Diario Sur

Ta-Nehisi Coates reflexiona de forma lúcida y pesimista sobre el racismo en EE UU

madrid. Cuando encontró a su hijo de 15 años llorando tras escuchar la sentencia del jurado que absolvía al asesino de Michael Brown, el escritor y periodista Ta-Nehisi Coates (Baltimore, 1975) decidió escribir 'Entre el mundo y yo' (Seix Barral), un ensayo en forma de carta que reflexiona, de manera lúcida y pesimista, sobre el significado de ser negro en Estados Unidos. La obra, que coincidió con la eclosión del movimiento #blacklivesmatter ('las vidas de los negros importan'), fue una punzada en la sociedad de este país. Ganó el año pasado el National Book Award, el premio literario más importante de las letras nacionales, y sacó a la luz el lado oscuro del sueño americano, un Sueño (escrito por Coates con una mayúscula irónica) que «descansa sobre nuestras espaldas, sobre los cimientos hechos con nuestros cuerpos».

Hijo de un Pantera Negra (la organización que defendió incluso con la violencia los derechos de los negros), Ta-Nehisi Coates no se considera un determinista, pero ha escrito un libro que no deja lugar a la esperanza y que señala para los de su raza un camino lleno de obstáculos desde la cuna hasta la sepultura. «Hace tiempo que rechacé la magia en todas sus formas. Este rechazo», le escribe a su hijo, «fue un regalo de tus abuelos, que jamás intentaron consolarme con ideas del más allá y siempre se mostraron escépticos respecto a la gloria predestinada a América».

Los datos parecen avalar la visión pesimista de Coates: la Policía ha matado a 200 negros en lo que va de 2016; los negros representan el 13% de la población de Estados Unidos, pero son el 43% de los presos (un millón de un total de 2,3).

La lectura de la obra puede provocar la incomodidad en los lectores, sobre todo en los buenistas. Coates desmonta los valores sobre los que se asientan las sociedad desarrolladas y, específicamente, los valores de Estados Unidos, que él considera sustentados en la esclavitud. Por eso se dirige así a su hijo: «Los esclavos fueron gente convertida en combustible para la sociedad americana (.) Nunca olvides que hemos estado esclavizados en este país mucho más tiempo del que hemos sido libres. Nunca olvides que durante 250 años la gente negra nacía encadenada: generaciones enteras seguidas de más generaciones que no conocieron nada más que las cadenas».