«Una mujer muy luchadora y gran apasionada por la arqueología»

Mantuvo una relación "muy estrecha" con la Fundación desde sus años de estudiante./
Mantuvo una relación "muy estrecha" con la Fundación desde sus años de estudiante.

La Cueva de Nerja celebrará una junta extraordinaria tras la muerte de la directora del Museo, presuntamente a manos de su pareja

JUAN CANOMálaga

«Una mujer muy luchadora, extrovertida y gran apasionada por la arqueología». Así definen los que la conocían a Ana María Márquez, la arqueóloga y directora del Museo de Nerja degollada ayer por su pareja en Torrox. Nacida en Córdoba hace 37 años, estudió Historia en la ciudad andaluza y llevaba toda su vida profesional vinculada al estudio de la Cueva de Nerja.

Desde sus años de estudiante, Márquez colaboraba en proyectos de investigación en la gruta nerjeña y otros enclaves del municipio axárquico, de la mano del que durante varios años fue su pareja sentimental, el actual conservador en funciones de la gruta, el profesor José Luis Sanchidrián. Junto a la licenciatura en Historia y la especialidad en Arqueología, también cursó varios másteres en Historia y Museología. Además de su labor como arqueóloga profesional, había abordado una amplia labor de divulgación del patrimonio de Nerja y de otras zonas de Andalucía con libros, artículos y su participación en congresos nacionales e internacionales.

Su meritoria labor fue premiada con la plaza de directora del Museo de Nerja, que obtuvo en un concurso público en noviembre de 2013. Llevaba en el cargo apenas nueve meses, un tiempo en el que se implicó al máximo para mejorar el recinto cultural, inaugurado en diciembre de 2011 tras una inversión superior a los cinco millones. Francisco Capilla, doctor en Historia y profesor del IES El Chaparil de Nerja, no daba ayer crédito a lo sucedido. En su condición de presidente del comité científico asesor del Museo de Nerja, «habíamos trabajado juntos muchos días en estos nueve meses, había ido a su casa, él estaba allí y se le veían un chico muy educado y normal, que la acompañaba siempre a todos los actos», afirmó.