La Semana Verde debate la sostenibilidad

Isabel Romero, Víctor Manuel Doña, Pablo Ruíz, Pepa Leiva, Nacho García, Ana Zafra, Rafael Jiménez e Irene Martín, debatientes. :: v.b./
Isabel Romero, Víctor Manuel Doña, Pablo Ruíz, Pepa Leiva, Nacho García, Ana Zafra, Rafael Jiménez e Irene Martín, debatientes. :: v.b.

El Vicerrectorado de Smart Campus realiza actividades para concienciar a los jóvenes sobre el medio ambiente

VICTORIA BUSTAMANTE

La Semana Verde de la UMA ha dejado entre los alumnos la semilla de la conciencia sobre el medioambiente. Una semilla que florecerá en los futuros gobernantes del mundo. La semana pasada el Vicerrectorado de Smart Campus brindó un amplio abanico de actividades para que los jóvenes participen y entiendan la importancia de la causa. Debates, programa de separación de residuos, día de reciclaje o un taller de vidrio reciclado, fueron solo algunas de ellas.

La directora de secretariado de Smart-Campus, Patricia Mora Segado, recuerda el objetivo común por trabajar: «La sostenibilidad hoy en día no es un sello que uno se pone, hay que ponerlo en práctica, crear conciencia en los estudiante. La Semana Verde es una forma de que los estudiantes obtengan esa información y puedan asimilarla, desarrollarla y transmitirla, siendo quienes lo viven en primera persona», afirma.

Este fue el caso de los estudiantes del equipo de debate Cánovas UMA que dialogaron sobre si son reversibles las consecuencias del cambio climático. Divididos en dos grupos aportaron argumentos a favor y en contra de la cuestión e hicieron plantearse al público la pregunta. Por un lado defienden que existen dos factores responsables del cambio climático, los naturales como la atmósfera y las radiaciones, y el factor antropogénico. Por otro defienden que las consecuencias no son reversibles y son exclusivos del ser humano. Ambos grupos de debate, a favor y en contra, coinciden en que los políticos son una pieza clave en este problema y tienen una gran falta de compromiso con la causa, pero además señalan que los ciudadanos ejercen presión sobre el poder político y deben utilizarse para ello de los medios de comunicación y las redes sociales.

«La sostenibilidad hoy día no es un sello que uno se pone, hay que ponerlo en práctica y crear conciencia»

Mientras una parte expone que las nuevas tecnologías son la solución y que hay que apostar por la inversión en desarrollo sostenible, afirmando que «las consecuencias son reversibles y son nuestra responsabilidad», la otra parte señala que ese cambio en sostenibilidad implica un inmenso gasto e inversión que las empresas no están dispuestas a asumir En el debate pusieron como ejemplo de la preocupación por el tema el reciente movimiento internacional Fridays for future, donde los escolares se ponen en huelga y en lugar de asistir a clases participan en manifestaciones para exigir acciones para prevenir un mayor calentamiento global y el cambio climático.

En esta línea, Mora afirma que «cada vez el problema es más amplio aunque vemos que se implica más la comunidad universitaria. Muchos estudiantes se han implicado en el plan propio, donde hay muchas iniciativas para trabajar en actividades y el desarrollo del medio ambiente», destaca. Una de las iniciativas que más repercusión es la primera experiencia de apicultura urbana de Andalucía: la creación de una colmena donde se marcan las abejas para estudiar los polarizadores que existen en la Universidad de Málaga, porque como afirma Mora, «sin polarizadores la vida desaparecería». Otra de ellas es el desarrollo de una microalmazara para fabricar aceite de los olivos de la UMA, además de la fabricación los residuos de ese aceite se pueden utilizar como compost, «cerrando el ciclo de su uso».

Por último, cabe recordar que el Vicerrectorado de Smart Campus tiene un programa de actividades medioambientales durante todo el curso, de septiembre a mayo donde cada mes se dedica a una temática especial. Algunas de ellas durante este curso fueron trabajo con asociaciones medioambientales, movilidad, reutilización de reciclaje y residuos, urbanismo y eficiencia energética, humedales o fondos marinos, sumando una media de siete actividades al mes.