Caperucitas rellenas de lobos y otros platos sorprendentes en el 'casting' de Masterchef Junior en Málaga

Una de las aspirantes, esta mañana en el 'casting' de Málaga. /Francis Silva
Una de las aspirantes, esta mañana en el 'casting' de Málaga. / Francis Silva

Niños de entre 8 y 12 años amantes de la cocina acuden a la capital para superar las pruebas y entrar en el nuevo programa. Málaga ha acogido uno de los cuatro

VICTORIA BUSTAMANTE

Decenas de neveras hacen cola en el Hotel Ilunion, en su interior tupers y termos. Sujetándolas padres, familiares y niños nerviosos por empezar la prueba para el 'casting' de la sexta edición de MasterChef Junior, una oportunidad para cumplir un sueño. Más de 7.000 niños de entre 8 y 12 años de toda España se han inscrito en las pruebas y hoy se han dado cita en Málaga alrededor de 70 para conseguir la cuchara, el pase que les puede llevar al primer programa. Para entonces, sólo quedarán 16. La capital, junto con Madrid, Barcelona y Valencia, ha sido una de las ciudades que ha acogido el 'casting' para la nueva edición.

Sofía viene de Córdoba y lleva un mes preparando unas «caperucitas rellenas de lobos» o unos pimientos rellenos, para aquellos que tengan menos imaginación. Con tan solo 10 años se mete en la cocina cada vez que puede desde que vio a su madre preparando unas lentejas y empezó a ayudarla cortando las verduras. Otra Sofía pero de Huelva, ha tenido que salir a las cinco de la mañana para poder venir y se le llena la boca diciendo las ganas que tiene de empezar. Se ha visto todas las ediciones y le gusta fijarse en las recetas de sus tías.

Antes de empezar la prueba, la directora de 'casting', Esther González, les explica el procedimiento y les propone jugar a MasterChef para así descubrir quiénes serán los concursantes de la próxxima edición. Les asegura que todos ellos ya han ganado y que están ahí porque son los mejores de toda España.

Entre las filas de mesas, está Michelle, tiene 8 años y es de Motril. Ha preparado patata-puré con un sofrito de verdura y pollo y una salsa de berenjena, un plato que empezó a practicar por las tardes después del cole . Se lamenta de que no le ha dado tiempo a hacer los nidos de hojaldre donde va la salsa, pero está contenta con el resultado. Un poco más adelante se encuentra Andrés, de la misma edad, que ya lleva media vida cocinando. Ha crecido viendo MasterChef y esto ha ido aumentando su curiosidad por la cocina. Hoy trae una sopa de tomate con langostinos, plato que ha ido perfeccionando para presentar.

Emplatar: la prueba principal

Todos tienen veinte minutos para emplatar una receta que traen ya hecha de casa. Una vez terminada, los jueces pasan a hablar con los pequeños y les preguntan por sus creaciones, pero también por su relación con la cocina, buscan pasión y actitud. Miguel, el coordinador, observa que «intentan hacer cocina casera, pero le dan ese toque de estrella Michelin, muy limpio y muy MasterChef», comenta sorprendido.

Cuando empieza la prueba, todos sacan rápidamente sus instrumentos y comienzan a emplatar. Uno de ellos es Kiko, de 11 años, que se presenta feliz con un delantal firmado por Samantha Vallejo Nájera, una de las presentadoras del programa. Se lo trajo su tío de una conferencia de Madrid. Desde Sevilla trae preparado una mousse de chocolate con galletas, una teja de almendra, coulis de frutos rojos y una esfera de chocolate. Se nota, sin duda alguna, que empezó haciendo tartas con su madre y que la repostería ha hecho mella en él.

Blanca ha llegado de Sevilla para someterse a la prueba.
Blanca ha llegado de Sevilla para someterse a la prueba. / V. B.

Aún queda tiempo de sobra cuando Blanca, de 10 años, ya ha terminado. Viene desde Sevilla con un «corazón con crujiente de jamón», una especie de salmorejo. De la prueba dice que no ha sido «ni muy fácil ni muy difícil» y que solo está un poco nerviosa. De pequeña, veía a sus abuelos y a su madre cocinar y siempre intentaba ayudar.

Entre la multitud, hay otros protagonistas: los padres y madres de los futuros chef. Se mantienen aparte, pero se perciben sus nervios desde lejos. El momento más tenso llega cuando tienen que dejar solos a sus hijos para ser juzgados. Juande viene con su hija Alicia de 11 años. Viven en Madrid y han aprovechado sus vacaciones en Jerez para hacer acercarse a Málaga y hacer la prueba. En casa les gusta el programa y la niña se interesó por la cocina. Fue ella misma quien quiso presentar un plato fusión de cocina mediterránea y peruana. «Diferente pero sencillo», defiende el padre, rodeado de neveras y termos, donde esconde un crujiente de pollo con salsa de ají. Cerca de él, María José, de Veléz Málaga, cuenta que su hija Marta empezó haciendo cursos en una escuela de cocina y que es una afición que le divierte mucho. En casa, se mete entre fogones, pero solo de vez en cuando. Eso sí, aclara su madre, todos sus platos los prepara sola.

Todos ellos tendrán que esperar para conocer si siguen en la convocatoria, pero desde la organización lo tienen claro: todos han sacado ya matrícula de honor.

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