El gobierno de Rincón suprime el belén municipal en el Ayuntamiento «por ser un edificio aconfesional»

Edificio del Consistorio de Rincón de la Victoria, en la plaza Al-Ándalus.
Edificio del Consistorio de Rincón de la Victoria, en la plaza Al-Ándalus. / Eugenio Cabezas
  • El cuatripartito asegura que las asociaciones y hogares de jubilados sí podrán montar una representación del nacimiento en sus sedes

Esta próxima Navidad no habrá belén municipal en el patio central del Ayuntamiento de Rincón de la Victoria, como ha ocurrido en 2013 y 2014, montado por la asociación Rociera Marenga. El equipo de gobierno cuatripartito (PSOE, IU, Ahora Rincón y PA) ha decidido eliminar el nacimiento de este espacio público «por ser el edificio administrativo central, que debe respetar la visión aconfesional del Estado», dijo ayer a SUR la concejala de Cultura, Alina Caravaca (IU).

Según la alcaldesa, Encarnación Anaya (PSOE), «el Consistorio no es el lugar adecuado para dar cabida a una representación cristiana sobre el nacimiento de Jesucristo». «La instalación de un belén municipal no tiene tanto arraigo, porque ha habido muchos años en los que no se ha montado», argumentó la regidora, quien no obstante matizó que las asociaciones vecinales y los hogares del jubilado que lo deseen podrán montar belenes en sus sedes municipales.

En este sentido, la edil de Cultura comentó que están barajando otras opciones, como que el belén formado por las piezas propiedad del Ayuntamiento se coloque en cualquier otro edificio municipal. Si finalmente esto no es así, desde el Consistorio se cederían los elementos a alguna asociación del municipio para que lo monte en sus propias instalaciones.

Esta decisión llega cuando el Ayuntamiento acaba de aprobar una tasa para la organización, a partir del próximo año, de ceremonias civiles, incluyendo comuniones al margen de la Iglesia, «con el objetivo de homenajear el paso de los niños desde la infancia a la preadolescencia».

A raíz de estos hechos, un abogado que reside en el municipio, Antonio Trillo, anunció ayer que estudiará junto a un grupo de compañeros la interposición de una querella contra los integrantes del equipo de gobierno cuatripartito por «delitos de odio contra la religión». Trillo dijo a SUR que está estudiando estas actuaciones del Ayuntamiento rinconero «para ver si hay algún ilícito en las mismas en el marco del Código Penal». «Con el tema de las comuniones civiles y ahora con el belén, los católicos nos sentimos perseguidos», manifestó.

Este vecino, que ocupó el puesto número 19 en la lista del PP en las pasadas elecciones municipales, consideró «un ataque» que se use el término comunión para hacer una celebración en torno al paso de una etapa en la vida de un niño, «ya que se trata de una palabra que significa mucho para los católicos, ya que la comunión es un punto central de nuestra fe». Según este abogado, las comuniones civiles que se plantean desde el Consistorio «pueden verse como una caricatura de nuestras comuniones, y esto afecta a la libertad religiosa».

Por su parte, la alcaldesa replicó que Trillo «debe medir bien sus palabras y acciones» y no descartó emprender acciones legales «por injuriar y calumniar al equipo de gobierno». «En ningún momento se ha atentado contra la libertad religiosa, somos totalmente respetuosos con todas las confesiones», manifestó Caravaca.

«Contra la libertad religiosa»

Por su parte, el portavoz del PP, Sergio Díaz, mostró su rechazo «absoluto» a las medidas que desde el gobierno se están tomando «contra la libertad religiosa». «El impulsar celebraciones como bautizos o comuniones civiles, es un hecho que raya lo absurdo, en tanto en cuanto no podemos desde lo civil realizar actos que son puramente religiosos», afirmó Díaz.

Sobre la decisión de no colocar el belén municipal en el patio del Ayuntamiento, desde el PP entienden que «los gobernantes locales confunden la aconfesionalidad del Estado, en este caso de las administraciones públicas, con las costumbres populares que forman parte del acervo cultural».

Díaz achacó las medidas «a la radicalidad y el rechazo» de IU y Ahora Rincón a la Iglesia Católica y la comunidad cristiana, «olvidando que, en el momento en el que ejercen como representantes, no sólo gobiernan para sus votantes sino para todos los ciudadanos, incluidos los católicos».