Persona guardadora 1 y 2

Antonio Garrido
ANTONIO GARRIDO

Se abre el plazo para solicitar plaza en los colegios públicos y concertados para el curso próximo. En el impreso se solicitan datos, entre ellos los del padre y los de la madre. Este año ha habido sorpresas en Andalucía. El padre y la madre han desaparecido como por ensalmo. Dos principios hay que considerar. El primero es una evidencia. La familia tradicional ha ido cambiando con el tiempo y la diversidad de familias es mucho mayor que no hace tantos años. Hay familias monoparentales -no, monomarentales-, familias formadas por homosexuales, lesbianas, transexuales y alguna otra variante, sin olvidar a los heterosexuales que son cuantitativamente las más numerosas.

El segundo principio es la discriminación positiva de las minorías. Está claro que la tendencia es apoyar a esas minorías y su 'visibilidad' en la sociedad. Sentados estos dos aspectos, parece lógico que el lenguaje refleje esta diversidad y respete a las minorías. Todo lo anterior es moverse en el plano teórico que, a la vista de lo descrito, exige alterar el sistema en su uso, cuidado, en el uso, no en el laboratorio. En casi todos los idiomas las palabras padre y madre no es que estén arraigadass, es que son unidades básicas del léxico fundamental. No es dudoso que los dos términos se corresponden con un modelo de familia, con una concepción de la sociedad. En el laboratorio, incluso en las cámaras legislativas, se puede acordar la actuación sobre el código pero pese a los delirios de Goebbels y de tantos otros, hasta de los mejor intencionados, no es fácil la empresa. No basta el ordeno y mando.

En los regímenes totalitarios la manipulación del idioma toma dos formas principales: modificación de lo dado y creación de nuevos sentidos en función de la planificación y objetivos del sistema político concreto. Las dos variantes se dan al mismo tiempo aunque el primer mecanismo es más frecuente. La palabra democracia tiene diferentes significados en Francia y en Corea del Norte. La palabra maricón tiene matices diversos en Andalucía respecto al uso en el norte. Esta variación es individual y social; en principio, pueden coincidir, pero no necesariamente. Todo lo que se refiere al lenguaje, por suerte, es bastante más complejo.

Supongo que existe alguno o algunos que asesoran a la Junta de Andalucía en esta materia. No me cabe duda. Me imagino que tendrán el título de Filología Hispánica y tampoco tengo duda de que tienen una ideología muy precisa. Creo que son ellos, me inclino por el grupo, los que han recomendado que se elimine padre y madre de los impresos. Por supuesto que no se ha consultado a nadie; no me refiero a la RAE, me refiero a las asociaciones de padres y madres, las Ampas; por cierto, según esto ya hay que cambiar el nombre de estas asociaciones. Ya se sabe que cuando se tira de una cereza, salen muchas detrás.

Los sesudos expertos habrán reflexionado y debatido y por el sistema de ordeno y mando han sustituido las dos palabras por «persona guardadora uno» y «persona guardadora dos». Ya les auguro que en el uso jamás tendrá éxito salvo que nos pongan una pistola en la sien. La palabra persona no necesita más explicación; sí merece que me detenga en el adjetivo que también se emplea como sustantivo. Guardar tiene, entre otros sentido, cuidar. Claro que la acepción tercera: «mezquino, apocado, miserable». Es el sentido opuesto. La acepción cuarta es «tutor», la persona que tiene la tutela.

En el impreso se podría haber puesto: tutor 1, tutor 2 pero, claro es masculino. Hay que buscar una forma neutra que car en el ridículo lingüístico; incluso «persona tutora 1 y 2». Es que lo de «guardadora» no se sostiene por ninguna parte.

Llegan por mar y por otros medios polizones y polizonas a España; polizona es el femenino correcto y empieza a usarse por la llegada de mujeres; sin embargo, encuentro en los medios la palabra «polizonte» como «polizón». Vamos al cine negro, allí es frecuente: «Voy a acabar con ese maldito polizonte en cuanto lo vea». Se trata de un uso despectivo de la palabra policía. No me confundan polizón con polizontes porque estos no suelen venir escondidos.

La palabra virus lo ocupa todo; en el uso va desplazando a enfermedad. El virus nos persigue en esta carrera de empobrecimiento del léxico y hay que explicar que el virus es causa de la enfermedad; en consecuencia se debe decir enfermedad y no virus.

Leo en Fundéu una consulta. ¿Qué género tiene la palabra «némesis»? No aparece en el DRAE. Es importante señalar que no todas las palabras están en el diccionario académico; de hecho, encontramos en el de Seco y en el de María Moliner muchas que la RAE no ha incluido. En este caso Seco la define como femenino. Tiene su origen en una diosa griega bastante mala. Se usa, poco, la verdad, es muy culto, como sinónimo de venganza.

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