EL ENSAYO DEL VERANO

Pilar Martínez
PILAR MARTÍNEZMálaga

Las primeras vacaciones del año ya han comenzado. Serán el ensayo de un verano, pero no el habitual termómetro de la actividad estival. Y es que sobre los meses claves de la temporada alta se ciernen importantes nubarrones. Las dudas sobre el impacto del 'Bréxit', conscientes de que el británico es el principal cliente internacional y con un fuerte peso al suponer casi el 30% de la cuota de viajeros extranjeros, y el convencimiento de que Turquía pegará este verano aún con más fuerza en caladeros claves para la Costa como son el Reino Unido y Alemania, dibuja un panorama del que se desmarca la Semana Santa.

Estas primeras vacaciones no tendrán el efecto de medir las sensaciones que la industria turística pueda vivir cara al verano, pero sí que es el banco de pruebas para garantizar que los que han recalado ahora por unos días piensen en volver.

Es prioritario que todo funcione como un reloj en el que todos se impliquen en su perfecto tic-tac. Y todos son todos. No sólo los profesionales de los hoteles, los apartamentos, los restaurantes o del transporte, sino el conjunto de ciudadanos que, por diversas circunstancias, tiene contacto con el viajero. Más si cabe cuando uno de los intangibles más valorado por quienes nos visitan es la hospitalidad y la amabilidad de sus gentes. En este aspecto, no sólo no se puede bajar la guardia, sino que hay que sumar esfuerzos para dedicarle siempre una sonrisa al turista. Un cliente al que hay que mimar más que al usuario fijo de cada día y al que hay que asesorar a la hora de pedir un servicio y hacerlo pensando en sus necesidades y no en que haga la mayor inversión sin sentido alguno.

La primera avalancha de turistas del año ya está en la Costa y es cuestión de todos conseguir que vuelva a casa con la mayor satisfacción. Corren tiempos de cambios y para consolidarse no hay más que fidelizar al turista con lo que seguirá siendo el gran activo: un buen servicio, con buena relación calidad y precio, el mejor de los tratos y la mayor generosidad para que en la Costa se sienta como en casa. No hay más.