Un máster para acreditar a los nuevos arquitectos

Alumnos trabajando en la tercera planta de la escuela./Félix Palacios
Alumnos trabajando en la tercera planta de la escuela. / Félix Palacios

La Escuela de Arquitectura estrena el posgrado habilitante necesario para ejercer con el nuevo plan de estudios, que equipara la titulación al resto de Europa

VICTORIA BUSTAMANTEMálaga

La Escuela Técnica Superior de Arquitectura de Málaga vive un tiempo de renovación: un cambio del plan de estudios que incluye un nuevo máster, reformas que modernizan los espacios de la escuela para adaptarlos a un modelo pedagógico innovador y el estreno de un laboratorio dotado con la mejor tecnología de España.

Cuando entró el plan Bolonia para todas las universidades españolas, las escuelas de Arquitectura tuvieron una adaptación especial. En 2010 pasaron de la licenciatura al plan Bolonia I y ahora, desde el año pasado en la UMA, a Bolonia II. Esto es porque cuando se estaba tramitando el cambio desde la licenciatura, el Ministerio de Educación propuso un nuevo modelo para equipararlo con el resto de Europa y facilitar la movilidad de los futuros arquitectos. Unas escuelas se adaptaron más rápido que otras. Este es el plan Bolonia II, o lo que ahora se llama Grado en Fundamentos de Arquitectura.

Este plan va ya por su segundo año en la escuela malagueña y el gran cambio es que el grado, de cinco años, no es habilitante para ejercer como arquitecto en todas sus funciones. Para ello se necesita un año más para hacer un máster habilitante, el Máster Universitario en Arquitectura, que arrancó su primera promoción este pasado 22 de octubre con 34 alumnos matriculados. Con estas modificaciones es obligatorio, si se quiere ejercer como arquitecto en todas sus competencias, realizar seis años de estudios. Pero ni la mayoría de los alumnos ni la dirección ven un problema en ello; puesto que el anterior Trabajo Fin de Grado (TFG), equivalente al nuevo Trabajo Fin de Máster, suponía muchos créditos. «Siempre hemos tenido un problema con Bolonia I, oficialmente son cinco años, pero es mentira. Son cinco años más 30 créditos ECTS que estaban en el segundo semestre un poco perdidos», admite el director de la escuela, Carlos Rosa. «Es muy poco frecuente que alguien lo hiciera en cinco años. Además, da mucho problemas para las becas porque nadie lo podía realizar en el mismo semestre, había que matricularse un año más, repitiendo, y afectaba a las ayudas. Era un lío porque era falso», resume Rosa. Por ello, el actual TFG del grado de Fundamentos es de seis créditos, y el Trabajo Fin de Máster (TFM) recoge los 30 créditos anteriores y los suplementa con otros tantos de docencia.

«Siempre hemos tenido problemas con Bolonia I. Son cinco años, pero eso no era real» CARLOS rosa

Dicho máster cuenta desde el primer curso con un FAB LAB, o laboratorio, equipado con la última tecnología. «Hemos apostado mucho por él porque va con la filosofía de esta escuela, que es de base experimental», afirman desde la dirección. El espacio dispone de la mejor máquina de las escuelas de arquitectura españolas y está a la espera de los últimos retoques en las obras y de que se ocupe la plaza de técnico de laboratorio, a través de una oposición. Quizá lo que diferencia este laboratorio del resto de las escuelas es la voluntad por parte del equipo de implementarlo en la docencia de máster y grado y ponerlo a servicio de los alumnos y del conjunto de la comunidad universitaria. De hecho, en el primer año de máster ya están implementadas estas líneas de trabajo.

Esta es unas de las pocas escuelas que están abiertas 24 horas y el aspecto interior del centro está en evolución: desde una terraza habilitada para los alumnos a salas de trabajo o nuevas sillas en las aulas. Uno de estos últimos cambios tiene lugar en la tercera planta, donde se ha acondicionado una gran sala con mesas, sillas y taquillas que favorecen el trabajo en grupo. Desde la escuela afirman que este proyecto está dentro del modelo de escuela experimental americana, al igual que la utilización del FAB LAB como herramienta pedagógica y no solo de investigación.

Las aulas han cambiado y ahora cuentan con un mobiliario de sillas flexibles con libertad para el trabajo y pizarras digitales. En lo que corresponde a obras e infraestructuras, hay grandes cambios que aún no se han ejecutado, pendientes de resolver el concurso. Si todo marcha bien, señalan que el próximo año será de muchas obras y esto pasa dede el sótano, hasta la planta baja y los departamentos.

La planta sótano, donde está el laboratorio, se usa actualmente como almacén y no se le ha podido dar otra utilidad antes por problemas de impermeabilización. Ahora eso va a cambiar y en el comedor se hará un aula abierta para hacer exposiciones que tendrá comunicación directa con la planta inferior. Por último, en la entrada se hará un aula de grados.

Bienal de Venecia

Otro de los logros de la escuela es el hecho de que los alumnos de Arquitectura vayan a formar parte de la Bienal de Venecia, uno de los eventos culturales más importantes del mundo. La 'XVI Exposición Internacional de Arquitectura, la Bienal de Venecia', es un referente mundial de arquitectura contemporánea, donde van todos los grandes arquitectos. Es por ello que la escuela malagueña se enorgullece al hablar del cierre de acto, que harán sus estudiantes en el Pabellón de España, y de los diferentes eventos en los que participarán del 21 al 24 de noviembre. El centro siempre ha hecho un 'workshop' coincidiendo con la exposición y este año ha sido seleccionada, en un periodo de propuestas que hicieron los organizadores, eligiendo esta actividad para el cierre. En palabras de su director, «es una oportunidad única, que permitirá que nuestros estudiantes conozcan las últimas tendencias de la arquitectura contemporánea».

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