Irán despliega sus misiles en Irak

El régimen de Jamenei exhibe sus misiles durante un desfile militar en Teherán. :: Nazanin Yazdi / reuters/
El régimen de Jamenei exhibe sus misiles durante un desfile militar en Teherán. :: Nazanin Yazdi / reuters

Teherán ha repartido entre las milicias chiíes armamento nuclear con el que podrían atacar a Israel y Arabia Saudí

MIKEL AYESTARAN JERUSALÉN.

Irán da un paso al frente en Irak en un momento en el que la tensión crece en Oriente Próximo tras la decisión unilateral de Estados Unidos de retirarse del pacto nuclear y volver a imponer sanciones a la república islámica. Según tres fuentes oficiales persas, dos miembros de la inteligencia de Irak y otros dos de servicios de información occidentales consultados por la agencia Reuters, Teherán habría entregado en los últimos meses «decenas» de misiles de corto alcance a las milicias chiíes presentes en el país vecino y puesto en marcha varios centros para desarrollar allí un programa balístico.

Esta nueva estrategia le permitiría acercar su amenaza a enemigos regionales como Israel o Arabia Saudí, ya que los proyectiles alcanzan un radio entre 200 y 700 kilómetros. Israelíes y saudíes también disponen de un arsenal capaz de golpear Teherán y el Estado judío cuenta incluso con cabezas nucleares fabricadas por medio de un programa que desarrolla al margen de la Agencia Internacional de la Energía Atómica (AIEA). A esto hay que sumar que la Quinta Flota de Estados Unidos tiene su base en Barein, en pleno Golfo Pérsico.

Las fuentes consultadas por Reuters señalaron al general Qassem Suleimani, comandante de la Fuerza Quds, brazo de operaciones en el exterior de la Guardia Revolucionaria, como responsable de la supervisión de esta nueva estrategia, sobre la que ni el Gobierno de Bagdad, ni el de Teherán, ni la CIA, ni el Pentágono quisieron hacer comentario alguno.

Irán contaría al menos con tres plantas para el desarrollo de misiles: una de ellas en Al-Zafaraniya, al este de Bagdad, ya usada para el mismo fin con anterioridad por el régimen de Sadam Hussein; otra en Jurf al-Sakhar, al norte de Kerbala; y la última en la zona del Kurdistán. Además de la infraestructura, expertos persas estarían entrenando a milicianos locales para operar las lanzaderas de proyectiles.

Los responsables de la Inteligencia iraquí citados por Reuters advirtieron de que «no podemos evitar que las milicias disparen los misiles algún día porque el botón no está en nuestras manos. Es Irán quien pude pulsarlo». Estas milicias chiíes han sido claves en la lucha contra el grupo yihadista Estado Islámico (EI) y sus líderes forman ahora parte de la vida política del país.

Presencia en Siria

Hasta ahora todas las miradas estaban puestas en el papel iraní en Siria, donde la república islámica es uno de los grandes apoyos militares del Gobierno de Damasco, junto a Rusia. Israel considera la presencia persa en su frontera norte como una línea roja y en los últimos años no ha dudado a la hora de atacar objetivos relacionados con Teherán y Hezbolá, milicia chií libanesa, en el país vecino.

La exclusiva de la agencia salió a la luz 48 horas después de que el primer ministro de Israel, Benyamin Netanyahu, declarara que el Ejército israelí «continuará actuando con total determinación y todo su poder contra los intentos de Irán de colocar tropas y armas avanzadas en Siria». «Ningún pacto entre Damasco y Teherán ni ninguna amenaza nos asustará», añadió.

El acuerdo nuclear firmado en 2015 por el 5+1 (EE UU, Rusia, China, Francia, Rusia y Alemania) garantiza que durante una década la república islámica no fabricará armas atómicas porque no podrá enriquecer uranio al nivel necesario para ello, pero el programa balístico quedó fuera de la mesa de negociación y desde Teherán insisten en que su carácter es «defensivo». Pese a que Irán cumple con lo pactado, según todos los informes de la AIEA, Donald Trump decidió abandonar el pacto de forma unilateral y volver a imponer sanciones con el objetivo de presionar a los iraníes para que hagan nuevas concesiones y detengan su expansión regional.