El futuro próximo se escribe desde Estepona

David B. Gil. :: salvador salas/
David B. Gil. :: salvador salas

El autor afincado en Málaga presenta hoy su segunda novela, un 'tecnothriller' sobre el mundo del coleccionismo y del periodismo

FRANCISCO GRIÑÁN MÁLAGA.

Quedarse en paro es una faena. Salvo que haya plan B. Y el periodista David B. Gil (Cádiz, 1979) lo tenía cuando la crisis se llevó por delante su puesto de trabajo: cumplir ese idea mil veces pospuesta de escribir una novela. Por el camino volvió a encontrar trabajo, aunque el desempleo por cuenta ajena volvió a su vida, por lo que decidió seguir por su cuenta con una segunda novela. La primera no pasó desapercibida en Internet y las editoriales se fijaron en su nombre. Por ello, con su nuevo libro, 'Hijos del dios binario', ha tenido cuatro grandes grupos pujando por los derechos y, al final, este autor se decantó por Suma de Letras. «La novela es un 'tecnothriller' de investigación que entra en la ciencia ficción ya que plantea una sociedad que ya ha hecho el cambio digital y el conocimiento está completamente almacenado en servidores», explica el escritor, que añade que todo ese futuro lo creó en Estepona, donde ha vivido los últimos años hasta que se ha trasladado a la otra punta de la costa malagueña, Torre del Mar. Tras publicarse el volumen el 10 de marzo, Gil presenta hoy ese mundo en Fnac Málaga.

Con resonancias al 'thriller' nórdico, al género negro y el ciberpunk, 'Hijos de un dios binario' plantea la doble investigación emprendida por un «prospector», un buscador de tesoros del pasado, que recibe el encargo de encontrar a una persona, y una periodista que persigue la pista de un colega que ha muerto asesinado. «Lo que se desliza en el fondo es una denuncia de la tecnofagia; la tecnología que nos está devorando y nos convierte en sus esclavos», señala el autor que pone un ejemplo actual: «Para algunos ya es más importante hablar por el móvil con el 'follower' que no conoces que con el amigo que tienes enfrente».

Por esa razón, Gil ve su novela como un «ejercicio de nostalgia» en la que se alerta sobre una sociedad que se encamina «hacia lo intangible, no solo en los bienes materiales sino también en los valores». Así, pone como ejemplo a la periodista de su novela, Alicia Lagos, «cuyo trabajo ya no se mide por la calidad de los reportajes, sino por el número de visitas a la web». No obstante, el escritor no ve que el futuro digital se imponga tan rápido: «Muchos lectores seguimos encontrando en el papel una comodidad que no encontramos en el 'ebook', por lo que creo que ambos formatos van a convivir más de lo que se cree».

La historia de Gil con la industria editorial ha sido también rocambolesca. Su primera novela, 'El Guerrero a la sombra del cerezo', la envió al premio Fernando Lara de Novela. «Lo que pretendía es que alguien del comité de selección leyera el libro, le llamase la atención y se la recomendase a alguna editorial, pero mi sorpresa fue que quedó finalista», recuerda el escritor que, pese al buen resultado, no encontró editorial. «Me dijeron que una novela ambientada en el medievo japonés no era interesante para el mercado español», rememora Gil, que decidió autopublicar el libro en digital en Amazon España, donde se convirtió en la novela histórica mejor valorada con sus 10.000 descargas. «Y lo sigue siendo», añade.

Paradójicamente, las pegas editoriales no se han suscitado con su segunda novela, 'Hijos de un dios binario'. «Al mes de mandarsela a mi agente, ya tenía oferta de las cuatro grandes editoriales españolas», señala David B. Gil, que confiesa que no es «capaz de desentrañar la forma de pensar de la industria». De hecho, Suma también tiene programada para el año que viene la publicación de su primera novela ambientada en Japón. Aunque si se cumplen sus profecías en 'Hijos de un dios binario', estos libros serán probablemente de los últimos que se editen en papel ante el avance imparable de la era digital.

 

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