El Palacio Episcopal reúne cinco siglos de arte sacro en Málaga

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Exposición 'Huellas' / Mari Carmen Sánchez
  • La exposición 'Huellas' recupera para uso expositivo la segunda planta del inmueble

Un imponente cantoral de coro del siglo XVII da la bienvenida al visitante a 'Huellas', la muestra que desde hoy recupera para uso expositivo la segunda planta del Palacio Episcopal de la capital malagueña. El montaje reúne un conjunto de 70 piezas de arte sacro realizadas entre los siglos XV y XX y pertenecientes al patrimonio de la Iglesia de Málaga y procedentes de diversos puntos de la provincia.

Pinturas, esculturas, bordados y obras de orfebrería se distribuyen en los 600 metros cuadrados que ocupa la muestra, que permanecerá en cartel hasta el próximo mes de septiembre. El discurso expositivo comienza con obras datadas entre los siglos XV y XVII. En la primera sala destacan la Virgen de la Esperanza, una talla anónima fechada en 1410 y traída de la parroquia de San Sebastián de Antequera, así como el relicario ‘Lignum Crucis’ (1564) de la Catedral malagueña.

'Ternura y patetismo' es el epígrafe de las dos salas siguientes en el recorrido por 'Huellas'. Ahí surgen el tema de la Anunciación y de la Inmaculada como primeros asuntos, donde cabe citar una escultura de la escuela de Alonso Cano, así como el lienzo de Niño de Guevara que preside la primera estancia. En la segunda sala, el visitante encuentra uno de los tránsitos más evidentes de la museografía de la exposición, al virar la iluminación hacia los tonos azulados para exhibir, entre otras piezas, dos Dolorosas de Pedro de Mena y un crucificado de Antonio del Castillo.

Desemboca entonces el paseo en el siglo XX con el conjunto escultórico del Resucitado, obra de José Capuz, que procesiona por Málaga el Domingo de Resurrección y con una 'vanitas barroca' compuesta por siete tallas que componen una "alegoría sobre la vanidad".

Y, para concluir, la capilla del Palacio Episcopal brinda un conjunto de piezas en torno a bordado y la platería vinculado al patrimonio de las cofradías y hermandades malagueñas. El frontal de la mesa de altar de la Basílica del Dulce Nombre Nombre de la Archicofradía de la Esperanza y un Nazareno de la escuela sevillana (siglo XVIII) procedente de la parroquia de la Encarnación de Ronda comparten espacio en una estancia presidida por el manto de procesión de María Santísima del Amor Doloroso, titular de la Archicofradía de la Pasión, con diseño de Fernando Prini y bordado de Joaquín Salcedo.

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