haber estado en las escaleras toqueteándose».

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Horario del ‘selfie’

Sin embargo, el ‘selfie’ sí habría debilitado la versión dada por la denunciante tanto en comisaría como en el juzgado. Según su testimonio, abandonó a las 7.45 horas la caseta del real donde trabaja como relaciones públicas. Pensaba irse con sus amigas en el coche de un chico, pero –según declaró– le dijeron que no había sitio en el vehículo, por lo que fue a coger un autobús. «Tenían prisa y no me podían acompañar a la parada», manifestó.

Tras pasar por la zona de las atracciones, dos de los detenidos le echaron el brazo por detrás y empezaron a meterle mano, siempre según su relato. Los conocía de vista porque esa noche, en la caseta, la habían estado molestando, «tocándole el culo y lo que pillaban» cada vez que pasaba junto a ellos. La abordaron, dijo, enfrente de la hamburguesería, pero «no vio a nadie» allí. «Gritaba para que la dejaran en paz y les cogía las manos para separarla, pero que ellos no le hacían caso. Que ella gritó pidiendo auxilio, pero nadie salió. Que reitera que gritaba», dice literalmente la transcripción de su declaración judicial. La joven manifestó que recibió amenazas del tipo: «Como no nos hagas caso te matamos». Al principio «forcejeó», pero no de «modo fuerte», de ahí la ausencia de marcas. También contó que uno de ellos le quitó el bolso y lo lanzó [aunque en el vídeo, grabado a las 8.04 horas, aparece junto a sus piernas]. Lo que describe a continuación es una brutal violación en la que, según su testimonio, dos de los jóvenes participaron más activamente mientras los otros vigilaban, y uno de ellos grababa con un móvil. A las 8.30 horas, una patrulla de la Policía Local la encontró «llorando y con el habla entrecortada» en la calle Cuevas del Becerro. Ahí les dijo que había sido agredida sexualmente.

La policía contactó con el responsable de la caseta, quien afirmó que la chica terminó su turno a las tres y media de la madrugada, no a las siete, y que estuvo con cuatro o cinco jóvenes «bailando y tomando unos chupitos» en actitud «alegre y de buen rollo». A las siete, añadió, la vio irse del establecimiento acompañada del grupo. También interrogaron a la amiga de la supuesta víctima. Declaró que en la caseta conocieron a unos chicos que, cada vez que bailaban, las cogían por la cintura e intentaban acercárseles. Ella se apartó, pero su amiga –la denunciante– «sí se mostraba de acuerdo y aceptó bailar con ellos. Su versión tampoco coincide con la de la joven respecto al modo en que se marcharon del local. La testigo reveló que su amiga se despidió «de lejos» diciendo «me voy», y la vio marcharse sola.

Mientras el SAF investigaba el caso y los detenidos permanecían en el calabozo, un testigo telefoneó voluntariamente a comisaría tras enterarse de las detenciones por la prensa. Era un empleado de la hamburguesería. Según el atestado policial, tanto él como otros trabajadores presenciaron el encuentro sexual: «La relación entre ellos –la chica y los dos implicados– era de absoluta normalidad y cordialidad, no reconociendo ningún gesto de miedo o rechazo en la mujer [...] No ocultándose de los presentes a sabiendas de que estaba siendo observada». En la transcripción de esa conversación telefónica concluye: «Cree que la acusación es falsa».

Primera declaración

La jueza que lleva el caso lo interrogó el martes, el mismo día que examinó todas las pruebas y escuchó las versiones de la denunciante y de los tres adultos detenidos –los dos menores estaban ya internados en centros de reforma–, los cuales reconocieron la relación sexual, aunque insistieron en que fue consentida y que la chica escogió a dos de los cinco. La magistrada los dejó en libertad con cargos después de que ni el fiscal ni la acusación particular solicitaran su ingreso en prisión.

El testigo, a la postre clave para llegar al archivo de la causa, dijo que, mientras él y sus compañeros limpiaban la hamburguesería, vieron llegar a un grupo compuesto por una joven y cinco chavales. Estaban tonteando y, manifestó, «era ella la que llevaba la iniciativa». Empezaron a tocarse hasta que, al final, se quedó con dos de ellos. «Me quedé sorprendido, era la primera vez que veía algo así», apostilló el trabajador en el juzgado, que describe lo que vio como «peor que una película porno». Cuando terminó, primero se fueron los dos chicos y después la supuesta víctima, que se le acercó y le pidió un pañuelo de papel. «La vimos marcharse tranquilamente», añadió. «Llegarían sobre las siete» y cuando me pidió el ‘kleenex’ eran sobre las ocho. Estuvo con ellos como una hora». Al enterarse de la noticia de la detención de los jóvenes, colgó en su página de Facebook varios comentarios que se reproducen en las diligencias: «Todos nosotros la vimos, ella nos miraba y no se cortaba».

La jueza citó a declarar a tres de sus compañeros el miércoles por la mañana. Todos coincidieron en su impresión de que la relación sexual fue consentida, porque de lo contrario la habrían ayudado. «Si hubiera pedido auxilio, la habríamos escuchado y visto perfectamente; éramos muchos, de haber ocurrido esto claro que la habríamos ayudado», expresó uno de ellos, que puntualizó: «La vi irse andando tranquilamente, no iba llorando». No fueron los únicos testigos. La magistrada también interrogó a una mujer que regenta un puesto de gofres contiguo, que se acercó a la hamburguesería de su tío al cerrar el negocio y se encontró con la escena. «Estaban a cinco o seis metros», explicó. Los empleados le dijeron que «llevaban un rato» en esa situación. «Me dio vergüenza y no pregunté más». Cuando vio aquello, dijo, se marchó.

Tras escuchar el miércoles esos cuatro testimonios, la magistrada ordenó esa misma mañana el sobreseimiento provisional del caso, contra el que se puede presentar recurso de apelación en el plazo de cinco días. La Fiscalía no se limitó a recibir la notificación del archivo, sino que mostró su conformidad. Ahora, el Ministerio Público estudia pedir que se abran diligencias contra la supuesta víctima por cinco posibles delitos de denuncia falsa.