Técnicos en pozos consideran «muy complicado» llegar a la zona donde estaría el menor

Técnicos en pozos consideran «muy complicado» llegar a la zona donde estaría el menor

Especialistas en la ejecución de sondeos de agua en la provincia lamentan que en este caso no se sellara la boca de acceso a la perforación

Eugenio Cabezas
EUGENIO CABEZAS

Las tareas para tratar de rescatar al pequeño Julen, de dos años y medio, continúan en el Cerro del Dolmen de la Corona, en el término municipal de Totalán, después de que el pasado domingo, al filo de las 14.00 horas, cayera de manera accidental a un pozo de agua en una finca de su tío, según el testimonio de los familiares que estaban con él en ese momento pasando una jornada de campo. Desde ese instante, los esfuerzos se han centrado en alcanzar el punto exacto en el que se encontraría el menor, pero hasta ahora todos los intentos han sido infructuosos, ya que a 74 metros de profundidad, los técnicos de la Guardia Civil y de Bomberos, ayudados por ingenieros y expertos en este tipo de captaciones, se toparon con un tapón de arena y rocas.

La situación de este pozo, que al parecer un tío de Julen habría encargado perforar para conseguir agua para la parcela que había adquirido hace apenas dos meses, ha generado multitud de interrogantes a raíz de este triste suceso. Los expertos en la ejecución de este tipo de sondeos hídricos consultados ayer por este periódico, mostraron, en primer lugar, su «sorpresa» por el hecho de que la boca por la que se habría colado el pequeño no estuviese protegida con una tapa de seguridad, únicamente con unas piedras, siempre según el testimonio que la familia ha transmitido a las Fuerzas y Cuerpos de Seguridad que trabajan en el operativo de búsqueda. Al mismo tiempo, dando por hecho que el menor está en el pozo, consideran «muy complicado» llegar hasta el cuerpo, debido a la gran profundidad del sondeo y al hecho de que no se hubiera entubado la perforación, lo que hace mucho más inestable el agujero, con más posibilidades de que se produzcan desprendimientos, especialmente si se comienzan a ejecutar otros sondeos próximos, tal y como se ha comenzado a hacer para tratar de llegar hasta el menor.

«Siempre que hacemos un pozo de estas características, aunque el diámetro de la perforación sea tan pequeño, de apenas 25 centímetros, la normativa dice que hay que 'emboquillarlo', es decir taponarlo bien fuerte con un tubo cerrado de seguridad», explicó a SUR Antonio Cazorla, gerente de la empresa ACP Pozos y Sondeos, con sede en Málaga capital.

«Aunque el pozo no estuviese terminado, porque no se haya encontrado agua a esa profundidad, o se haya dejado sin entubar –como, al parecer ocurría en este caso–, hay que colocar esos elementos de seguridad en la boca del sondeo, no porque se vaya a caer un niño pequeño, eso nunca te lo imaginas que pueda llegar a pasar, sino porque se pueda colar alguien una pierna y lesionarse, por ejemplo», añadió este especialistas en perforaciones, con más de 25 años de experiencia en el sector en la provincia.

Unos 20 euros por metro

Por su parte, según detalló José Gómez, de la empresa Pozos y Sondeos Tejada, con sede en Vélez-Málaga, este tipo de sondeos para captaciones de agua se realizan con la técnica de la rotopercusión, que emplea un compresor de aire para introducir el martillo, formado a su vez por tramos de barras de acero de unos cinco metros de longitud cada una. «El coste medio está en torno a los 20 euros por cada metro de profundidad», apuntó este especialista, quien aseguró que a este precio hay que añadir los costes del entubado y de la instalación de las bombas eléctricas de extracción de agua, en caso de encontrarse el preciado líquido elemento.

«Cualquier actuación que se haga en las proximidades de un pozo sin entubar entraña un riesgo de desprendimientos muy grande, lo que podría agravar aún más la situación», opinó, por su parte, el ingeniero malagueño Alfonso Artacho, que trabaja en la ONG malagueña Pozos sin Frontera y en Médicos sin Fronteras. «Es muy extraño que un niño de dos años y medio haya podido colarse por ese orificio tan pequeño, y no quedara encajonado en algún punto», consideró este experto.

Estas mismas dudas también las comparte Cazorla: «No me hago a la idea de cómo ha podido colarse por ahí, es muy raro, lamentablemente veo muy difícil que esté vivo».