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Aquilino Alonso: «La presidenta me ha encargado ampliar la complicidad con los profesionales»

El nuevo consejero en su despacho.
El nuevo consejero en su despacho. / José Antonio García Cordero
  • Consejero de Salud. Médico y gestor de amplia experiencia debuta en la primera fila de la política andaluza con un proyecto 'estrella', la Ley de Garantía y Sostenibilidad de la Salud

Aunque la 'percha' de la actualidad sea el anteproyecto que el Gobierno andaluz aprobó el pasado martes, la gestión de su área es una de las grandes apuestas de la presidenta y, sin duda, la zona más sensible de cualquier acción política.

-Acaba de presentar el anteproyecto de ley de garantía y sostenibilidad del sistema público de salud ¿Es necesario o se trata de una especie de brindis al sol?

-Sí es necesario. En los últimos años hemos visto muchas dudas sobre si el sistema es sostenible e intereses de privatización. La salud es un negocio que mueve mucho dinero. Pretendemos dejar con garantía de ley, que es la máxima que podemos plantear, algunos criterios claros. La perdurabilidad en el tiempo del sistema público y también la equidad, que con independencia de tu poder adquisitivo puedas acceder a los mejores tratamientos que existan en el sistema. En estos momentos, eso es básico. La norma se aleja de una declaración de intenciones. Pretende que sirva a la gente, a la que garantizamos la asistencia sanitaria.

-Como consejero, ¿puede decirme qué impacto ha tenido en el Gobierno andaluz la imputación de Chaves y Griñán por el Supremo?

-No soy el interlocutor para hablar de este tema y prefiero no comentar los autos.

-Su Gobierno está en minoría y la ley necesitará consenso. Tendrá que negociar ¿cree posible sacarla adelante?

-Estoy convencido de que todos los grupos parlamentarios están de acuerdo en el fondo, pero también sé que habrá dificultades en la negociación. Pero espero que lleguemos a un acuerdo y como soy ambicioso y me gusta ponerme metas amplias, como creo en el diálogo, así lo he hecho en mi carrera y así lo hace el nuevo gobierno, creo que puede salir con el consenso de toda la Cámara.

-Sostenibilidad significa recursos. ¿Se podrán aportar 500 millones más para alcanzar el 6,5% de PIB de gasto sanitario, medio punto más que ahora?

-Recursos y más cosas, también sostenibilidad social, ambiental y del conocimiento, la investigación y la innovación. Nuestro objetivo es llegar al 6,5% paulatinamente porque así podríamos alcanzar los niveles adecuados de calidad, de introducción de nuevos fármacos y de nuevas tecnologías.

-Pero el contenido concreto se fía a un Plan de Gestión posterior ¿Cuáles serán sus líneas maestras?

Será un plan a cuatro años para tener periodos de tranquilidad, no modificar cada año, trabajar con garantía de permanencia y establecer reglas de juego pactadas con profesionales y ciudadanos. En especial vamos a trabajar con los profesionales sentándonos a discutir las cosas con ellos, que son quienes conocen el sistema, trabajan con el ciudadano, los responsables claros de la sostenibilidad del sistema en los años fáciles y en los difíciles de la crisis. Esa implicación es básica.

-Esgrime encuestas de satisfacción del usuario, pero también hay descontento. Por ejemplo, con las Urgencias. ¿Qué piensa hacer?

-Hablamos de un sistema en que se hacen millones de actos al cabo del año, consultas, urgencias, cirugía. Siempre va a haber un porcentaje de gente que no ha recibido la atención más adecuada, o no lo ha percibido así. En salud uno espera la respuesta más rápida y satisfactoria, y a veces no se produce. No todo se puede atender con la rapidez que nos gustaría, pero las encuestas demuestran que las quejas son situaciones puntuales. De todos modos estamos para mejorar, no para autocomplacernos. Vamos a trabajar con los profesionales y ampliar la complicidad. Desde que llegué a la consejería, siempre que les hemos pedido colaboración han estado ahí y tengo que agradecerles su colaboración y comprometerme a que trabajaremos con ellos para el futuro.

-¿Cómo agilizará las urgencias?

-A principios del año pasado se hizo un plan de atención en las urgencias porque hay momentos de saturación inevitables, como la gripe en invierno, y hay que tomar medidas organizativas porque ya sabemos que eso es así. Incluye también obras de adecuación en los hospitales donde la infraestructura lo requiere, con objetivos a corto plazo y remodelaciones más amplias. Hemos extendido un sistema de cribado, para que todo el mundo sea evaluado al llegar y el personal valore la urgencia que tiene. Noyeo todo el mundo tiene que esperar lo mismo, la equidad consiste en atender a cada uno con la rapidez que necesita.

-¿Con esto cree solucionados los problemas?

-No, ni cuando haya grandes picos de gripe como los de hace unos años dejará de producirse una saturación, pero el plan establece capacidad de respuesta ante una situación de aluvión.

-Otra de las grandes quejas se refiere a las listas de espera. ¿Tiene algún plan nuevo?

-Nos gustaría no tenerlas. No se trata de alcanzar demora cero, porque cualquier cirugía requiere un tiempo previo, pero hay que tener en cuenta que nuestro tiempo de respuesta es la mitad del que hay a nivel nacional, es una realidad contrastada en los datos del Ministerio, Pero queremos mejorar. En su momento el decreto de garantías redujo a 120 días para patologías más prevalentes, a 30 para las oncológicas y ahora hay un compromiso de reducir a 90 para las cardiacas. El trabajo continúa, tenemos que detectar centro por centro desde la dirección general de Asistencia Sanitaria cuáles son las necesidades para dar respuesta y ese trabajo continuado es el que nos va a permitir que nuestro sistema funcione bien. Más que planes de choque, que son necesarios, creo en el trabajo continuado para que la organización dé respuesta en el tiempo adecuado.

-Pero hay una disociación entre la cifras oficiales y la percepción del usuario, que se queja de deterioro de asistencia durante los años de crisis.

-Durante el periodo de crisis han pasado cosas, pero la respuesta y los resultados de salud son similares a los de antes de la crisis. Sí es verdad que el esfuerzo de los profesionales ha sido importante, el miedo que se ha generado a la privatización y cierre de algunos hospitales ha llevado a una alarma social, aunque en el caso andaluz no se ha hecho. Trabajaremos de forma individualizada para atender las listas de espera, no nos conformamos con tener cifras menores que la mayoría de las comunidades. La petición que la presidenta me hizo cuando me propuso el cargo es plantearnos dar respuesta a todo y garantizar una mejora. Tenemos que garantizar sobre todo que el que no tenga que esperar no espere. Si el clínico decide que hay que atender en seguida, se hará. Trabajaremos en mejorar los tiempos de respuesta.

-Ha dicho que las camas en verano no se cierran, pero de hecho no se ocupan.

-Lo dije con convencimiento y seguridad: si sucede algo podemos abrir las camas, siguen en el mismo sitio. En verano todos los sistemas sanitarios del mundo tenemos camas vacías por muchas razones, porque no suele haber enfermedades respiratorias, porque la gente prefiere no operarse, los profesionales tienen derecho al descanso y la gente quiere que le atienda su cirujano. La realidad es que tenemos menos actividad en verano. Las camas no se cierran. En menos de doce horas un hospital las puede poner en funcionamiento si es necesario. Es tranquilizar a la gente en ese sentido. Organizamos el sistema de acuerdo con las previsiones, pero si se necesitan podemos ponerlas en servicio.

Aquilino Alonso: «La presidenta me ha encargado ampliar la complicidad con los profesionales»

-¿Alguna novedad en el plan de verano?

-Será un poco por encima al del año anterior, adaptado a cada situación, con refuerzos en zonas de playa.

-¿Qué hará en materia de nuevos equipamientos y los que están en construcción?

-La prioridad es terminar lo empezado, como el hospital de Ronda, el PTS de Granada que acabamos de adjudicar la nueva tecnología de equipamiento, los CHARE y después poco a poco recuperarlas grandes obras necesarias. Tenemos cosas por hacer en Málaga, en Almería, que iremos anunciando a medida que avance la legislatura.

-Dijo que no habrá copagos en la cartera propia, pero esta es una parte menor de la oferta ¿no es así?

-Sí, pero lo que pretendemos es no confrontar con nadie, ni podemos entrar en competencias de otros ni ofrecer cosas que no son realizables. Pero se trata de servicios importantes, como las medicinas gratis para niños menores de un año o la ampliación a nuevas patologías del diagnóstico preimplantatorio, que anunciaremos en breve, o servicios en hospitales que no se dan en otros sitios. Queremos garantizar con la ley que no habrá copago, es ahí donde podemos llegar. Prohibir los copagos a nivel nacional sí sería un brindis al sol, convertir la ley en declarativa. Y nuestra ley no lo es.

-Hablando de conflicto ¿cómo se va a resolver el contencioso con Madrid sobre la subasta de medicamentos?

-Creo que en breve saldrá alguna sentencia sobre la subasta, que prefiero llamar mejor selección de medicamentos, porque no se trata de quién da más, sino de elegir con calidad un principio activo eficaz al menor coste. Estamos convencidos de que la selección de medicamentos no entra en competencias centrales del ministerio y seguiremos adelante. Nos ofrecemos a negociar con el ministerio diversas fórmulas. Hemos ahorrado 150 millones, llegaremos a 200. Otras comunidades autónomas nos piden la receta.

-¿Cómo afecta esta ley de garantías del sistema público a los conciertos? ¿estos no suponen una privatización?

-Nuestro planteamiento es claro. Tenemos un 3% de asistencia que se presta a través de conciertos. Nuestro objetivo es la prestación pública, pero en los sitios donde no se pueda garantizar mantendremos la atención a la población con esta fórmula. Como actividad complementaria y residual, pero si son necesarios los mantendremos. Y no privatizaremos nada.

-¿Cómo está la situación del personal? Hay quejas porque se siguen haciendo contratos al 75, al 50 y al 33 %, no al 100% de jornada.

-La presidenta de la Junta se comprometió a una cosa clara, que todos los eventuales estructurales van a pasar al 100%. Lo han hecho más de los previsto, unos 9.000, según el análisis centro por centro. Quedan los que no son estructurales, que nos hemos comprometido ya a analizar la situación y recuperar los derechos a lo largo de este año. Hay una situación diferente con el 33 y el 50% que obedece a gente que ha pedido una reducción de jornada y por tanto no podemos contratar a alguien al 100%. Son muy pocos, en torno a doscientos. Pero la gente tiene derecho a pedir esta medida para conciliar su vida personal y familiar.

-¿Va a continuar con la fusión de servicios hospitalarios? ¿habrá marcha atrás en los que se han integrado? ¿continuarán con un único gerente en los centros unificados?

-No podemos ir con vaivenes continuamente, pero no son todas las situaciones equiparables. No tiene que ver Granada con Sevilla o Sevilla con Málaga. Hay situaciones que están claras y mejoran la calidad de la prestación, como en Jaén, donde la coordinación nos permite abrir nuevos servicios, son dos hospitales que están muy cerca y a los profesionales les parece que van a mejorar en la respuesta. Distintas situaciones pueden ser Sevilla o Málaga, con hospitales muy grandes. Seguiremos analizando. Creemos que las unidades clínicas intercentros siempre van a aportar, pero no obligaremos a nadie a que los servicios se unifiquen. Algunos que lo están y que se ha visto que no aportan nada volverán a su situación inicial, aquellos que sí aportan se mantendrán. Si es bueno establecer criterios comunes de actuación. Si hay protocolos comunes internacionales en enfermedades oncológicas, parece lógico que haya las mismas actuaciones en una misma ciudad. La presidenta me lo pidió y así lo haremos. El diálogo profesional y la complicidad con los profesionales se desarrollará y ampliará cada vez más. Evitaremos tomar directivas.

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