Segunda paradoja: dicen cosas sensatas, luego no son noticia. Esta paradoja desalentadora delata una patología del periodismo: los medios censuran los discursos políticos que se alejan de la normalidad, pero sólo premian con grandes titulares aquellos discursos que se alejan de la normalidad. El relieve tipográfico es para las frases más cafres, falsas, provocadoras e irracionales. Los discursos sensatos y coherentes son castigados con letra pequeña.
Coda: el prestigio no puntúa en política. A UPyD se le reconoce la inteligencia y la decencia programática de Fernando Savater; la vocación ilustrada en candidaturas como la de Álvaro Pombo, el discurso de la regeneración racionalista con avales como Vargas Llosa o Albert Boadella. Esto se admira; pero lo admirable no da votos.
La campaña es, así, un desafío a las patologías de la cultura democrática.







