Este es el experimento de tres jóvenes malagueños que aspira a viajar a la Luna

Los jóvenes científicos muestran el prototipo listo para la gran final en la India. /
Los jóvenes científicos muestran el prototipo listo para la gran final en la India.

Una trampilla depositará media docena de semillas de lenteja en una probeta con tierra, agua, oxígenoy luz para comprobar si crecen en el suelo lunar

IGNACIO LILLOMálaga

Los jóvenes científicos malagueños que aspiran a realizar un experimento ideado por ellos en la Luna han terminado el prototipo y tienen el visto bueno de la organización TeamIndus para presentarlo ante el comité evaluador en la India a mediados de este mes. Ya están entre los 15 finalistas, de los 25 grupos de todo el mundo que iniciaron esta particular «carrera espacial» tras ser designados el pasado verano sobre 3.400 candidatos. Y, lo que es mejor, tienen posibilidades reales de ganar.

José María Ortega Hernández, que está terminando sus estudios de Ingeniería Aeroespacial; Gonzalo Moncada Romero, biólogo; y Julián Serrano Arrabal, ingeniero de la Energía, todos ellos de 23 años, forman el equipo Green Moon, que compite por colocar su idea en la primera nave privada que llegará al satélite y transmitirá información (ver SUR del 4/02).

La idea es comprobar si es posible el crecimiento de plantas en la superficie lunar, e investigar cómo le afectaría la gravedad del satélite, que es de sólo 1,622 metros/segundo al cuadrado, por lo que es previsible que tenga consecuencias para el tallo. La prueba está inspirada en el proyecto Moon Village de la Agencia Espacial Europea, que pretende establecer colonias fijas. El prototipo de demostración se integra en una estructura de aluminio Makerbeam, que consta de perfiles que se pueden modificar para ajustar los componentes. En la pequeña caja se integra toda la tecnología necesaria para que el experimento funcione y para transmitir datos. La probeta contiene una mezcla de regolito (material similar al lunar, hecho artificialmente) con tierra fértil, agua y oxígeno presurizado, que viajarán por el espacio a temperaturas de entre -10 y +10 grados (por eso se mezcla, para evitar la congelación).

Cuando se pose, el sistema lo detectará y abrirá una trampilla para liberar dentro de la probeta entre seis y ocho semillas de lenteja, que es una de las principales novedades y que los investigadores han elegido para darle más contenido didáctico, ya que es un experimento habitual de los niños en los colegios y para vincularlo a la cuestión de la alimentación de los futuros pobladores de la Luna.

Los jóvenes científicos también han desarrollado los sistemas informáticos y los sensores necesarios para que el ensayo funcione. En el proceso de perfeccionamiento con la ayuda de varias instituciones, universidades y empresas se ha incorporado una cámara para fotografiar el hito: «Si esta va a ser la primera planta que crezca en la Luna hay que tener la imagen», afirma José María Ortega, y añade: «Una imagen la comprende cualquiera, lo que da respuesta a la labor divulgativa que pretende tener la iniciativa».

El investigador pone de relieve que las imágenes son «paquetes de datos muy gordos», y por tanto la retransmisión podría fallar. En este caso, se ha habilitado un sistema de información redundante, con sensores de CO2, oxígeno, lumínico y de temperatura, «para tener una doble vía de medida y poder evaluar si se ha producido la germinación y su nivel de crecimiento», comenta.

Comienza el viaje a la India para defender la candidatura

La última conversación de este periódico con el grupo se produce mientras los integrantes preparan el viaje a la India, para lo que el primer paso es recibir tres vacunas contra enfermedades endémicas. El próximo viernes, 10 saldrán hacia Madrid, y de allí a Abu Dabi hasta Bangalore, que es la capital tecnológica de la India y donde tiene su base de operaciones TeamIndus, que es la iniciativa privada, con el apoyo de la agencia espacial india, que lidera esta iniciativa.

El proyecto se presentará ante el jurado, formado por científicos de relevancia internacional, entre el 13 y el 14. Ya el 15 se producirá el veredicto final. «Sería un sueño que nuestro experimento se pudiera hacer en la Luna», reconoce José María Ortega. El 17 volverán a España, y con un poco de suerte, con el proyecto ganador bajo el brazo.

El equipo malagueño Green Moon ha recabado apoyos de la UMA, de empresas y de entidades europeas. Desde el Parque Tecnológico de Andalucía (PTA) les respalda la empresa DHV Technology, que abastece de pequeños paneles solares a satélites, y que además de asesorarlos les ha brindado ayuda para la compra de los componentes electrónicos. Por su parte, la Escuela de Ingeniería Industrial de la UMA les apoya económicamente y ha colaborado para realizar la estructura de aluminio del prototipo.

En la parte vegetal, han contado con el asesoramiento del Centro de Astrobiología del Instituto Nacional de Técnica Aeroespacial (CSIC). Así como del Departamento de Biología de la UMA y de la empresa InnoPlant, vinculada a la Universidad de Granada, que ha estudiado los posibles efectos en cuanto al crecimiento del tallo en la Luna y la fisiología de la planta. A nivel internacional, han recibido las muestras del simulante del regolito lunar por parte de la Agencia Espacial Europea y de Universidad de Wageningen, en los Países Bajos.

Sólo quedan diez días para designar cuál es el experimento ganador. El lanzamiento del cohete está programado para finales de este año, y se hará en colaboración con la ISRO, la agencia espacial india, que pretende posarse en enero de 2018. Si son finalmente los elegidos, la primera semilla que germinará en la Luna será malagueña.

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