El laborismo aspira a encarnar la visión 'adulta' del 'Brexit' si May fracasa

Corbyn escucha a su correligionario John McDonnell. :: reuters/
Corbyn escucha a su correligionario John McDonnell. :: reuters

La oposición británica mantiene su ambigüedad y división interna en torno a la salida de la UE y se marca el «reto de unir de nuevo a la gente»

ÍÑIGO GURRUCHAGA ENVIADO ESPECIAL BRIGHTON.

Los laboristas británicos comparten con sus rivales conservadores un camino cegado hacia el 'Brexit'. Theresa May dice que, tras una fase de transición de unos dos años, Reino Unido se apartará enteramente de la UE, y espera que le conceda el acceso sin aranceles a su mercado interno sin someterse a la disciplina del Tribunal Europeo de Justicia y sin que los ciudadanos de la UE puedan establecerse libremente en Reino Unido.

La cúpula de los laboristas llegó a un acuerdo este verano sobre una posición que les evitase anteriores confusiones. Dice que Reino Unido debe permanecer en el mercado común y en la unión aduanera durante la transición. Se adelantaron a May, que hizo precisamente esa propuesta el pasado viernes, limitándola a dos años, pero el partido de Jeremy Corbyn deja que esa permanencia en el mercado común se extienda indefinidamente.

Iratxe García, jefe del grupo de los socialistas españoles en el Parlamento Europeo, recordó ayer, en una mesa redonda celebrada en la conferencia laborista, que uno de los principios establecidos sobre la negociación del 'Brexit' por la cámara comunitaria es que un Estado miembro que se marcha de la UE «no puede disfrutar de los mismos beneficios».

Y más tarde era explícita sobre la actitud de su grupo: «En estos momentos, la garantía de libertad de movimiento de personas es una línea roja para los socialistas europeos. ¿Quiero decir que en el resultado final será una posición inamovible? No lo sabemos, porque las conversaciones solo están comenzando, ya que la parte británica no ha puesto sobre la mesa propuestas concretas. Por el momento, las partes establecen sus líneas rojas».

Vestirlo como distinto

Brendan Howlin, líder del Partido Laborista Irlandés, participaba en la mesa redonda. ¿Cree él que el resto de la UE aceptará que Reino Unido no esté obligado a permitir la residencia de los ciudadanos de otros países de la UE a cambio de que permanezca en la unión aduanera, que es también la única manera concebible de evitar la creación de controles en la frontera de Irlanda e Irlanda del Norte, hoy prácticamente inexistente? «No -respondía tras el debate-. Creo que el final el entendimiento tendrá que incluir pertenencia a la unión aduanera y libertad de movimientos. Pero no sé cómo puede lograrse. Habría que vestirlo como algo diferente.

También respondía de manera directa y breve cuando se le preguntaba si resultados electorales como los de este fin de semana en Alemania, que como otros países europeos registra un aumento en el voto a partidos agrupados en torno al sentimiento antiinmigración, pueden llevar a que la UE sea más flexible sobre el principio de libertad de movimiento de personas en los próximos años: «No. No creo que existe esa flexibilidad».

Keir Starmer es el laborista responsable de seguir la salida británica de la UE desde las filas de la oposición. Uno de los mejores abogados de su generación, ejerció como director de la Fiscalía de la Corona en el último Gobierno laborista y ayer decía con humor: «Todos soñamos cuando somos niños con el trabajo ideal. El mío era futbolista. Pero nunca soñé con llegar a ser ministro en la sombra para la marcha británica de la UE».

Tras pronunciar su discurso, Starmer dijo en el debate con sus aliados europeos: «Estamos haciendo algo más difícil que enarbolar la bandera del 52% o la del 48%. Nuestro reto es el de unir de nuevo a la gente». Agrupaciones locales, circunscripciones electorales y dirección laboristas están divididos sobre el 'Brexit'. Ayer, suprimieron de la agenda para evitar disputas una moción que pedía continuar en el Asociación Europea de Libre Comercio. Insistiendo en que su prioridad es el empleo, que respeta el resultado del referéndum pero no establece líneas rojas ideológicas en la negociación, los laboristas de Jeremy Corbyn están jugando con su ambigüedad la batalla del largo plazo.

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