Fármacos contra el infarto se muestran eficaces para tratar el glaucoma

Un estudio dirigido por el médico malagueño Antonio Alcalá Malavé confirma la relación entre la dieta, la vista y los trastornos cardiacos

FRANCISCO GUTIÉRREZMÁLAGA.
Fármacos contra el infarto se muestran eficaces para tratar el glaucoma

Un fármaco que se prescribe a las personas con colesterol alto y a aquellas que han sufrido un infarto de miocardio, la pravastatina, también tiene efectos beneficiosos para aquellos enfermos de glaucoma o tensión ocular alta, según se desprende de un trabajo recientemente publicado por una revista científica.

El equipo del doctor malagueño Antonio Alcalá ha hecho públicos los resultados de los estudios que desde hace años vienen realizando y que relacionan la visión con las enfermedades cardiovasculares. En este nuevo estudio, publicado por la prestigiosa revista 'Atherosclerosis' a principios de este mes, el equipo investigador multidisciplinar llega a unas interesantes conclusiones, y que relacionan el colesterol, el riesgo de infarto de miocardio y la visión.

El papel del colesterol

El doctor Alcalá ya puso de manifiesto en investigaciones anteriores que existe una correlación entre la vista y las enfermedades coronarias. Y esto porque las altas cifras de colesterol producen un fallo en las neuronas de la visión, y este fallo puede avisar de futuras enfermedades cardiovasculares mediante la realización de una sencilla prueba, la campimetría computerizada. Puesta de manifiesto esta correlación entre el colesterol y la visión, el equipo investigador trató de avanzar un paso más en cuanto a las posibles medidas preventivas. Se trataba de averiguar si la dieta es suficiente para recuperar los niveles normales y seguros de colesterol (que nos protegerá de riesgos cardiovasculares) o si se podría mejorar con fármacos.

Para este estudio se contó con 131 pacientes, con niveles altos de colesterol. A algunos se les trató sólo con dieta, la que recomienda la Sociedad Americana del Corazón, muy estricta, y a otros se les administró también un fármaco, la pravastatina, que toman las personas que han sufrido un infarto. Los resultados de este estudio corroboran que la campimetría computerizada, correctamente utilizada, permite detectar pacientes con cifras altas de colesterol de los que no las tienen, con un fiabilidad cercana al 99.5 por ciento. Además, el mejor resultado en las personas enfermas se obtiene con la combinación de dieta y fármaco. «La dieta por sí sola no consigue que el sujeto recupere su visión, manteniendo incluso una sensación de niebla permanente que le impide una correcta calidad de vida», asegura el doctor Alcalá Malavé.

La visión alerta

La campimetría computerizada -una prueba oftalmológica que se puede realizar en cualquier centro de salud- «sirve para comprobar en vivo la eficacia terapéutica de dietas y fármacos», afirma Antonio Alcalá. Otra consecuencia directa del estudio está relacionada con una patología muy común, el glaucoma, una enfermedad que afecta al nervio óptico provocada por una subida de la presión ocular y que se suele manifestar a partir de los 45 años. En este sentido, el estudio ahora hecho público pone de manifiesto que la tensión ocular disminuye hasta en cuatro puntos al utilizar la pravastatina.

Otro aspecto relevante del trabajo es que muchos años antes de que un paciente desarrolle un evento cardiaco, su visión le avisa. En ese momento, y utilizando la campimetría computerizada, se puede hacer regresar al paciente a una situación de normalidad, evitando que 'vea mal', pero sobre todo, «evitando con años de antelación un ataque al corazón y ahorrando a los gobiernos ingentes cantidades de dinero en asistencia sanitaria», explica el doctor Alcalá.

El estudio, publicado en la revista 'Atherosclerosis', es fruto de la colaboración entre el hospital Monte Sinai de Nueva York (Michael E. Farkouh); el laboratorio de investigación vascular de la Fundación Jiménez Díaz de Madrid (Jesús Egido); el departamento de Bioquímica Clínica y Biología Molecular de la Facultad de Medicina de Málaga (doctores Antonio Alcalá y Teresa Téllez), el servicio de Medicina Interna del Hospital Regional Universitario Carlos Haya (doctores Ricardo Gómez-Huelgas y Sergio Jansen) y y la Fundación Imabis (doctora Olga Pérez).

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