El globo de Ayla que voló desde Málaga hasta Rabat

Sandro y su pequeña Ayla y, a la derecha, imagen de la nota que mandaron en el globo. /SUR
Sandro y su pequeña Ayla y, a la derecha, imagen de la nota que mandaron en el globo. / SUR

Un padre y su hija lo soltaron a modo de experimento desde el balcón de su casa en La Cala y, cinco meses después, recibieron un correo desde Marruecos confirmando una travesía de más de 400 kilómetros

Rossel Aparicio
ROSSEL APARICIOMálaga

Fue la abuela de la pequeña Ayla, de apenas dos años, quien le regaló el pasado día de Reyes un globo inflado con helio a su nieta, de esos que suelen venderse en las ferias de todos los tamaños, colores y motivos infantiles. El elegido tenía estampado el dibujo de Chase, el perro policía líder de la popular 'Patrulla canina', una de las series de animación preferidas de la niña. Pocos días después, cuando el globo empezaba a desinflarse, su padre, Sandro Pizarro, se le ocurrió hacer un experimento: «Me preguntaba hasta dónde llegaría si lo soltábamos, como cuando lanzas un mensaje en una botella al mar», indica a SUR.. Se puso manos a la obra e improvisó una nota explicativa: «Estamos experimentando cuántos kms viaja este globo, si lo encuentras escríbemos a este correo. GRACIAS», escribió. «Metimos la nota en un plástico y la sujetamos con cinta americana. Después soltamos el globo desde el balcón de casa», explica a SUR este periodista y operador de cámara vecino de La Cala del Moral. Cinco meses después, la familia se había olvidado por completo cuando Sandro recibió un inesperado mensaje vía email con una foto adjunta de aquella nota que adosaron al globo de la niña. Era el correo de un desconocido que aseguraba que Chase había llegado ni más ni menos que hasta Marruecos. Concretamente el globo habría cruzado volando el Estrecho hasta llegar a Sidi Allal Bahraoui, una ciudad próxima a Rabat, realizando así una travesía de más de 400 kilómetros. «Fue una sorpresa enorme porque ha pasado mucho tiempo desde que lo soltamos. Pensábamos que ya nadie nos contestaría», confiesa Sandro.

La pequeña Ayla jugando con otro globo inflado con helio.
La pequeña Ayla jugando con otro globo inflado con helio. / SUR

El vuelo de un globo

Al parecer, el globo llegó a Marruecos unos doce días después de soltarlo en Málaga, calcula Sandro en virtud de la información aportada por aquel desconocido con el que se ha intercambiado algunos mensajes. Según tiene entendido, la persona que lo encontró no hablaba español ni tenía correo electrónico y por ello acabó pidiendo ayuda a la persona que finalmente envió el correo. «Parece que la persona que dio con el globo buscó a un amigo que pudiera escribir en español y tuviera email para respondernos», cuenta Sandro. «Se lo he explicado a mi hija. Recordaba el globo pero es tan pequeña que no sé si lo ha entendido bien. En cualquier caso es una curiosa anécdota que le recordaré cuando se más grande», indica sonriente.

«Estamos experimentando cuántos kms viaja este globo, si lo encuentras escríbemos a este correo. GRACIAS», decía la nota adosada al globo

Aunque parezca una travesía imposible para un globo, lo cierto es que no es ni la primera vez que ocurre, ni la primera vez que alguien investiga o se interesa en saber hasta dónde es capaz de llegar uno de estos globos sueltos en el aire. Hay casos registrados en otros lugares del mundo de globos que cruzaron océanos e incluso continentes enteros. Según experiencias anteriores publicadas, estos globos inflados suelen viajar hacia los lados y se elevan varios kilómetros sobre el cielo antes de explotar debido a la presión ambiental. Hace unos años, el científico alemán Patrick Glaschke incluso desarrolló un software capaz de simular dónde van a parar los globos que se les escapan, de manera intencionada o no, a los niños. Según el estudio experimental que desarrolló este experto, un globo de helio, en condiciones óptimas, puede llegar a recorrer una distancia de hasta 3.000 kilómetros. Además, por lo general, según este especialista, la vida media de un globo gira en torno a las dos y cinco horas, aunque su supervivencia depederá siempre de las condiciones meteorológicas y el viento. El de Ayla, según parece, quiso viajar desde La Cala del Moral hasta quedarse muy cerquita de Rabat.

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