La máquina expendedora que vende camisetas a 2 euros, ¿las comprarías?

La máquina expendedora que vende camisetas a 2 euros, ¿las comprarías?

Berlín lleva a cabo una impactante campaña contra la explotación laboral, en el segundo aniversario del incendio del Rana Plaza de Bangladeh, el complejo en el que se fabricaban prendas de tiendas como Zara, C&A o Topshop y en el que murieron 1.100 personas.

M. C. P.

Si se lanzara a la calle la pregunta de si comprarían camisetas a 2 euros en máquinas expendedoras, lo más probable es que la respuesta fuera afirmativa. Y es que el bajo precio de esta prenda llamaría la atención de los viandantes que no dejarían pasar esta oportunidad de adquirir esta pieza a un coste tan barato. Sin embargo, nadie se pararía a pensar por qué esa camiseta tiene ese precio 'low cost'. Evidentemente, a la hora de fijar los precios de los productos se tiene en cuenta la mano de obra que normalmente trabaja en unas condiciones deplorables y es víctima de explotación en países de en vías de desarrollo.

Pues bien, el pasado 24 de abril la ciudad de Berlín llevó a cabo una campaña con motivo del Fashion Revolution Day en su plaza Alexanderplatz con la que transmistió a los compradores la historia que esconde la ropa que compran en las grandes cadenas. Una iniciativa que pretendía concienciar a los ciudadanos de la esclavitud laboral.

La idea fue la de colocar una máquina que vendía camisetas blancas de tan solo dos euros. Antes de recibir el producto, quien introducía el dinero en ella, leía el mensaje: "Conoce a Manisha, una de las millones de personas que hacen nuestra ropa barata por menos de 13 centavos a la hora, durante 16 horas al día. ¿Todavía quieres comprarte esta camiseta por 2 euros?".

Después de esta información, los compradores podían elegir si comprar la camiseta o donar el dinero. ¿Qué pasó? Que ocho de diez personas decidieron donar el dinero a la organización que lucha por los derechos laborales de los trabajadores de las factorías de países en vías de desarrollo.

El vídeo fue grabado el mismo día en el que se cumplían dos años del incendio del Rana Plaza de Bangladesh, el complejo en el que se fabricaban prendas de tiendas como Zara, C&A o Topshop y en el que murieron 1.100 personas.