Malagueños con corazón: Una campaña en las redes sociales reclama apoyo para la labor del Cottolengo

Voluntarios del Cottolengo participan en la campaña desde las cocinas donde cada día preparan la comida para las personas acogidas. /Ñito Salas
Voluntarios del Cottolengo participan en la campaña desde las cocinas donde cada día preparan la comida para las personas acogidas. / Ñito Salas

Antonio Banderas, Javier Ojeda o el obispo Jesús Catalá se suman a la llamada de la Casa del Sagrado Corazón, que lleva 50 años atendiendo  a los más desfavorecidos

BEATRIZ LAFUENTE

Los responsables de la Casa del Sagrado Corazón, conocido como el Cottolengo, esperan llenar estos días las redes sociales de corazones rojos con el hashtag #MalagueñosConCorazón para poner en valor la labor que se realiza en esta entidad benéfica. El actor Antonio Banderas; el compositor monseñor Marco Frisina; el cantante Javier Ojeda; el pregonero de la Semana Santa 2018, Santiago Souvirón; sacerdotes de la Diócesis de Málaga y el Obispo de Málaga Jesús Catalá, así como numerosas personas anónimas son algunos de los rostros que ya están apoyando la campaña para dar a conocer la Casa del Sagrado Corazón.

«La ciudad de Málaga tiene un corazón y es esta casa, porque aquí vienen las personas que no tienen nada ni a nadie. Cuando una persona se encuentra en situación desesperada, cuando no encuentra lugar en el que vivir, cuando se le cierran todas las puertas, se abre el corazón y los brazos de esta casa, que dará una nueva oportunidad a la ilusión de vivir, a recuperar y recuperarse, con energía renovada para buscar y buscarse la vida, la Vida», explica el director de esta casa, Patricio Fuentes.

«El Cottolengo de Málaga lleva más de 50 años viviendo de la Providencia, gracias al Sagrado Corazón de Jesús y a la labor de muchos voluntarios y unos pocos trabajadores y queremos que así siga siendo. Con esta campaña invitamos a todos lo malagueños y a todos aquellos que le tengan cariño a nuestra Casa a que se unan a esta campaña».

¿Quieres colaborar?

Junto a la campaña, el Cottolengo ha estrenado su página web: casadelsagradocorazon.es, en la que se pueden encontrar los datos de esta casa para todos aquellos que quieran colaborar, tanto con su tiempo como con sus donaciones, ya que esta casa se mantiene gracias a la generosidad de los malagueños. «Siguen siendo muchas, las personas que me han pedido información de la casa, para ser voluntarios e incluso que cómo podían hacernos llegar una donación, por eso hemos visto la necesidad de crear esta web y así ponerlo más fácil» explica Fuentes, convencido de que el corazón de los malagueños se volcará una vez más para ayudar a la casa de los que no tienen nada ni a nadie.

Una casa para todos

Lo único que tienen en común los residentes de esta casa es precisamente que no tienen nada más. Pero el Cottolengo se ha convertido en un hogar para cada una de las 60 personas que viven actualmente en el centro. Entre ellas, se encuentran un señor viudo, que vivía solo y sin familia, que tras recibir el alta hospitalaria no tenía a donde ir; una señora con más de 70 años que vivía en la calle desde hacía un lustro y comía gracias a los vecinos; varias familias con niños pequeños procedentes de diferentes países; una mujer joven con cuatro hijos, uno de ellos recién nacido, que huyó tras años de malos tratos...

«Intentar describir el perfil de estas personas sería misión imposible, porque cada ser humano carga su propia vida y sus propias circunstancias. Pero sí podemos describir la herramienta que utiliza el Cottolengo para devolver su dignidad a cada persona: el cariño, el amor, el consuelo, la paciencia, en definitiva, el corazón. Por esto, y muchas otras razones, somos el Corazón de Málaga», afirma el director de la Casa del Sagrado Corazón.

Desde el año 2013 al 2017 han pasado por esta casa más de 200 personas. La más pequeña, una recién nacida. La más mayor tiene 91 años. Sus nacionalidades son muy diferentes: española, uruguaya, marroquí, argelina, belga, francesa, nigeriana, ucraniana… Solo cuenta con 40 plazas, ¿cómo han podido acoger a tantas personas? Porque la Casa del Sagrado Corazón cree en la dignidad de la persona y en devolverle su lugar en el mundo.

Historia de amor en El Bulto

Esta casa abrió sus puertas gracias al empeño de un sacerdote diocesano malagueño, el padre Jacobo, que hizo de los pobres y de los descartados su bandera. Cuando llegó como párroco al Santo Ángel, en la barriada de El Bulto, junto a las playas de San Andrés, encontró a decenas de personas malviviendo en chabolas junto a la orilla del mar.

Para colaborar, basta con subir a las redes una foto con el hashtag #MalagueñosConCorazón junto a un corazón rojo

Eran los más pobres de la clase obrera, niños que sólo contaban con vagones de tren abandonados para pasar la noche. A la pobreza hay que añadir los estragos que hizo la poliomielitis. Ésta era la situación de las periferias de Málaga tras el desarrollo industrial a mediados del siglo XX. Este cura, lejos de achantarse, se fue a buscar a las hermanas de la Institución Benéfica del Sagrado Corazón, concretamente a su fundadora, la Madre Rosario Vilallonga. Le dijo: «Usted viene y lo ve». Sabía lo que hacía, la madre Rosario no pudo negarse. Las hermanas estuvieron 48 años en esta casa.

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