Viaje a Okinawa: Los alimentos, mejor de colores

Resulta que esta pequeña isla es el área geográfica dónde más personas centenarias te puedes encontrar. Comen de media tres raciones de pescado a la semana, muchos cereales integrales, soja y algas kombu

Viaje a Okinawa: Los alimentos, mejor de colores
Javier Morallón
JAVIER MORALLÓN

Okinawa es una isla situada al sur del archipiélago japonés. Fue escenario de una de las más cruentas batallas de la II Guerra Mundial donde tropas estadounidenses y japonesas se enfrentaron a sangre y fuego con más de ciento cincuenta mil civiles muertos, de hecho, fue el único territorio japonés donde realmente se enfrentaron las tropas americanas y niponas.

Afortunadamente, hoy en día, Okinawa es noticia por un hecho mucho más sugestivo. Resulta que esta pequeña isla es el área geográfica dónde más personas centenarias te puedes encontrar. Sus habitantes no solo tienen la mayor esperanza de vida del planeta sino que su aspecto, energía y actitud no se corresponden con su edad cronológica. La incidencia de enfermedades cardiovasculares, neurodegenerativas y de cáncer de estómago son sorprendentemente bajas y el sobrepeso prácticamente no existe.

Son numerosos los estudios que han intentado descifrar los secretos que hay detrás de tan estimulantes datos. Investigadores como Makoto Suzuki o más recientemente Craig Willcox han apuntado a las peculiaridades de su dieta, comen de media tres raciones de pescado a la semana, muchos cereales integrales, soja y algas kombu (un alga parda con un gran contenido en yodo). Sus raciones son pequeñas, no en vano vivieron una infancia y juventud llena de privaciones, pero obviamente, las causan no solo pueden justificarse desde un punto de vista nutricional. Un buen sistema de salud es básico y unos genes generosos tampoco desentonan en nuestra receta de la vida eterna.

Elementos imprevistos

Hasta ahora los ingredientes que se deducen del milagro de Okinawa no parecen demasiado sorprendentes, pero los últimos estudios han arrojado novedades que a priori no parecerían demasiado relevantes. Resulta que te traten con consideración en la tercera edad podría prolongar tú vida hasta 7 años. Japón es una sociedad que tiene plena devoción y respeto por sus mayores e incluso leyes que obligan a este comportamiento. También se ha visto que llenar tú vida con un propósito acorde a tus intereses, tengas la edad que tengas, es clave para prolongar la calidad y cantidad de tus años. Parece que la sociedad japonesa también colma la vida de sus mayores con opciones lúdicas y académicas de todo tipo donde cada cual encuentra su sitio.

Pero de las últimas aportaciones que se han hecho al entendimiento de este fenómeno, quizás, el más prometedor sea el de un humilde tubérculo que ha protagonizado la dieta de los habitantes de esta isla y al que no se le había dado demasiada importancia. Dicho tubérculo es un tipo de batata de rápido crecimiento y reducidas necesidades agronómicas que fue, en gran medida, el sustento calórico de postguerra y sigue siendo protagonista en la dieta semanal con una media de 3 a 4 apariciones. Lo más característico es que cuando cortamos por la mitad esta modesta hortaliza su color es morado y ese morado lo producen unas sustancias muy especiales, las antocianinas.

Mejor con colores

Existen multitud de sustancias que colorean nuestras frutas y verduras y que son sinónimos de alta calidad nutricional. Rojo-licopeno, amarillo-flavonoides, naranja- carotenos y nuestro protagonista, las antocianinas, que son responsables de las tonalidades entre el azul y el violeta.

Las antocianinas posen un gran poder antioxidante, propiedades anticancerígenas y de estimulación de nuestro sistema inmunitario. Pero la principal virtud para los investigadores del extremo oriente parece ser su actividad cardioprotectora, concretamente su contribución en mantener una mayor flexibilidad arterial que se va degenerando con la edad y que es responsable de multitud de deterioros cognitivos y funcionales que pueden derivar en trágicos episodios. De esta forma un primo de nuestro humilde boniato podría ser un ingrediente clave de la fuente de la eterna juventud, si Juan Ponce de León lo llega a saber no se entretiene dando vueltas por Florida.

¿Dónde podemos encontrar antocianinas?

Es cierto que Japón nos pilla un poco lejos y seguramente exportar esos extraños tubérculos saldrá por un pico, pero ¿es posible encontrar generosas fuentes de antocianinas en nuestra frutería? Pues sí. Frutas como: cerezas, arándanos, frambuesa, mora, uva tinta, ciruelas, fresas, higos, granada, manzana roja… y también verduras: remolacha, rábano, col lombarda, pimiento rojo o berenjena.

Vemos que no es difícil imitar a los simpáticos ancianos centenarios del país del sol naciente, eso sí, no vale cumplir unos días y luego olvidarse, recordemos que nuestros protagonistas lo llevan haciendo toda la vida. Ejercicio físico, actividad mental, vida sana y llenar nuestra dieta de colores. Alcanzar el siglo de vida con dignidad no parece tan difícil.

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