Diario Sur

«Mi vídeo del gas pimienta solo despierta envidia: Mañana puedo ganar 25.000 euros con esto»

«Mi vídeo del gas pimienta solo despierta envidia: Mañana puedo ganar 25.000 euros con esto»
  • Mientras Dominos Pizza afirma que el vídeo del malagueño Abel García es un montaje, el youtuber asegura que no ha recibido llamada alguna de la Policía

«¿Qué hay de cierto todo esto?» No nos vamos a andar con rodeos. Pero la respuesta de Abel García, el youtuber malagueño que ha saltado a los titulares de medio país con el vídeo de la agresión con gas pimienta a un pizzero, no tiene fisuras: «Pues claro que es cierto, me arrepiento después de todo lo sucedido, pero es verdad». Pero no tiene muchos argumentos para defender su postura. Mientras la Policía Nacional investiga el vídeo, en Dominos Pizza en Málaga -la marca que fácilmente se intuye en la chaqueta del agredido- no tienen constancia de que ninguno de sus repartidores haya sido atacado.

Abel García no quiere confirmar el nombre de la empresa: «Sinceramente no quiero hacerle publicidad». El youtuber sí que se está haciendo una campaña desde que publicó su vídeo. Confiesa que la Policía no se ha puesto en contacto con él, pese a que investigan el vídeo. «Yo sólo sigo el ejemplo de gente como Auronplay o Wismichu. Claro que voy buscando el morbo, pero como hacen en Telecinco y tampoco se lía tanto». Sobre la polémica asegura que todo es «pura envidia»: «Esto es un impulso a mi canal y todas las críticas vienen de la envidia porque saben que mañana puedo estar ganando 25 o 30 mil euros con esta historia». Asegura que en canales como forocoches están publicando su dirección o su teléfono, «me están haciendo un CSI», se queja.

«Broma a pizzero le echo gas pimienta sale muy mal» es el título del vídeo que el youtuber publicó y que ya aparece eliminado de esta red «porque infringía la política de Youtube sobre acoso e intimidación». Quien ha desaparecido de la faz de la tierra es el pizzero supuestamente agredido. Preguntamos una vez más si el vídeo es cierto: «Por supuesto, pero sigo esperando que me llame la Policía. Entiendo que no localicen mi teléfono, pero qué menos que ponerse en contacto conmigo por Twitter».

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