Putin amenaza a Europa con reducir el gas si Kiev desvía el suministro

Vladímir Putin.
Vladímir Putin. / Reuters
  • El mandatario asegura que "no se producirá una crisis en la cooperación energética (con la UE) por culpa de Rusia", aunque admite que existen "grandes riesgos para el tránsito"

En una visita a Belgrado en la que ha sido jaleado por miles de personas, el presidente ruso, Vladímir Putin, ha aprovechado la ocasión para advertir a Europa antes del frío invernal de que el suministro de gas peligra si Ucrania desvía para su uso el flujo que pasa por su territorio. "Si vemos que los socios ucranianos empiezan a tomar de forma no autorizada nuestro gas del conducto de exportación, entonces, como en 2008, reduciremos el volumen de la exportación en concordancia con el gas robado", ha afirmado Putin durante una intervención pública en la capital serbia.

El dirigente ruso ha asegurado que "no se producirá una crisis en la cooperación energética (con la UE) por culpa de Rusia", aunque ha admitido que existen "grandes riesgos para el tránsito". Putin llegó a Belgrado para asistir al mayor desfile militar en tres décadas, dedicado tanto a la conmemoración del 70 aniversario de la liberación de esta capital de la ocupación nazi por el Ejército soviético como al comienzo de la Primera Guerra Mundial, en la que ambos países también eran aliados. Decenas de miles de ciudadanos acudieron al desfile, un acontecimiento no visto desde 1985, y saludaron a Putin con entusiasmo, coreando su nombre, y también hubo pancartas con la inscripción "Gracias" en ruso.

Al dirigirse a los presentes en el desfile, al que asistió junto a los máximos mandatarios serbios, Putin declaró que es una obligación recordar a los liberadores del yugo nazi en la Segunda Guerra Mundial. El Ejército soviético participó junto con los partisanos yugoslavos en los combates de liberación de Belgrado, que terminó el 20 de octubre de 1944, pero este desfile se adelantó expresamente para hacerlo coincidir con la agenda del líder ruso.

Calurosa recepción

Putin tuvo en Belgrado una recepción solemne y calurosa, que viene a confirmar la gran amistad entre ambos países incluso en medio de una crisis diplomática entre la Unión Europea y Rusia. Putin se entrevistó con el presidente serbio, Tomislav Nikolic, quien le impuso la máxima condecoración de su país, y con el primer ministro, Aleksandar Vucic, con quienes trató de las relaciones bilaterales entre estos tradicionales aliados.

Los mandatarios firmaron varios acuerdos de cooperación en el sector energético, militar, económico, de transporte y cultural. Más allá de la pompa del desfile y de las aclamaciones populares a Putin , la visita muestra el dilema de la diplomacia serbia entre sus aspiraciones a ingresar en la UE y sus tradicionales buenas relaciones con Rusia.

Serbia no ha impuesto sanciones a Rusia, tal como le demanda la UE por el papel de Moscú en el conflicto armado en el este ucraniano, aunque sí ha respaldado la integridad territorial de Ucrania. El país balcánico obtuvo el pasado enero el visto bueno para iniciar las negociaciones de acceso a la UE y espera que los primeros capítulos se abran ya antes de que termine este año.

En unas recientes declaraciones al diario "Danas", el historiador serbio Cedomir Antic consideró que la visita muestra que Rusia puede contar, incluso en las actual crisis, con apoyos diplomáticos dentro de un país candidato a entrar a la UE. Los líderes serbios reiteraron su determinación a cumplir con los compromisos para ingresar en el club comunitario y, al mismo tiempo, mantener las relaciones de amistad con Rusia, de las que, además, depende su frágil economía, sobre todo el sector energético.

Serbia depende de Rusia para la mayor parte de su petróleo y más del 90% de su suministro de gas natural, y la principal compañía de petróleo y gas , NIS, es en un 55 por ciento propiedad de la empresa estatal rusa Gazprom. "Serbia está en su vía hacia la UE y no renunciará a ella. Estamos agradecidos a Rusia porque respeta esa decisión soberana y porque nunca ha presionado a Serbia para que desista", declaró Vucic en una rueda de prensa con el presidente ruso en Belgrado.

También recordó el gran respaldo que supone para Serbia la postura rusa de no reconocer la independencia de Kosovo, autoproclamada en 2008 por esa antigua provincia serbia poblada por una mayoría de albaneses étnicos.