El Ayuntamiento de Casares pondrá el suelo de la iglesia y rehabilitará el patio de La Pastora

Trabajos en la iglesia. /Ch. Márquez
Trabajos en la iglesia. / Ch. Márquez

El Obispado trabaja en la rehabilitación de la torre-campanario y en la fachada donde se recuperarán los frescos originales

Charo Márquez
CHARO MÁRQUEZ

El Ayuntamiento de Casares va a involucrarse aún más en los trabajos de recuperación de la iglesia Nuestra Señora de la Encarnación, trabajos que acomete el Obispado de Málaga y que comenzaron el verano pasado.

Hasta el momento el Ayuntamiento ha colaborado en el proyecto con la eliminación del cableado de la fachada del edificio y el soterramiento de la líneas eléctricas desde la fuente. Pero el Consistorio ha alcanzado un acuerdo con el párroco, José Antonio Melgar, y con la Diócesis de Málaga para contribuir financieramente en próximas actuaciones.

En concreto el Ayuntamiento asumirá la renovación del suelo de la iglesia, instalando un material noble como el mármol, más acorde con el uso litúrgico del lugar. Posteriormente ejecutaría la rehabilitación del patio de La Pastora, para convertirlo en un espacio público de alto valor histórico y cultural. Fuentes municipales no han precisado qué partida se destinará a estas actuaciones.

Hasta el momento, la primera fase de esta actuación, que aún no ha concluido, ha incluido la reconstrucción de la torre-campanario, cuya techumbre ha sufrido un serio deterioro en los últimos años, la recuperación de los frescos originales de la fachada, ocultos bajo capas de pintura, y la restitución del estado inicial de la misma.

Este convenio de colaboración entre el Ayuntamiento de Casares y la Diócesis de Málaga recoge todas las fases de este macro proyecto de puesta en valor del edificio de origen conventual (franciscano-capuchino), en el que además de los trabajos expuestos se prevé la renovación de la instalación eléctrica, iluminación y sonido así como la recuperación de la cripta existente en los sótanos.

El párroco de la iglesia espera que estos trabajos no impidan el desarrollo normal de los cultos; al menos así ha sido hasta el momento, aunque el cambio del suelo conllevará el uso de este espacio.

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