Juanjo Fuentes se divierte

El coleccionista y artista malagueño revisa en 'El legado' a los clásicos de la pintura y les aporta un toque de ironía

ANA PÉREZ-BRYAN EN TWITTER: @ANAPEREZBRYANMÁLAGA.
Juanjo Fuentes, en calle Beatas con una de sus obras. ::
                             ÁLVARO LÓPEZ/
Juanjo Fuentes, en calle Beatas con una de sus obras. :: ÁLVARO LÓPEZ

Navegar por Internet se ha convertido en un ejercicio casi automático. No es extraño que muchas veces pasen ante nuestros ojos decenas de imágenes, de páginas, que apenas captan nuestra atención hasta que, de repente, surge la chispa. La idea. A Juanjo Fuentes le ocurrió cuando se dio de bruces con el cuadro 'Mirando por la ventana', de Peter Vilhem. Ahí estaba él, repasando cientos de referencias para diseñar la base de su nueva exposición cuando reparó en esa escena gris y aparentemente triste en la que una muchacha de espaldas parece aguardar algo a través de un ventanal. En primer plano, una mesa desnuda. El lugar ideal para empezar a intervenir la obra.

«Mi trabajo consiste en manipularlas y darles otro sentido», ilustra el autor mientras señala, sobre el cuadro, en qué ha consistido esa primera aportación: encima de esa mesa desnuda se apilan ahora productos de limpieza doméstica y al lado, en el suelo, un par de bombonas de butano. El cuadro ya no se llama 'Mirando por la ventana', sino 'Esperando al butanero'. La sonrisa se dibuja en el rostro de Juanjo Fuentes de inmediato. Porque en ese darle la vuelta a la imagen el sentido del humor juega un papel fundamental. Ése es el motor de su trabajo. Y de su vida. «Me divierto mucho con esto», añade el artista y coleccionista malagueño, que en los últimos dos meses ha repetido este ejercicio de manipulación en otra veintena de pinturas clásicas a las que él añade el 'sello Fuentes'. El resultado es 'El legado', exposición que presenta hoy (20.30 horas) en el local Kipfer and Lover de la calle Echegaray y que condensa a través de serigrafías y platos todo este interés por buscarle un nuevo sentido a estampas más o menos convencionales.

Las escenas

Una venus desnuda reposando en un diván a la que Fuentes pone a ver al hombre del tiempo ante la indiferencia de su amante, una noble que mientras posa para el retratista aprovecha para repasar el '¡Hola!' o una modelo que se desvanece sobre un sofá pero que en realidad está bajo los efectos de una importante borrachera son parte de esta divertida revisión del artista sobre la tradición pictórica. También firma el autor una serie de siete platos con estampaciones clásicas de La Cartuja u otras casas de referencia, en los que introduce a personajes tan dispares como Mao Tse-tung o Calimero.

Y todo ello lo manipula Juanjo Fuentes gracias al programa de Photoshop. El curso de especialización que ha seguido durante las últimas semanas le ha abierto nuevos caminos en su trabajo. «¡Me encanta! Desde luego no sé cómo la gente sigue pintando después de haber descubierto el Photoshop», bromea el autor, convencido de haber encontrado la herramienta definitiva para cubrir uno de sus principales objetivos: que el público lo pase bien con su obra. Y también él. Al fin y al cabo, de eso se trata.