Diario Sur

Un gran susto en pleno paseo marítimo de Fuengirola

  • La intervención de una residente australiana y un policía nacional, determinante para estabilizar a un hombre que había sufrido un desvanecimiento mientras corría

"Usted ha sido como un ángel para él". La frase (en inglés) se la decía el médico del 061 a una mujer australiana en Fuengirola que se acercaba a la ambulancia en la que permanecía un hombre que había sufrido un desvanecimiento una hora antes mientras corría por el paseo marítimo de Fuengirola. Durante bastante rato, todos los que presenciaron el incidente y trataron de atenderlo se temieron lo peor. "Está respirando ya por sí mismo y estabilizado", le explicaba el doctor a Kerri, la mujer que había practicado el boca a boca al hombre tras sufrir un desvanecimiento y golpearse fuertemente la cabeza. Ella, junto a un Policía Nacional de Córdoba, que también corría por el paseo marítimo sobre las diez de la mañana, eran posiblemente determinantes a la hora de poder sacar adelante al hombre de unos 45 años que, tras el intenso trabajo de los miembros del 061, era trasladado con vida del paseo marítimo de Carvajal.

El susto fue mayúsculo y la tragedia planeó por momentos por las caras y el pensamiento de los que acudieron a atender al hombre y los que por allí pasaban. Sobre las diez de la mañana, este hombre, que no podía ser indentificado tras el incidente al no llevar documentación, corría por el paseo marítimo. En un momento se paraba al final del paseo marítimo para realizar lo que parecían unos estiramientos apoyándose en una columna cuando se desvanecía y caía de espaldas dándose un gran golpe en la cabeza. ¿Un infarto?, pensaron algunos. Así lo contaban testigos, que mantenían su preocupación por la vida del hombre durante toda las maniobras de reanimación. Pero fue justo después de la caída, antes de que llegaran los efectivos del 061, cuando un policía nacional que corría por ese sitio y la citada residente australiana no dudaron en prestar ayuda al hombre desvanecido. -Mientras, otro hombre llamaba a los servicios sanitarios. El policía le realizaba la maniobra de animación cardiaca mientras que la mujer le hacía el boca a boca. Una ayuda inicial que pudo ser determinante, a tenor de lo vivido. Los efectivos de 061 estuvieron durante más de media hora reanimando al hombre -incluso se pudo escuchar que había perdido el pulso- y finalmente consiguieron estabilizarlo y que respirara por sí mismo. La tensión en esos momentos era latente tanto entre los congregados a su alrededor como entre los que pasaban corriendo y los restaurantes cercanos que se percataban de que un hombre estaba luchando entre la vida y la muerte. Momentos que incluso se complicaron cuando un extranjero que al parecer se indentificó como médico intentaba dar indicaciones a los efectivos del 061que confirmaban que había sufrido parada cardiaca. Más que ayudar, estorbaba. Hasta tal punto, que tuvo que se apartado de los médicos por petición de ellos por el policía nacional que había atendido previamente al hombre. Los trabajos de reanimación continuaban algunos movían la cabeza perdiendo la esperanza y Kerri, a su vez, alzaba los brazos pidiendo que se le transmitiera energía al hombre para intentar salvarlo. Incluso pedía a otros que lo hicieran y alguno se sumó a la iniciativa. Brazos extendidos y concentración. "Give him healing", decía. Preguntada por este periódico, explicaba que es coaching para desarrollo personal y que ha hecho cursos sobre sanación a través de energía pura, positiva. "Todo el mundo puede hacerlo. Transmitir energía positiva. Y si no consigues que la energía sea para salvarlo, le puede servir para pasar al otro lado en paz".

Finalmente, el hombre era trasladado en camilla al interior de la ambulancia con vida. El policía nacional y otro hombre también en ropa de deporte, que se identificó como policía local, ayudaron a subirlo. La satisfacción era patente en sus caras. El reconocimiento del médico al hombre y la mujer que no dudaron en prestar su ayuda, también. Un estrechamiento de manos entre médico y policía, que reconocía haber aprendido las maniobras de reanimación en unos cursos, y las lágrimas de la mujer en señal de alegría alejaban el fantasma de la muerte en ese momento. El hombre fue trasladado al hospital Costa del Sol donde permanece en coma muy grave.

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