Una vida dedicada al fútbol-sala

Torres posa para SUR con uno de los balones de fútbol-sala que guarda en su casa. /Salvador Salas
Torres posa para SUR con uno de los balones de fútbol-sala que guarda en su casa. / Salvador Salas

El exárbitro internacional Pedro Torres lleva más de 40 años impulsando el desarrollo de este deporte en la provincia

MARINA RIVAS Málaga

Vive pegado al teléfono, intentando gestionar sus diversos empleos: como conserje de la Sala María Cristina de la Fundación Unicaja, ayudando a la banda de música de La Paz, donde toca su hijo, en el protocolo de su cofradía, la del Prendimiento y, lo más importante, como delegado provincial de la Asociación Andaluza para la Promoción del Fútbol-sala. Hay pocos entre los malagueños aficionados a este deporte que no conozcan la trayectoria de Pedro Torres. A sus 60 años, se trata de uno de los pioneros de esta disciplina en la provincia, junto a otros como Pepe Sánchez, Antonio Castillo, Pepe Riaza y Emiliano Jiménez y, hasta la fecha, el único malagueño que ha sido árbitro internacional de esta modalidad.

Toda una vida dedicada a este deporte, 42 años concretamente desde que diera sus primeras patadas al balón en las pistas de cemento de los colegios, donde comenzó a jugar en una pequeña liga de empresas de la ciudad. «Las pelotas eran tan pequeñas que las llamábamos 'la naranja mecánica'», recuerda Torres. Duró poco como jugador, según comenta, porque era demasiado «enclenque» para ello y empezó su inmersión en el arbitraje, primero con niños más pequeños hasta llegar a la División de Honor nacional, e incluso, hasta arbitrar en el único Mundial de fútbol- sala celebrado en España (1985), entre otros campeonatos internacionales. «Tardé entre 10 o 12 años en poder llegar a ese nivel, no fue fácil», asegura. «Lo del Mundial fue una experiencia única. Los árbitros convivíamos con la selección, éramos uno más del equipo», apostilla.

Polémicas arbitrales

No fue fácil llegar hasta ahí, como tampoco resulta sencillo dirigir un partido. «Somos los malos de la película. Los problemas siempre vienen para nosotros. A mí me han llegado a agredir dos veces. Tengo dos puntos en el entrecejo porque, en un partido de la liga nacional, a una persona se le cruzaron los cables», rememora. Tensiones con los colegiados que se vivían antes y que se siguen viviendo también ahora. «Yo he vivido esas situaciones en las que los padres se encaran con nosotros y no creo que se acaben nunca. Ellos creen que sus hijos van a ser el próximo Cristiano o Messi... El problema es de los padres, no de los hijos», se sincera.

Una polémica que perjudica la visión que los niños puedan guardar sobre el deporte. Como también lo hacen las últimas quejas sobre el ruido en los colegios. Un tema que crispa la actitud calmada de Torres. «Siempre ha habido ruido en los centros escolares, pero si a un niño le quitamos las pistas del colegio para hacer actividades, ¿dónde los metemos?», se pregunta. «Así lo que se conseguirá -añade- es acabar con el fútbol-sala, el balonmano, el baloncesto... todo lo que se puede practicar en un colegio». Y es que el día a día del ex árbitro gira en torno a los jóvenes.

«Dejar de ser árbitro fue una de las decisiones más duras de mi vida, pero si yo no me dedicaba a la Delegación, esto no hubiera salido adelante. Se necesita más gente que le apasione el fútbol-sala», alega Torres, que en 1982 pasó a dedicarse íntegramente a la Asociación Andaluza. Actualmente, la liga malagueña (que abarca varios municipios además de la capital) se consagra, con alrededor de 3.000 jugadores de todas las edades cada año, como la potencia de la comunidad. A lo que cabe destacar un hecho esperanzador para el deporte femenino. «Después de tres años, hemos recuperado el poder hacer una liga femenina, que este año ha tenido doce equipos, con unas 200 chicas», explica Torres, que además adelanta que una de las novedades de su gestión para el año que viene estará dedicada a ellas. «Queremos que puedan elegir entre jugar en un equipo femenino o jugar con los chicos en un cuadro mixto, tengan la edad que tengan», comenta. Además, en la liga andaluza deberán ajustarse al reglamento que prohibe los conjuntos mixtos después de los 15 años.

Defensor de la igualdad en el deporte, explica que no es el único amante de esta modalidad en casa. «Conocí a mi mujer hace 30 años, ella fue la primera árbitra de España en una liga provincial de fútbol-sala», asegura. Sin embargo, ninguno de sus hijos ha querido seguir sus estela. De hecho, su hija es maestra y su hijo músico. Aunque Torres lo prefiere así. «Los únicos árbitros que cobran bien están en Primera División», explica. «Con esto de la Asociación, alguna vez incluso he tenido que poner dinero de mi bolsillo», reconoce. Una situación que, según dice, cambiaría de existir una Federación única para el fútbol-sala, deporte que ama y al que seguirá dedicándole cada minuto de su vida mientras pueda.

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