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SURtv.esSURtv.es | RSS | ed. impresa | Regístrate | Miércoles, 22 octubre 2014

Sociedad

VIVIR
Eduardo Mendicutti: «No soporto que no toleren mi homosexualidad»
Eduardo Mendicutti / Escritor y periodista (Sanlúcar de Barrameda, 1948) / Su carrera literaria se inició con relatos y novelas cortas que le han hecho merecedor de varios premios / Ha trazado una auténtica crónica ética de un mundo marginal / La ironía gay, habitual en su obra, es sólo la guinda del pastel literario / En sus relatos siempre hay riesgos, coraje e insumisión / Prefiere comprender a juzgar e intenta no perder pie / 'Ganas de hablar' es su última novela

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Eduardo Mendicutti: «No soporto que no toleren mi homosexualidad»
IRÓNICO. Mendicutti cree que arrepentirse es una traición a uno mismo. / SUR
¿Quiénes tienen ahora mismo más ganas de hablar?

Cualquiera que en tiempos pasados no tuvo ocasión de hacerlo.

Es el caso del Cigala, protagonista de 'Ganas de hablar'

Del Cigala, de los gays, de personas que por su pobreza no supieron expresarse, de las mujeres analfabetas, de las señoras bien venidas a menos...

¿Biografía colectiva en cierto modo?

Sí, de gente que ha tenido dificultades para decir lo que piensa.

¿En la dictadura franquista?

Especialmente. Pero en la democracia tampoco es todo un jardín de rosas.

Cuando habla el Cigala, ¿qué dice?

En su monólogo, cosas terribles envueltas en una forma risueña.

Un reto literario.

Lo difícil era que la parte jocosa no asfixiase la parte seria del monólogo.

Hitchcock hizo osadías sin que se notase mucho: 'Náufragos', 'La soga'...

El formato de 'Ganas de hablar' es duro, aunque espero que no se note.

Ahora hay tolerancia con los gays.

Odio la tolerancia, implica un sentimiento de superioridad. No soporto que toleren mi homosexualidad. Se toleran los errores o defectos, pero la homosexualidad no es un defecto.

Con todo, mejor es la tolerancia que la intolerancia. Se aguanta mejor.

Ya, pero en cuanto hay el menor conflicto, surgen los viejos prejuicios.

¿Bajo qué ropaje?

El de la ridiculización. Que unas veces viene de la derecha y otras, también, de la izquierda.

Reivindica la literatura gay.

Muchos utilizan esa etiqueta para desacreditarla, haciendo creer que sólo es para gays. Yo me niego a que lo gay se considere inferior a lo no gay.

De ganar el PP, ¿cree que habrían retrocedido los derechos de los gays?

Quizá habría eliminado algún derecho, como el de adoptar hijos. No creo que hubiese llegado más lejos.

¿En qué se basa?

Porque hay parejas gay del PP que se han casado y han adoptado hijos. Ya pasó con el divorcio. La derecha se opuso y luego era la que más se divorciaba.

Uno de sus cuentos de 'Fuego de marzo', el del niño, la criada y el penal de Santa María, es de los mejores de la última narrativa española.

Muchos creen que es autobiográfico.

¿No lo es?

La época es autobiográfica y también la situación del antiguo penal y las emociones. Pero la anécdota no.

¿Le gustó la adaptación para el cine que hizo Eloy de la Iglesia de 'Los novios búlgaros'?

Hubo cosas que me chocaron. Eloy creía que, si no contaba muchas cosas tremendas, no estaba contando nada.

¿Participó usted en el rodaje?

Nunca he querido participar en la adaptación de mis novelas, ni siquiera en la elección de los actores.

¿Qué cosas le chocaron?

Eloy se inventó lo del tráfico de uranio y eso no lo entendí. Pero la película tiene magníficas escenas eróticas que me hicieron sudar la gota gorda.

El sexo libera. En ocasiones también encadena.

En esas cosas soy muy comprensivo.

¿Incluso si hay que pagar un precio muy alto?

Una apasionada relación sexual y afectiva me parece una experiencia digna de ser vivida aunque sean duras las consecuencias.

Eloy quiso ayudar a José Luis Manzano y acabaron destrozados los dos.

Pero Eloy no estaba arrepentido. Nunca le oí quejarse. Vivió su sexualidad marginada de un modo heroico.

¿Arrepentirse no sirve de nada?

No. Y es una traición a uno mismo.

La palabra 'felicidad' ¿despierta un exceso de ilusiones?

El deseo de ser felices lleva a algunos a la villanía o la sumisión. Aspirar a la felicidad puede convertirnos en esclavos.

¿Un escritor español que admire?

Admiro muchísimo al escritor valenciano Rafael Chirbes.

De Tavernes de la Valldigna.

Chirbes hace grandes novelas políticas, realistas y de actualidad. Belén Gopegui, con planteamientos literarios muy serios. Almudena Grandes, que emociona sin caer en ñoñerías...

¿En poesía?

Soy un negado para la poesía; aunque la leo, no leer poesía es mutilarse. Me gusta mucho Luis García Montero.
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