«No existe una frontera entre la danza y el teatro»

Nieves Rosales supervisa las pruebas de selección para su nuevo montaje. / Foto: Francis Silva | Vídeo: Pedro. J. Quero

La coreógrafa malagueña Nieves Rosales selecciona a los intérpretes de su nuevo montaje 'No amanece en Génova', que estrenará en el Echegaray el 29 de octubre

Antonio Javier López
ANTONIO JAVIER LÓPEZ

Carmen Romero e Itziar Luengo cruzan la puerta en silencio, con la mirada fija y perdida, el gesto concentrado y la tensión asomando en cada músculo de sus cuerpos. Pisan las tablas del Teatro Echegaray, respiran hondo, aplacan los nervios. A pocos metros, sentada detrás de una mesa con un ordenador portátil, la coreógrafa malagueña Nieves Rosales las mira fijamente. Les da unas breves indicaciones y lanza la primera premisa: «Intentad que no se corte la energía».

Rosales prepara su nuevo proyecto y selecciona a cuatro intérpretes. No bailarines, intérpretes. Y se explica: «Para mí no existe la línea que separa el trabajo danzístico del teatral. No hay una frontera entre la danza y el teatro; sin embargo, cuesta mucho encontrar a bailarines que rompan ese bloqueo vocal. Estamos muy acostumbrados a trabajar desde 'Tú haz como que...', pero no a construir un personaje. Por eso necesito bailarines que no se juzguen, que tengan confianza en la dirección y que quieran ir un poco más allá. Por eso creo que no busco bailarines, sino intérpretes, que para mí son dos cosas diferentes».

Romero y Luengo siguen las instrucciones del ayudante de dirección, Raúl Durán, que marca los movimientos que deben reproducir. Ellas son dos de los 44 aspirantes que se han presentado estos días al proceso de selección para formar parte de 'No amanece en Génova', con la que Rosales cierra su 'Trilogía del desasosiego'. La pieza se estrenará en el Teatro Echegaray el próximo 29 de octubre y ofrecerá en la sala municipal doce funciones.

Explica Rosales que su trilogía versa sobre «las relaciones de poder», entendidas y desplegadas desde perspectivas diferentes. Así, en 'Contadoras de garbanzos', la coreógrafa malagueña abordó esos vínculos desde un planteamiento más «emocional»; en 'No es la lluvia, es el viento' indagaba en el poder que ejercemos «sobre nosotros mismos» y ahora en 'No amanece en Génova' intenta responder a una pregunta crucial: «¿Qué ocurre cuando nos dan cierto poder?».

Relaciones de poder

Y con la premisa de que Rosales traza la historia de cuatro personajes: El Rey, La Infausta, Oncetiros y El Poeta, protagonistas de la historia que cierra la trilogía basada en textos de Raúl Cortés. 'No amenece en Génova' forma parte de la cuarta temporada de Factoría Echegaray, al tiempo que abre el renovado ciclo bautizado como Danza Málaga 2019.

El teatro municipal malagueño presenta la nueva propuesta de Rosales como «un grito de vida o muerte que interroga al hombre, analizando los resortes de poder». Una investigación sobre «límites de la naturaleza humana desde la frontera entre el teatro y la danza que ha seducido a intérpretes como Carmen Romero, que este miércoles participaba en el proceso de selección. Con la carrera recién concluida, Romero (26 años) comparte desde el vestíbulo del Echegaray: «Me lo pensé mucho antes de presentarme al 'casting' y al final me lancé». Admite Romero que su especialidad va «más por el flamenco que por lo contemporáneo» y que el papel en la obra de Rosales es «un reto también por el texto», pero se muestra confiada en sus posibilidades.

«Creo que ha habido una conexión», desliza Romero mientras intenta mantener la concentración. Aún queda la segunda parte de la prueba.